Un edificio de avenida Libertador está desalojado desde mayo por peligro de derrumbe

Hay algunos rincones de Buenos Aires que invitan a soñar. Uno de ellos es el corredor que se forma sobre Avenida del Libertador, entre Bullrich y Kennedy, en Palermo. Son sólo cinco cuadras, que se encuentran frente a los bosques, el lago y el Rosedal. Los balcones de los edificios se abren hacia una frondosa primera fila de árboles, ubicados sobre las veredas; y cruzando la avenida, al alcance de la vista hay más verde y cielo, casi sin interferencias. Es, claro, una de las zonas más cotizadas por metro cuadrado de la Ciudad.

Sin embargo, el sábado 25 de mayo, la vista apacible y la tregua que da el tránsito un fin de semana, fueron alterados por un temblor. El edificio ubicado en Libertador 3828 se movió, y una grieta generó temor entre los vecinos. En pocas horas, se montó un operativo de desalojo. Desde ese momento, el edificio se encuentra vacío y las familias, viviendo en otros departamentos de la zona.

¿Qué pasó? Junto a este edificio de 8 pisos comenzó a construirse una torre de 35, con cinco subsuelos. En los trabajos de excavación, los cimientos del inmueble lindero cedieron, pero con tanta suerte que fue posible desalojar a los vecinos antes de que ocurriera algo peor.

Voceros de la Policía de la Ciudad explicaron lo que ocurrió: “Ese día los vecinos llamaron al 103 de Emergencias. Cuando el personal llegó al lugar, se constató que había un descenso en dos de las columnas del edificio. Se decidió la evacuación inmediata, porque había peligro de derrumbe. Ahora se trabaja en un plan de apuntalamiento y de encamisado de las columnas que fue aprobado por la Guardia de Auxilio. Este plan está siendo monitoreado por la Ciudad y las partes, es decir, los vecinos y la constructora de la torre”, detallaron. 

El diseño de la torre en cuestión lleva la firma de la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid. En el terreno en donde se construirá, ubicado en Bullrich y Libertador, durante años funcionó una estación de servicio. Cuando cerró, el predio quedó vacío y recién a principios de 2018 arrancó esta obra. Según la información publicada por la desarrolladora -Grupo Portland-, la torre tendrá 35 pisos y 5 subsuelos con una capacidad de casi 120 espacios para estacionar. También contará con amenities similares a las de un hotel, como lavandería, valet parking, bar en el ingreso, un spa, un mirador en la terraza y salón panorámico.

Habrá 98 departamentos, que tendrán entre 220 y 500 metros cuadrados. Cada uno tendrá su cochera, algunas de estas dobles. Aunque no empezó la construcción, casi todas las unidades se encuentran vendidas, algunas en US$ 3 millones.

Osvaldo Alonso, el Director General de Fiscalización y Control de Obras de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), explica: “El edificio desalojado tiene casi 80 años. Y como es obvio, estaba construido con la tecnología disponible por aquellos años. De ninguna manera estaba mal construido. Por supuesto, si la obra se hiciera hoy se le colocarían fundaciones más profundas o tensores internos, es decir una viga que lo recorra de un lado al otro para que el edificio no se “abra”, ni ceda. Claramente fue afectado por la torre que se construye al lado“, concluyó el funcionario. Y al lado, los trabajos de remoción de tierra fueron muy importantes.

El funcionario le contó a Clarín que la Ciudad monitorea las tareas que se hacen ahora mismo en el edificio, en donde trabajan en conjunto diferentes profesionales contratados por las partes en conflicto, además de un estructuralista que oficia como asesor externo. “En el interior del garaje -el edificio no tiene subsuelo- se están colocando vigas de sostén. Las familias podrán volver una vez que esto se concluya”, explicó Alondo. Y confirmó que por el momento la empresa constructora “no puede trabajar en otra cosa que no sea el apuntalamiento del edificio vecino. Debe ser su única prioridad”. 

Gustavo Menayed es el propietario del Grupo Portland y considera que la futura torre es el mayor desafío que ha tenido su constructora: “No sólo por el diseño sofisticado que implica una obra de Zaha Hadid, sino por todo lo que ha sucedido en estos meses. Nuestro punto de vista es que el edificio que fue evacuado tenía problemas estructurales previos a nuestra llegada. Y por otra parte, desde el principio tuvimos problemas porque arrancamos la obra con una cautelar de un vecino. Fue dirimida con un acuerdo judicial. Con esto quiero marcar que fue complejo desde el principio. Sin embargo nos hicimos cargo y seguimos haciéndonos cargo. Los vecinos están en departamentos diez veces mejores que los que habitaban. Uno de ellos pidió estar en un hotel, pues entonces está en un hotel”, dijo Menayed a Clarín.

Para esta obra Menayed se asoció con la constructora Caputo y conformó una UTE. La torre se construye con un fideicomiso del que participan alrededor de 50 personas y empresas. ¿Hay incertidumbre entre ellos? “Claro, es lógico. Lo que debería ser un orgullo para una ciudad -es el último edificio que firmó Zaha Hadid antes de su muerte- termina siendo eje de una polémica y de un aprovechamiento por parte de algunas personas. Pero estamos orgullosos porque, finalmente, esta obra será disfrutada por todos los vecinos de la Ciudad, porque tiene una fisonomía única”, concluye Menayed. Se refiere a los balcones curvos que son el copyright de Zaha Hadid. La famosa “reina de las curvas” -ganadora en 2004 del Premio Pritzker- los implementó en muchos edificios y también en esta torre. 

Por el momento, los obreros de la constructora trabajan en el edificio vecino: en el garage construyen nuevas vigas y refuerzan las existentes. Estiman que para octubre los vecinos podrán volver a sus departamentos y a sus vistas privilegiadas.

La arquitecta Zaha Hadid, la reina de las curvas

Nacida en Bagdad en 1950, Zaha Hadid fue la primera mujer en recibir el famoso Premio Pritzker, que se otorga a los mejores arquitectos del mundo. Se lo conoce como el Oscar de la arquitectura. Murió joven, a los 65 años, en 2016. Y firmó algunos de los edificios más increíbles: como el Centro Acuático de Londres -que diseñó para los Juegos Olímpicos de 2012- o la Ópera de Guangzhou, en China. Y esto es apenas una muestra de las cientos de edificaciones que diseñó y construyó a nivel global.

Hadid estudió Matemática en Beirut y Arquitectura, en Londres. Para 1979 ya tenía su propio estudio y dedicó más de una década a un fuerte trabajo conceptual. Participó en numerosos concursos, y en ellos comenzó a hacerse conocida y observada. Recién en los 90 arrancó a construir y ya no paró. Recibió las más importantes distinciones y su legado se encuentra en los edificios que dejó y en los que plasmó su devoción por las curvas y las ondulaciones

NS