El DoHo de Villa Urquiza se levanta como el nuevo Barrio Parque de la Ciudad

Barrio Donado HolmbergBarrio Donado Holmberg, Villa Urquiza.

Si uno camina por la calle Holmberg o su paralela, Donado, en el tramo comprendido entre la calle Carbajal y la avenida Congreso, va a percibir una sensación infrecuente en la ciudad de Buenos Aires.

Porque en ese trayecto -que sugiero para pasear a los porteños que no acostumbran visitar ese vecindario de Villa Urquiza y Coghlan- se mezcla al paisaje urbano con verde y arbolado una arquitectura de calidad que armoniza con el barrio contiguo y a la vez marca una nota de modernidad.

Hagamos un poco de historia. Ésta se remonta a una idea del entonces intendente Cacciatore, que decidió construir la autopista urbana (AU-3) para atravesar la ciudad de Norte a Sur. Por esa razón se expropiaron las parcelas ubicadas en la traza prevista para la obra y fueron desalojados los ocupantes de aquéllas.

Después de transcurrido un plazo sin comenzarse los trabajos, y aún más tarde, cuando esa autovía elevada dejó de ser un objetivo para la ciudad, el área se vio ocupada de modo ilegal por “habitantes temporarios” y eso ocasionó perjuicios e inseguridad en la zona y vecindarios circundantes.

El plan que motorizó el Gobierno de la Ciudad, encabezado en ese momento por el ingeniero Mauricio Macri, tuvo su escenario en una franja de 14 manzanas comprendidas -como señalé al comienzo- entre las calles Holmberg y Donado, en una longitud que tiene sus límites en la calle Carbajal y la avenida Congreso. La primera construcción realizada en este nuevo asentamiento fue un edificio destinado a ubicar a los habitantes de la zona que fueron desalojados.

Para asegurar una mejor accesibilidad al nuevo vecindario, y a la vez hacer más fluido el movimiento de vehículos y peatones, se realizaron dos pasos bajo nivel en las calles Holmberg y Donado. La calle Holmberg exhibe un pavimento de reciente ejecución, mientras Donado tiene un piso de adoquines. En los dos casos hay un arbolado que exalta el paisaje ciudadano del barrio y luce la arquitectura de las nuevas construcciones porque se separa de las mismas. Son ejemplares de unos 15 metros de altura con un follaje frondoso y elegante.

Las pautas de diseño que le dieron rostro al nuevo conjunto urbano son, a mi modo de ver, la altura fija, referida a la altura del arbolado existente (15 metros) y la notoria separación de las fachadas de la línea municipal (20 metros). Estas dos premisas, respetadas a rajatabla por los edificios proyectados hasta ahora, le dan al barrio una fisonomía singular que -y esto es otro mérito de la obra- se transmitió a las calles transversales. Se advierten en ellas reparaciones, obras de restauración o ampliación en los frentes y la gente tomó conciencia del cambio operado en el barrio con la aparición de ese espacio verde apto para el encuentro, la contemplación y el placer de la vida al aire libre.

Cuando Marc Augé divulgó la teoría de los no-lugares, hubo calles y esquinas que respondieron a esa calificación y en Puerto Madero se las puede encontrar con facilidad. Bueno, lo que pretenden los vecinos del nuevo barrio-parque Donado-Holmberg tienen la suerte de contar con lugares urbanos de atractivo singular, espacios de encuentro y disfrute con rasgos que aseguran un impulso humano para muchos años.