Los secretos del pasaje Malasia, el más europeo de Buenos Aires: la increíble cortada que sobrevive al paso del tiempo

No hace falta alejarse mucho de la agitada avenida Cabildo para encontrar una especie de oasis visual urbano. Casi escondido, el Pasaje Malasia -que conecta la calle Gorostiaga al 2000 con Maure- es una de las pocas cortadas que aún persisten en la ciudad de Buenos Aires.

Muy cerca del límite entre los barrios de Palermo y Belgrano, esta breve callecita está poblada de maravillas arquitectónicas. En apenas 100 metros conviven casonas exclusivas de estilo francés, Tudor, colonial e incluso gótico.

Transitar con atención el pasaje permite observar los detalles ornamentales de los faroles, los herrajes, las tejas, los balcones terrazas. La arquitectura permite imaginar un breve viaje por Europa. Por algo, el pasaje Malasia (ex Arribeños) fue definido por expertos como uno de los pasajes “más europeos” de Buenos Aires.

A la belleza de sus rincones se le suma una ubicación perfecta: los vecinos lo encuentran como un refugio señorial que ofrece calma pero que a la vez se ubica muy cerca de una zona comercial.

Fabio Grementieri, vocal de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos y profesor de la Universidad Di Tella, explicó a ete medio que el sello del pasaje está en la diversidad de estilos marcada que contrastan y conviven en una sola cuadra.  “Cada propiedad responde a una estética diferente que cada arquitecto supo interpretar agregando detalles”, afirmó el experto.

Los frentes ocupan media cuadra, están cercados por rejas, y las mansiones cuentan con jardín y piletas en pleno corazón porteño. Todo esto contrasta con los torres que circundan este pequeño pasaje.

“Es una zona exclusiva donde no se puede construir en altura”, detalló a ete medio Soledad Balayan de inmobiliaria Maure. Con un valor patrimonial alto, el metro cuadrado cubierto de venta alcanza los 4.000 mil dólares. 

Actualmente a la venta en el mercado una de las propiedad mejores conservadas recientemente recicladas con una impronta arquitéctonica inglesa fue tasada en 1.300.000 dólares.

Entre las fachadas más curiosas del Pasaje Malasia se destaca la casa del arquitecto Estanislao Pirovano, que reúne influencias europeas y americanas.

En 1930 el arquitecto diseñó la ex sede del diario La Nación, en Florida 343, que fue una de sus obras más célebres. Más tarde ideó un espacio residencial con una estética que seguía los trazos del estilo barroco andino.

Para ornamentar el exterior de su propiedad, Pirovano usó piezas de hierro forjado y dragones alados. A su vez, hay guardas florales con marcos y columnas que le otorgan más presencia al frente.

Los detalles coloniales de la casa como el uso de las tejas y de la madera en los balcones, reflejan lo ecléctico del diseño.

Otras de las residencias que resaltan son los clásicos chalets de estilo inglés, populares en la zona. De origen Tudor, el estilo fue adoptado a principios del siglo pasado en Argentina.

Para Grementieri, “todas son influencias que fueron remixadas”. Lo que se puede apreciar en esta particular calle “está reelaborado por quien hace el diseño. Es el constructor quien tomaba inspiración de revistas y de libros o de álbumes que tenían colecciones de chalets del siglo XIX y principios del siglo XX, e incorporaba ese aspecto como de lenguaje de estilo medieval”.

Unos metros más adelante llama la atención una casa amarilla. “Es un chalet que incorpora estilo neocolonial, que es el que estaba de moda en la década del 20 y del 30 y que toma elementos decorativos fundamentalmente de las iglesias”, dice el especialista.

En la vereda de enfrente, contrasta con las otras construcciones un moderno palacete. “Está inspirado en la rama neoclásica francesa.  Incorporó elementos de estilo Luis XIII por el uso del ladrillo y los bordes de piedra. Es la versión francesa más informal. En este caso, la composición es más libre. El creador tomó ciertas licencias”, agregó Grementieri.

La diversidad del pasaje parece no tener fin: también hay lugar para una especie de castillo gótico al que los rastros del paso del tiempo le otorgan un carácter dramático. Imponente por su decoración, su frente obliga a detener la mirada. Se le suman los arcos en punta, una terraza  y columnas.

Fotos: Lihuel Althabe y Thomas Khazki

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