Por el aumento de los créditos UVA, se demora la mudanza de 1.000 familias al Barrio Olímpico

Entre la angustia y la ansiedad, mucha expectativa y cierta incertidumbre. Más de 1.000 familias esperan poder mudarse a su primera vivienda en el Barrio Olímpico, en Villa Soldati. Son vecinos que invirtieron mucho de lo que poseen en un ahorro previo y están a punto de hipotecar buena parte de sus ingresos acceder a un bien que cada vez es más lejano para buena parte de la población. Sin embargo, y aunque las mudanzas debían haber comenzado en febrero, tendrán que tener algo más de paciencia, porque se estima que los primeros nueve edificios -de un total de 29- podrán ser habitados recién en los primeros días de junio. Serán destinados a entre 350 y 400 familias, según confirmaron fuentes oficiales.

En total son 1.050 viviendas que forman parte de lo que fue la Villa Olímpica de los Juegos de la Juventud que se realizaron en octubre. En las viviendas se alojaron los deportistas de todo el mundo que vinieron a competir a Buenos Aires. Los departamentos (de uno, dos y tres ambientes) ya fueron preadjudicados, principalmente a vecinos del barrio, y familias de policías y docentes.

Con el objetivo de calmar las aguas, desde el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) -el organismo estatal encargado de adjudicar los departamentos- aseguraron a Clarín que a principios de junio comenzarán a mudarse los primeros vecinos. “En este momento las familias están realizando el reconocimiento de sus departamentos y acordando con el banco el otorgamiento de los créditos“, informó Hernán González, Subsecretario de Vivienda Asequible. Se refiere a la obtención de los créditos UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) a través del Banco Ciudad.

Justamente estos préstamos -que fueron creados en 2016 y se ajustan a partir de una unidad de medida creada por el Banco Central- son el eje del conflicto. Los vecinos aseguran que son pocos los que pudieron firmar el acuerdo. En rigor, hay que mirar los números del INDEC para entender en qué basan su temor: durante 2018, los tomadores de este tipo de préstamo sufrieron un incremento de 46,9 % en sus cuotas. Es decir, que la deuda creció a la par de la inflación, lo que claramente no ocurrió con los sueldos de los trabajadores. El panorama para lo que queda de 2019 no parece muy diferente.

Los valores de los departamentos fueron fijados entre 80.000 y 12.000 UVA. “Pero el crédito hipotecario está sujeto a la inflación (al cierre de esta edición el costo unitario de la UVA era de $ 36,34)”, se lamentó Vanesa Aciar, una de las vecinas que conforma el grupo de vecinos llamado “Adjudicados Barrio Olímpicos”. Desde este colectivo llevan adelante los reclamos que tienen en relación a las viviendas y los créditos; y también se transformó en un espacio de acompañamiento y contención mutua.

Desde la Ciudad aseguraron a Clarín que comprenden la preocupación vecinal. Y confirmaron que, efectivamente, el crédito UVA se paga al valor del mercado: “Si tomamos como promedio un departamento que vale 100.000 UVA, hasta este momento la mayoría de las familias ya pagaron un 20%, es decir 20.000 UVA (14% fue subsidiado por el IVC y el 6% lo pagaron las familias como ahorro previo). Les restan pagar 80.000. Ahora, lo que entendimos es que los vecinos necesitaban cobertura, tener mas previsibilidad. Por eso al haber pesificado las UVA a octubre de 2018 en $ 28,16, terminarán pagando por el precio de unas 63.000 UVA. Los departamentos cuestan el 50% de lo que vale en el mercado una vivienda similar, entendemos que es un esfuerzo, pero pagarán menos que un alquiler“, explicó Hernán González. En definitiva, el precio final del departamento termina siendo más bajo, pero esa menor cantidad de UVA se siguen ajustando por inflación y así la cuota se encarece.

“La enorme mayoría además de pagar el ahorro previo, estamos pagando alquileres. El esfuerzo es más grande de lo que piensan los funcionarios, es enorme”, dijo Vanesa. Contó que hay familias a las que se les vencen los contratos y necesitan mudarse, otras que se fueron a vivir con sus padres nuevamente. También, familias separadas, con las madres por un lado y los padres por el otro.

Los vecinos enumeraron al menos otras dos preocupaciones: la escrituración y la cantidad de metros que tienen los departamentos. En relación a lo primero, “nos dijeron que nosotros no pagábamos los gastos por escrituración. Después nos dijeron que sí (son del 6%) y entonces luchamos para que los bajen. Pagaremos entre el 2 y 3% del valor de la propiedad“, explicaron.

En relación a los metros, dicen: “Nunca pudimos ver los planos. Algunos vecinos fueron a ver sus departamentos por primera vez y ahí descubrieron que las medidas son diferentes, generalmente mas chicos”, explicó. González aclaró a este diario que “nunca se habló de metros, sino de tipologías. Puede haber una diferencia, pero no es sustancial, no estamos hablando de 30 m2 de diferencia, de ninguna manera”.

El tema de los créditos UVA es una preocupación en muchísimas familias. Y una de las tantas aristas que se objetan es la de la publicidad engañosa. Así lo explica el economista Federico Wahlberg, quien además integra el colectivo “Hipotecados UVA Autoconvocados”: “Tanto el Gobierno como los bancos informaban que ibas a pagar una cuota que mantuviera relación con tus ingresos. Sin embargo sabemos que esto no ocurrió. El sistema, frente a una situación de crisis e inflación como la que estamos viviendo, genera un sobre endeudamiento, que también es responsabilidad del acreedor. Por este motivo hay diferentes reclamos por parte de las familias. Por un lado, una ley de emergencia, y además que se suspendan las ejecuciones por morosidad. Y yendo al fondo de la cuestión, planteamos que la indexación contemple la evolución de los salarios“, explicó Whalberg, quien es también docente en UBA y en la Universidad Nacional de Luján. Sin datos oficiales, se estima que puede haber entre 110.000 y 170.000 familias con créditos UVA en todo el país.

Volviendo al caso concreto del Barrio Olímpico, desde el IVC aseguran que no van a abandonar a las familias y que quieren que todas puedan mudarse a sus departamentos. “Estamos en diálogo constante. Queremos que todas queden adentro”, explicaron. Para acceder a estas viviendas las familias tenían una suerte de puntaje o scoring, un sistema de ponderación en relación a los ingresos, a la cantidad de hijos o si alguien de la familia tenía alguna discapacidad, entre otros factores.