A clases con campera y bufanda: un jardín de San Telmo que se inauguró en marzo recién ahora tendrá gas

Diez años de pedidos finalmente dieron frutos: el jardín de infantes del Normal 3 de San Telmo inauguró edificio en marzo. Uno propio, flamante y con ascensor en lugar de escalera, para garantizar el acceso de todos los chicos. Pero, a medio año de su apertura, recién este viernes pudieron avanzar para que se habilite el gas, y así tener agua caliente. Hasta ahora, los nenes fueron a clases con campera y bufanda. Además, el ascensor nunca funcionó porque no hay potencia eléctrica suficiente. Madres, padres y docentes vienen protestando con “semaforazos” de reclamo. Y aunque el tema del gas mostró un avance, este viernes a las 16.15 harán otro en Perú y San Juan para que el edificio quede completamente en condiciones.

“El frío es atroz, porque el edificio es de cemento y vidrio, y sin calefacción hace un frío de obra. Los chicos llegan a las aulas y se quedan abrigados. Si no, no se aguanta”, describe Andrés Pérez Alarcón, docente de Música del jardín, ubicado en Perú 1236. Allí van 180 chicas y chicos, entre los turnos de mañana, tarde y jornada completa.

Hasta el año pasado, el jardín funcionó en el piso más alto del centenario edificio del Normal 3, en Bolívar 1235. Pero los primeros días de marzo se trasladó a las nuevas instalaciones, tres plantas con ascensor del otro lado de la manzana. Todo era expectativa y aires de triunfo.

Hasta que docentes, padres y madres se dieron cuenta de todo lo que faltaba: la conexión de gas no estaba habilitada y el ascensor, aún sin terminar. Cuando finalmente estuvo listo, no se pudo hacer funcionar porque la potencia eléctrica resulta insuficiente. En criollo, si se pone en marcha, salta el disyuntor. Clarín pudo saber que la obra eléctrica está pedida y planificada, pero aún no se llevó a cabo. 

Fuentes del Gobierno porteño informaron que este viernes se realizó la inspección de gas correspondiente como paso a previo a la habilitación definitiva del servicio, que se produciría la semana próxima.

Los docentes consultados por Clarín confirmaron que la inspección se hizo este viernes y aseguran que les dijeron que en 72 horas les instalarán el medidor. Sin embargo, decidieron mantener la protesta, ya que aún no tienen solucionado el problema de la instalación eléctrica y no saben si las calderas funcionan en forma correcta. 

“Los docentes tienen que bajar y subir por las escaleras mil veces por día, y los chicos van subiendo en fila, tomados de la baranda, en lugar de por el ascensor. Van de bufanda, porque hace frío, más aún para quienes hacen jornada completa y duermen la siesta ahí”, detalla Daniel Vigide Agre (42), padre de un alumno del jardín.

Cuenta además que, meses después de la apertura, se habilitó la conexión de gas, pero sólo para la cocina, que está en la planta baja. “Para el resto de los pisos, instalaron unos paneles de calefacción muy chicos, que no sirven para nada. Tampoco tenemos agua caliente”, sostiene.

La promesa, cuenta Vigide Agre, fue hecha durante una reunión que mantuvieron madres, padres y directivos con representantes de la Dirección General de Infraestructura Escolar del Gobierno porteño, hace dos semanas.

Con todo, docentes y familias se quejan de los plazos, así como de las propuestas. “Pasaron los 15 días desde que prometieron que se iba a resolver esto. Nos dijeron que iban a poner estufas eléctricas más potentes, pero en cualquier caso es un parche, no dan abasto. Nosotros queremos que conecten el gas”, explicó Pérez Alarcón.

Este viernes a las 16.15, cuando los chicos salgan del jardín, familias y docentes ocuparán la senda peatonal de San Juan y Perú cada vez que el semáforo se ponga en rojo. Será su tercera protesta en lo que va del año. Ellos esperan que no haga falta ninguna más.