Cómo va a ser el Parque de la Innovación, la obra que transformará al barrio de Núñez

Anunciado hace tres años, el proyecto del Parque de la Innovación empezó a tomar entidad en noviembre, con la subasta del predio de dos manzanas del Tiro Federal, en Avenida del Libertador y Udaondo. El Fideicomiso Buenos Aires Landmark, pagó 151,5 millones de dólares, parte de los cuales se destinarán a financiar el plan. La idea es generar un espacio para potenciar el desarrollo científico, tecnológico y socioeconómico. Y este martes el Gobierno porteño presentó detalles e imágenes del proyecto.

Los lineamientos del futuro desarrollo inmobiliario surgieron de un concurso de ideas convocado por el Ministerio de Desarrollo Urbano porteño en 2016 y validado luego por la Legislatura. La iniciativa buscaba crear un “campus” para instituciones enfocadas en creatividad, enseñanza e investigación científica aplicada. El proyecto ganador fue el del equipo liderado por el arquitecto Alberto Varas.

El Parque de la Innovación contará con 12 hectáreas. El 65% del predio será destinado a espacios públicos, con nuevas plazas y parques ubicados sobre un terreno que, actualmente, está cerrado para los vecinos porque allí aún funciona el Tiro Federal. El Gobierno porteño está construyendo un nuevo espacio para mudar al club. Después realizarán estudios de impacto ambiental y, si hace falta, se hará la remediación del suelo. Finalmente, avanzarán en paralelo con las obras de infraestructura y de espacio público.

En la presentación de este martes, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, dio algunas precisiones sobre el desarrollo. Habrá 62.000 metros cuadrados destinados a la innovación pública, que incluirán a los edificios de la Universidad Docente Open Campus, la UTN y el Conicet, el INTI, la UBA y la Secretaría de Ciencia y Tecnología.

Otros 57.000 m2 tendrán espacios gestionados por un Ente Público No Estatal de Gobernanza Mixta, reservados para aceleradoras, incubadoras, venture capital, emprendedores, PyMEs y departamentos de grandes empresas. Mientras tanto, 100.000 m2 serán para la innovación privada. También habrá 23.000 m2 de oficinas, 43.000 m2 para usos mixtos y 45.000 m2 de uso residencial.

En el Gobierno porteño confían en que el Parque será un generador de un empleo, además de permitir la convergencia de estudiantes, investigadores, emprendedores y empresas con la tecnología y el aprendizaje.

“De eso se trata el Parque de la Innovación: de que los vecinos, las universidades, los emprendedores y las empresas, tengan su lugar en Buenos Aires para trabajar por la innovación y el desarrollo”, afirmó Rodríguez Larreta durante la presentación.

El proyecto del arquitecto Albero Varas para el Parque de la Innovación

Los lineamientos del futuro Parque de la Innovación surgieron de un concurso de ideas, ganado por un equipo liderado por el arquitecto Alberto Varas.

“Desde el principio trabajamos en una normativa flexible, porque las cosas cambian con el paso del tiempo -explicó Varas en una entrevista con el suplemento Arq de Clarín-. Las oficinas pasan a ser viviendas, los bancos se convierten en centros universitarios, o al revés. La idea fue concentrar el esfuerzo en el diseño del espacio público, determinarlo, hacerlo agradable para la vida, reducir la presencia del automóvil, garantizar servicios básicos como la recolección de residuos, lograr que sea un espacio autónomo energéticamente. Eso era lo importante para nosotros, sabemos que la arquitectura vendrá después y su forma dependerá del proyecto que haga cada uno de los que intervengan”.

El punto principal del proyecto de Varas son las interfases con cuatro situaciones diferentes: la punta sobre Libertador, el borde junto a la pieza de infraestructura que forman Cantilo, Lugones y las vías del ferrocarril que es un disturbio visual y acústico, y los costados largos que dan, uno sobre Udaondo, donde está la cancha de River, y otro junto a una zona de clubes. Varas sintetizó: “Esta característica, sumada a la buena orientación, nos permitió volcar sobre ese sector las viviendas, aunque no deja de ser una barrera. La otra barrera es la zona de Udaondo, además del problema de las actividades masivas que producen la cancha y comprometen el lugar”.

El espacio público será protagónico y fue diseñado en cinco piezas, una para cada borde, más una plaza elevada que cruza las vías del ferrocarril, Cantilo y Lugones para llegar a Ciudad Universitaria. El arquitecto aclaró: “No es un puente, es un espacio público que si bien tiene un peso funcional muy grande, tendrá características de uso particulares”.

En cuanto a los edificios, Varas señaló que se basó “en una norma flexible que sólo tiene en cuenta dos principios: mantener la forma del espacio público mediante una altura máxima y una “jaula normativa”, que es una envolvente que supera en un 15% las superficie constructiva para darle más libertad a los proyectistas. Redujimos en un 10% la capacidad constructiva total para bajar la altura del basamento, lo que da a los 30 metros. En ese quinto piso, las terrazas serán obligatoriamente verdes. Eso nos da un corte escalonado y vegetal que agrega un 15% de superficie natural”.

​NS