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El Luna Park en venta: el futuro del máximo ícono porteño de la cultura y el deporte
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7 años agoon
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donadoho
“No me jodan, me cagan la vida. Tendría que pedir permiso hasta para cambiar una lamparita”. Juan Carlos “Tito” Lectoure no se andaba con vueltas cada vez que un político le mencionaba la posibilidad de que el Luna Park -su Luna Park- fuera declarado Monumento Histórico Nacional.
Sabía de lo que hablaba el promotor de boxeo que ayudó a consagrar a trece campeones mundiales argentinos. Suficiente era que tuviera que lidiar con las amenazas de la verdadera propietaria del estadio, su tía política para todos -y compañera y amante en la intimidad-, Ernestina Devecchi de Lectoure, que amenazaba con “vender de una vez por todas ese amante caro” que ya no dejaba plata.
Porteño de ley, Lectoure aceptó que en 2001 la Ciudad declarara al Palacio de los Deportes como Sitio de Interés Cultural, un detalle inocuo. Murió meses después y no vivió para ver la pelea intestina por el control de ese viejo galpón pretencioso donde velaron a Gardel, se realizó el acto nazi más grande fuera de Alemania, se conocieron Eva y Perón, deslumbró Nicolino y se casó Maradona.
En 2007, Esteban Livera, sobrino de Tito y heredero natural, fue contra la voluntad de su tío y logró que Néstor Kirchner firmara el decreto 123/07 para declarar al Luna Park Monumento Histórico Nacional. La gestión del entonces vicepresidente Daniel Scioli fue fundamental.
El sobrino de Lectoure -desplazado de la gerencia y con una denuncia penal a cuestas por el presunto robo de un libro de balances- logró su cometido luego de que se frustraran ventas por US$ 23 millones. Quería evitar la desaparición del estadio. El abogado Pedro Antonio Albitos, hijo de un histórico mayordomo del Luna Park, y apoderado de una Ernestina ya postrada, lo lamentó.
En 2013, tras la muerte de Ernestina se abrió el testamento. El 95% del Luna Park fue legado en partes iguales a Cáritas, que depende del Arzobispado de Buenos Aires, y a la orden salesiana de San Juan Bosco. Ese mismo año, Jorge Bergoglio, que solía ordenar sacerdotes en el estadio, fue ordenado Papa. Felices los Niños, de Julio César Grassi -que ofició el velorio de Lectoure- había desaparecido del testamento en 2002, tras las denuncias por abuso infantil. Tiempo después la Iglesia compró el otro 5% del Luna, que era propiedad de Tito y heredaron sus hermanas y sobrinos. La denuncia penal contra Livera se archivó.
En abril de 2015, un plan de reforma llegó hasta el mismísimo Vaticano de la mano del productor de televisión Adrián Suar y de su hermano. En la audiencia con Guillermo Karcher, secretario personal del Papa, los empresarios presentaron planos y maquetas de un proyecto que planeaba convertir el galpón de Bouchard y Corrientes en un centro ecuménico multirreligioso. Trascendió que la idea había sido bien recibida y hasta se especulaba con una posible inauguración en 2017, pero el tema nunca más reapareció en la agenda.
Tampoco hubo novedades del interés inicial e informal de la productora Time for Fun de quedarse con la propiedad.
Ese año, en cambio, trascendió que la Curia estaba interesada en vender el inmueble para construir torres de oficinas. El rumor terminó con una negativa que habría llegado desde Roma.
Ahora, dos años después, los dueños del Luna Park otra vez intentan deshacerse de él para que se levante en su lugar un edificio de oficinas como los que lo rodean. Es un secreto a voces que un grupo inversor europeo está interesado en la operación.
La profecía de Lectoure, sin embargo, está viva. “La declaración de Monumento Histórico es una expropiación encubierta”, se resignan en Corrientes y Bouchard. Albitos –“el único abogado que nunca fue a juicio”, según lo describía Tito- sigue asesorando a los nuevos dueños del Luna Park. Como en el pasado, promueve su venta y no atiende las consultas periodísticas.
En el Arzobispado prefieren el silencio; también en la oficina de inmuebles. Joaquín Mariano Sucunza, obispo auxiliar de Buenos Aires, es quien administra el patrimonio de la Curia. La Iglesia necesita fondos para suplir los $130 millones destinados a sueldos que todavía salen de las arcas del Estado y a los que renunció voluntariamente. La venta del Luna Park llenaría ese vacío durante años.
Para poder conseguir la cifra sideral de la que se habla –más de US$ 40 millones– necesitarían que la Comisión de Patrimonio Cultural cambiara la preservación estructural del edificio y de la histórica fachada. Acaso más imprescindible sería que la Ciudad modificara la zonificación de la manzana, declarada Área de Protección Histórica. Para esto, habría que reformar el Código Urbanístico sancionado en enero. Esto necesitaría la aprobación de la Legislatura, donde el tema ya llegó a oídos de algunas espadas del oficialismo.
Horacio Rodríguez Larreta ordenó que el subsecretario de Registros, Interpretación y Catastro de la Ciudad, Rodrigo Cruz analizara la situación. El jefe de Gobierno se reúne todos los meses con el arzobispo Mario Poli. Su relación es tan estrecha que -a pedido del prelado- incluyó a Pilar Bosca como candidata a legisladora. Cerca del jefe de Gobierno rechazan que Poli haya abogado por el cambio catastral.
En el Ejecutivo porteño aseguran que una modificación para una hipotética edificación es casi imposible. Requeriría el acuerdo de las dos instituciones propietarias y el visto bueno de la Legislatura y de la Comisión de Patrimonio, que depende de Nación. “De todos modos, Buenos Aires necesita otro estadio a su altura”, argumentan.
