El argentino que vuelve a combatir el fuego en el Amazonas 21 años después

Eduardo Glunz es bombero voluntario hace más de 30 años. En 1998 viajó al Amazonas a combatir el incendio que se cobró 37.000 kilómetros cuadrados de bosques y mañana embarcará otra vez rumbo a Brasil, junto con otros 12 colegas cordobeses, para luchar, otra vez, contra las llamas que hace dos semanas amenazan con arrasar el ” pulmón verde” de la Tierra.

Con solo 25 años, se sumó al equipo que envió la Argentina junto a los Cascos Blancos y la Fuerza Aérea. Partió a Boa Vista para combatir el fuego durante 15 días. Pasaron 21 años y su vocación de servicio no cambió. Todavía no sabe a qué parte de la Amazonia irá, pero no le importa.

“En el 98 se hablaba de una superficie del tamaño de Bélgica. Hoy se habla de un 3% de la superficie total del Amazonas. Es casi cuatro veces el incendio anterior”, cuenta Glunz a LA NACIÓN, y asegura que no tiene miedo: “El fuego es fuego, acá y allá”.

Según cuenta, la situación en aquel entonces era distinta: no había grandes llamas, pero sí mucho perímetro de fuego. La temperatura era de 48 grados, con máximas de 60 dentro de la selva.

Especialista en incendios forestales

Glunz tiene 46 años y es bombero hace 32. Tiene cuatro hijos y trabaja en como bombero en la Central Nuclear Embalse y como voluntario en el cuartel de Villa General Belgrano, en las sierras cordobesas, una zona de alto riesgo de incendios forestales.

“Yo me especialicé en el desarrollo de técnicas para combatir los incendios forestales”, cuenta Glunz, que se formó en la Fundación de Ecología del Fuego y Gestión de Incendios Pau Costa Alcubierre (FPC). La organización es experta en la ecología del fuego y esa fue una de las claves para que Eduardo sea seleccionado para viajar a Brasil la primera vez.

Hace dos décadas, ni bien pisó Ariaú, una localidad pequeña donde trabajaron contra el fuego que arrasaba los bosques de la selva amazónica, él y sus compañeros fueron vacunados para prevenir todo de enfermedades selváticas. Al igual que aquella vez, hoy recibieron la vacuna contra la rubéola, hepatitis, tétanos y fiebre amarilla. Los animales salvajes, sin embargo, no representan un peligro en estos casos. “Lamentablemente la mayoría huye con el fuego. Sería raro cruzarse con alguno”, explica Glunz.

Esta tarde delinearán los preparativos finales para emprender el viaje y partirán mañana hacia el Amazonas brasileño. El destino todavía no está confirmado y se está preparando la documentación de cada bombero. “Cuando estuvimos en el 98, el Ejército nos cuidaba y nos organizó toda la logística, así que confío en que va a estar todo bien”, cuenta el hombre.

Viajan 20 bomberos argentinos

A raíz de los incendios el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios puso en alerta amarilla de donde salió un primer relevamiento de 400 bomberos. “Son bomberos voluntarios de todo el país, principalmente de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza y Tucumán”, afirmó Gustavo Nicola, titular de la Coordinación Única de Operación (CUO) de Bomberos Voluntarios.

En Córdoba, 260 bomberos se alistaron en los últimos días para colaborar en el incendio en la Amazonia. 150 quedaron para una primera avanzada pero solo trece de ellos fueron seleccionados para integrar el equipo de ayuda. “Tenemos a todos nuestros cuarteles en alerta amarilla. En Córdoba estamos esperando la orden de Nación para salir”, confirmó Claudio Vignetta, secretario de Gestión de Riesgo Climático y Catástrofes de la Provincia al diario Perfil.

“Nos pidieron 20 bomberos únicamente, pero hay 380 bomberos más a la expectativa de ser convocados”, agrega Nicola. Se seleccionaron un total de 20 bomberos: seis de la brigada de Córdoba, seis de agrupación serrana y ocho de la Federación de Santa Fe.

¿Qué sucede en el Amazonas?

El Instituto Nacional para la Investigación Espacial (INPE), la agencia federal que monitorea la deforestación y los incendios en Brasil, reportó que este año hubo una cantidad creciente de incendios forestales: 76.720 focos en todo el país hasta el jueves, lo que equivale a un incremento de 85% en comparación con el mismo período del año pasado. Un poco más de la mitad responde a áreas de la selva amazónica y los focos aumentaron en los últimos días.

Para grupos ambientalistas internacionales, como Greenpeace y World Wide Fund for Nature, así como para ONG locales, la mayor deforestación es resultado del impulso que ha dado el gobierno de Bolsonaro a la explotación de recursos naturales -minería, tala y ganadería- en áreas protegidas. El INPE reportó que entre el 1 de enero y el 1 de agosto fueron deforestados 9250 kilómetros cuadrados, tres veces la superficie del Área Metropolitana Buenos Aires, CABA y GBA, y supera el total del área deforestada en todo 2018.

La preocupación por las nuevas cifras se convirtió en tendencia de Twitter, con el hashtag #PrayForAmazonas, generó ptotestas en todo el mundo y rápidamente tomó carácter internacional. Ayer, en el marco del G7, las principales potencias del mundo anunciaron un plan de ayuda preocupados por el desastre ecológico que producen los incendios.

El viernes por la tarde, el humo llegó al norte de la Argentina y se perciba en Buenos Aires esta semana.