Sigue alta la cantidad de peatones que mueren en accidentes, pero bajó la de motociclistas

La tasa de mortalidad en las calles porteñas aumentó entre 2017 y 2018 y los peatones siguen siendo los más vulnerables entre todos los actores que componen el tránsito. El año pasado murieron 147 personas, siete más que en 2017, lo que dio un promedio de casi tres víctimas por semana. Entre ellos, el 44,21% fueron peatones, seguidos por los motociclistas (38,10%).

Se trata de las estadísticas oficiales, incluidas en un informe del Observatorio Vial de la Ciudad, que se basó en las actas policiales que elaboradas para cada accidente. Los números incluyen no sólo a quienes murieron en el acto sino también en un plazo de siete días posteriores, durante la internación.

Aún con estos números, la Ciudad posee las tasas más bajas entre las 24 jurisdicciones del país, con 5,2 muertos cada 100.000 habitantes, cuando en 2017 había sido de 4,9. La más alta es la de Santiago del Estero (31,6), y la sigue Catamarca (con 28,4). El promedio a nivel país es de 12,3.

A lo largo del año pasado, vale la pena destacar lo que ocurrió con los motociclistas: la mortalidad bajó un 25%: de 3,44 a 2,57 (tasa de mortalidad en 10.000 motos).

Puesta en comparación, Buenos Aires posee cifras inferiores a San Pablo (6,6), Bogotá (7,3) o Ciudad de México (10), dentro de Latinoamérica Pero duplica, o más, a ciudades europeas, como Lisboa (2,3) o Barcelona (2,2). Y está por encima de Nueva York, con una tasa de 3,1 muertes por cada 100.000 habitantes.

Con estas estadísticas, y en coincidencia con la 5° Semana Mundial de la Seguridad Vial -promovida por la Naciones Unidas-, es necesario reflexionar hacia el futuro. ¿Es posible bajar la cantidad de muertes en el tránsito? Buenos Aires es una ciudad en la que todos los días entran el doble de los habitantes que duermen en ella (se estima que alrededor de 3 millones de personas ingresan a la Ciudad a trabajar y estudiar), inmersa en una sociedad con serios problemas para seguir las normas. Es también una ciudad con una infraestructura en transporte público desigual, que incorporó el Metrobus y eliminó decenas de pasos a nivel ferroviarios, pero que sigue sin expandir sustancialmente su red de subte, que es el medio que más descomprime las calles de cualquier ciudad. Hoy, el servicio porteño es uno de los menos extendidos de la región, pese a haber sido el primero en Latinoamérica.

Desde el Gobierno porteño entienden que hay acciones que suman a esa lucha por bajar la siniestralidad. Algunas tienen que ver con los controles, y otras con la infraestructura. Como se dijo, el Metrobus es una de ellas: el corredor de la 9 de Julio “presentó una reducción de siniestros del 35,63%”, indican desde el Observatorio. Respecto al transporte público, el estudio mostró que casi en el 20% de los siniestros en los que falleció un peatón intervino un colectivo o un taxi. 

“Hay una zona puntual del barrio de Villa Real, de baja densidad de viviendas y de tránsito, donde habíamos detectado tres muertes. Ahí decidimos colocar infraestructura que obligara a bajar la velocidad de los conductores”, contó Paula Bisiau, subsecretaria porteña de Movilidad Sustentable y Segura. Se refiere al “Área 30 km/”, donde instalaron ciclovías, canteros y otros elementos para impedir que los autos pasen rápido.

A otro nivel, los viaductos que se construyen (con presupuestos gigantes y créditos internacionales) también mejoraran la seguridad vial en la Ciudad, concretamente porque eliminan pasos a nivel. 

El Area Central de la Ciudad, con su Prioridad Peatón, también se inscribe dentro de las obras para proteger al eslabón mas vulnerable en las calles. 

Por otra parte, según datos del área, se incrementaron los puntos de control a las motos: ahora son 40, y en 10 de ellos se realizan chequeos de alcoholemia. En 2016 se habían realizado 10.450 test, en 2017 fueron más de 17.000, y el año pasado saltaron a 338.689 controles. En lo que va de 2019, ya se realizaron 53.611. 

Otro factor preocupante, en la Ciudad y en todo el mundo, es la intervención de los jóvenes en los siniestros. De hecho, según las cifras 2018 de la Organización Mundial de la Salud, la principal causa de muerte de niños y jovenes de entre 5 y 29 años en el mundo son los siniestros viales. En territorio porteño, 6 de cada 10 personas que perdieron la vida, tenían entre 15 y 34 años. 

“En los jóvenes, pero en todos los conductores en general, persiste la idea de que no pasa nada si se conduce ebrio o excediendo las velocidades máximas. El principal problema que tenemos es la falta de conciencia respecto a que la seguridad vial debe ser tomada como una política de Estado. Hay provincias donde los controles dependen de cada municipio. Valoro que en la Ciudad los controles se mantengan, porque si son espasmódicos, no sirven”, opinó Viviam Perrone de la fundación Madre del Dolor. Y reclamó que la Justicia también acompañe el trabajo que hacen gobiernos e instituciones: Perrone cuestionó el fallo que consideró inconstitucional exigir el Libre Deuda a un conductor para renovar la licencia de conducir en La Plata.

Los fines de semana, el momento de más peligro

El trabajo realizado por el Observatorio Vial de la Ciudad arrojó más datos para analizar y entender la dinámica de la seguridad vial en la Ciudad.

Por ejemplo, se comprobó que los viernes, sábados y domingos reúnen la mitad de las víctimas fatales, sobre todo por los accidentes que se producen de madrugada con los jóvenes que vuelven de bailar. Por otra parte, las Comunas 1 (Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, San Nicolás y Constitución) y 9 (Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda) concentraron la mayor cantidad de muertes, con 18 y 19 respectivamente.  En valores absolutos, 7 de cada 10 víctimas fueron hombres. El mayor porcentaje de peatones muertos tenían más de 75 años (el 19%).