Diácono degollado: los resultados de la autopsia y una antigua denuncia en redes sociales por supuesto abuso de menores

 

Hay un aspecto puntual de la investigación por el homicidio del diácono Guillermo Luquín que hasta el momento no pudo ser develado por la fiscalía: ¿que relación había entre la víctima y el homicida? Todos los elementos del expediente indican que el religioso conocía a su agresor y por eso lo dejó entrar a su casa. Fuentes de la investigación indican que está descartado que se trate de un hecho de inseguridad común. Por este motivo son fundamentales los testimonios que en el día de hoy brindaron sus familiares. Infobae accedió al resultado preliminar de la autopsia. Lo primero que señala el estudio practicado al cadáver es que tiene un fuerte traumatismo en el cráneo. Los investigadores creen que el asesino tomó el velador de la habitación y directamente se lo reventó contra la cabeza. La causa de la muerte es el fuerte golpe sumado a una herida profunda en el cuello a la altura de la carótida.

También se encontraron lesiones defensivas tanto en manos como en brazos. El cuerpo estaba cortado y apuñalado muchas más veces que las que indicó el médico que inspeccionó el cuerpo en el lugar del crimen. Siguiendo con el razonamiento de la Justicia, es posible que el diácono haya querido defenderse y como el agresor no lograba doblegar su resistencia utilizó el velador para reducirlo y luego degollarlo.

En lo que respecta a los testimonios de los familiares, el hermano de la víctima, que llegó de la provincia de Córdoba en las últimas horas, hizo referencia a un hecho vivido hace algún tiempo por Luquín. Contó que había recibido una denuncia vía redes sociales en la cual lo acusaban de haber llevado a un menor hasta un lavadero de autos para abusar de él. Infobae pudo comprobar que efectivamente se realizó un escrache por redes pero que no existe ninguna denuncia ni causa en la Justicia al respecto.

“Primero hay que indagar en el círculo íntimo y de ahí ir abriendo las posibilidades. Hoy tomamos declaración testimonial al hermano y a su sobrino y a sus respectivas mujeres. Recordemos que quien encontró el cuerpo y dio aviso a la policía fue el propio sobrino. Por eso es importante conocer qué hicieron las horas previas y posteriores al hallazgo del cuerpo, aunque hasta el momento no hay ninguna sospecha sobre ellos”, relata con minuciosidad alguien que presenció las testimoniales.

En cuanto a las pruebas encontradas en el lugar, se espera que lleguen los resultados de laboratorio practicados a la sangre encontrada en el cuchillo homicida y a las 6 huellas dactilares que se levantaron en la casa de Luquín. Además, se comenzará a trabajar sobre los datos que surjan del celular de la víctima. Si bien el aparato nunca apareció, se solicitará a la empresa de telefonía un detalle de las llamadas entrantes y salientes. También se analizará en qué antenas impactó el teléfono luego de cometido el crimen. Así se podrá determinar, grosso modo, por qué zonas pasó el asesino en su huida.

Basta una breve recorrida por el barrio donde vivía Guillermo Luquín y un diálogo corto con sus vecinos para darse cuenta de que era un hombre querido y respetado. “Nunca se metía con nadie. Yo lo conozco hace 4 pero ellos vivían acá hace 30 años. Primero vivía con los padres, pero cuando ellos se murieron se quedó solo. Pasó a ser un amigo. Era un hombre solitario pero muy abocado a la fe”, dice Carlos, que vive justo frente al domicilio de la víctima.

Algo similar sucede en la sede del Banco Provincia donde el hombre trabajaba desde hacía 20 años. La desazón era tal que los pocos empleados que había en el lugar no quisieron tener ningún contacto con los medios. Más de la mitad de los trabajadores prefirieron no presentarse por el dolor de la pérdida de quien ellos consideraban “un ejemplo de persona”.

En la UFI 6 de Lomas de Zamora, a cargo del fiscal Gerardo Mohoraz, están abocados casi con exclusividad la causa. A pesar de estar de turno y tener otros ilícitos, están desplegando casi todos los recursos en intentar esclarecer el caso. Lo primero que buscan configurar es el perfil de un posible sospechoso para poder determinar quién fue la persona que en la madrugada del lunes ingresó al domicilio de Luquín, compartió una gaseosa con él y luego lo asesinó cortándole el cuello.