Una joya porteña en obra: tras 20 años, restauran el Monumento de los Españoles

Aunque la inauguración de esta obra de arte excepcional llegó 17 años después de lo previsto, hay que decir que el retraso estuvo justificado. Se trata de uno de los muchos monumentos que se erigieron para conmemorar el Centenario de la Patria, en 1910; pero un naufragio, dos muertes y una huelga, explican en parte que haya quedado terminado recién para 1927. El “Monumento a la Carta Magna y a las Cuatro Regiones Argentinas” -o el “Monumento de los Españoles“, tal el nombre con el que se lo conoce popularmente- se encuentra en la etapa final de un proceso de restauración que arrancó hace dos meses. Ahora mismo está envuelto por andamios, pero se puede adivinar a través de las redes de protección el brillo del blanco característico del mármol de Carrara. Se trata de la primera puesta en valor integral en los últimos 20 años.

Es dificil imaginar la cantidad de hollín, guano y plantas que se fueron acumulando en todos estos años. Buena parte de la restauración estuvo vinculada a la limpieza: “La escultura está montada a partir de bloques. Con el paso del tiempo se fue perdiendo la junta -es decir el material que une los bloques- y en estos espacios se fueron alojando semillas de plantas y también tierra y suciedad. Las raíces de las plantas que fueron creciendo generaron algunas fisuras en el mármol”, contó a Clarín Jorge Grimaz, coordinador operativo del MOA (Monumentos y Obras de Arte), el sitio en donde se repara el acervo cultural que se encuentra en las calles de la Ciudad.

Aunque no se ven desde el nivel de la avenida o la vereda, el monumento tenía muchos nidos de palomas. Y un manchón verde y marrón que teñía del lado que mira hacia el ingreso al ex zoológico. Por ese lado escurrían las lluvias. Y en el basamento -que es de granito- se encontraron con grafitis. La obra tiene salientes, como cabezas, brazos y espadas, que originalmente estaban ancladas a la estructura principal con hierros. También hubo que hacer un trabajo de limpieza y recuperación del hierro para que sigan cumpliendo la función de sostener estas partes.

Otro grupo escultórico que forma parte de monumento es el de las imágenes que representan cuatro regiones del país: Los Andes, el Río de la Plata, La Pampa y el Chaco. Son de bronce y tienen una historia increíble. Son duplicados porque los originales se perdieron en un naufragio en 1916: las cuatro figuras venían viajando desde Barcelona en el Príncipe de Asturias. El trasatlántico chocó con una roca frente a Ilha Belha (Brasil) y se hundió; se perdieron las cuatro figuras y murieron 450 personas. Además de esta pérdida, hubo una huelga de obreros en las canteras de Carrara -en los Alpes Apuanos, Italia- y dos muertes: la del catalán Agustín Querol Subirats, el escultor que tenía a cargo la obra, pero que sólo llegó a completar los bocetos. Y luego la de su sucesor, Cipriano Folgueras. Fue entonces Antonio Moliné quien logró completar los trabajos.

“La gran dama de mármol“, que es la figura más importante del conjunto, corona el monumento y representa a la República Argentina, también pasó por un momento complicado. Hay dos versiones de la misma historia. Grimaz cuenta que “aún no había sido montado el conjunto cuando se desató una tormenta, cayó un árbol y le partió el brazo“. Otra versión cuenta que fue un rayo, en medio de una tormenta, lo que cercenó el brazo de la dama: “De todas formas, el brazo se partió y entonces se le colocó por dentro una cruz de hierro para solucionarlo. El hierro continúa en el mismo lugar y se puede ver la marca en el brazo izquierdo de la escultura”, cuenta Grimaz.

Seis personas, durante unos 60 días, fueron las encargadas de restaurar esta mega escultura. Uno de ellos fue Jorge Achiria: “Es un trabajo gratificante. Una oportunidad única de hacer algo que no se repite”, contó. En el MOA se encarga de modelar partes faltantes de las obras que están en la vía pública y en espacios verdes. “Tenemos un archivo de obras gigante y con el respaldo de estas imágenes podemos realizar la reproducción”, cuenta. Ese archivo está en camino de ser digitalizado.

Si bien el monumento tiene una vereda que lo circunda, no hay senda peatonal desde las de Libertador y Sarmiento porque la idea es desalentar el cruce de la gente; claramente se aprecia mejor desde lejos y se evita que se acumule basura. En la base hay una fuente, que se encuentra también en obra.

En julio el monumento debería quedar liberado de andamios y unas semanas después se habilitaría la fuente. Como sucedió con el dedicado a Cristóbal Colón, que hoy está en Costanera Norte, este monumento también fue donado a la Ciudad por una colectividad. En el caso del de Colón, por la italiana. Y en este, por la española radicada en Argentina.

Esta obra de dos meses se llevó a cabo a través del Ministerio de Ambiente y Espacio Público. El ministro del área, Eduardo Machiavelli, se mostró satisfecho con la restauración: “Se está realizando un trabajo artesanal, a mano, que llevan adelante artistas que hace semanas se instalaron con los andamios y sus herramientas para recuperar el brillo y el esplendor que solía tener”. El costo fue de $ 2,5 millones. Y confirmó que el MOA está trabajando en otros dos grupos escultóricos que luego serán llevados a su emplazamiento original, “Familia de ciervos” del artista francés Georges Gardet (Plaza Facundo Quiroga, frente al Museo Sívori) e “Izamiento de la Bandera” de Julio César Vergottini (Plaza Colombia, un viejo reclamo de los vecinos, que esperan el regreso de la obra desde hace casi diez años).