Un palacio de los deportes y de la melancolía que vale millones
Que los terrenos del Luna Park valgan los millones que valen es mérito de un combo de razones. La principal: el desparpajo de dos tipos audaces: José “Pepe” Lectoure e Ismael Pace. En 1926, tuvieron que desalojar el terreno donde se levantaba su primer estadio, en Corrientes 1032. Comenzaban las obras para ensanchar la 9 de Julio. Allí 10 años después se erigiría el Obelisco.
En 1931 los dos socios decidieron construir un estadio en un terreno alquilado al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, a sólo 10 cuadras, pero justo donde la ciudad “terminaba”. Lo pagó en buena medida la sangre del mejor pupilo de Lectoure: Justo Suárez, “el Torito de Mataderos”, y los contactos con el gerente de la empresa. Vieron futuro en esa zona de trabajadores portuarios gracias a la inauguración del tercer tramo de la línea B de subtes.
El 6 de febrero de 1932, el estadio ya era una realidad y abrió sus puertas con un baile de carnaval. El 5 de marzo fue la primera pelea. El arquitecto húngaro Jorge Kalnay le impuso su impronta; la misma que también dejó en otros edificios emblemáticos de la ciudad como la Vieja Cervecería Münich.
La política -cuándo no- se metió en sus tribunas desde el principio. En 1936, ya con un techo propio, velaron a Carlos Gardel. Helvio Botana, hijo de Natalio, el fundador del diario Crítica -muy asociado al Luna Park- relata en sus memorias que su padre coordinó con el presidente Agustín P. Justo la campaña para repatriar los restos del Zorzal para “tapar” el asesinato en el Congreso de Enzo Bordabehere. Dos años después, el estadio cobijó el acto nazi más grande que se haya realizado fuera de Alemania.
Perón se conoció con Eva en sus instalaciones y lo convirtió en un templo propio donde dio algunos de sus discursos más recordados. Fue él quien otorgó los papeles definitivos a sus dueños. Y, también, quien transformó el estadio en una unidad de medida para la política: “llenar un Luna Park”. En esos años también, la clase trabajadora empezaba a acceder a consumos culturales. Además de boxeo proliferaron espectáculos familiares como el catch -luego Titanes-, Holiday on Ice o los Seis Días en Bicicleta, que harían historia.
La caída de Perón casi termina con el Luna Park, la Libertadora quiso expropiarlo y acusó por defraudación a Pace. Un fatal accidente automovilístico del empresario resolvió la cuestión en 1956. Pepe Lectoure había muerto seis años antes. Su viuda Ernestina Devecchi -que trabaría amistad con el almirante Rojas- manejaría los destinos del estadio desde entonces y hasta su muerte, en 2013; siempre desde las sombras.
A la vista de todos se ocuparía del Luna Park su sobrino político y amante, Juan Carlos Lectoure, que llevó al boxeo argentino a su apogeo y tuvo trato con todos los presidentes democráticos o de facto, que querían mostrarse cerca de los campeones.
Por el Luna pasaron actos antiperonistas, radicales, montoneros. Se convirtió en una sala de conciertos y eventos codiciada. Se despidió Sui Generis y cantó Frank Sinatra. Juan Pablo II lo llenó dos veces y Diego Maradona lo convirtió en su salón de casamiento.
En el Luna también bailó Julio Bocca. Menem jugó al básquet y un Néstor Kirchner lívido asistió a la presentación en sociedad de La Cámpora. Fue su última aparición pública.
Ligado al poder desde sus inicios, el Luna Park quedó en manos de la Iglesia, en tiempos de un Papa argentino. Encierra una Buenos Aires que ya no existe. Y hoy el palacio de los deportes y de la melancolía porteña vale millones.
NS
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Realizaron una cirugía cerebral con tecnología similar a un GPS en el Pirovano
Publicado
4 días agoon
28 octubre 2026By
donadoho
El Hospital Pirovano, ubicado en Monroe 3555, en el barrio de Coghlan, incorporó tecnología de última generación para realizar una operación cerebral de alta complejidad. Se trata de un neuronavegador que guía a los profesionales durante la intervención y permite localizar tumores y estructuras delicadas con mayor precisión. El equipo fue adquirido por el Gobierno porteño por más de 550 mil dólares y también podrá utilizarse en otros hospitales públicos de la Ciudad.
La salud pública de la Comuna 12 sumó un avance tecnológico de relevancia. El pasado 24 de septiembre, profesionales del Hospital Pirovano realizaron una cirugía para extraer un tumor cerebral con la asistencia de un dispositivo que funciona de manera similar a un GPS, orientando al equipo médico dentro del cerebro del paciente.
La intervención se llevó adelante en una persona con cáncer de pulmón que presentaba una metástasis en el cerebelo. Durante la operación participaron Ricardo Menéndez, jefe de Neurocirugía del establecimiento, y el especialista en nuevas tecnologías Lucas Ritacco.
Cómo funciona el neuronavegador del Hospital Pirovano
El sistema utiliza imágenes obtenidas mediante resonancias magnéticas y tomografías para generar una reconstrucción tridimensional de la anatomía del paciente. A través de una cámara y una pantalla, los médicos pueden observar en tiempo real dónde se encuentran los instrumentos quirúrgicos y su relación con la lesión que deben tratar.
Antes de comenzar, los especialistas registran puntos de referencia en el cráneo y el rostro para calibrar el equipo. De esta manera, durante la cirugía cuentan con una guía que permite identificar la ubicación del tumor y distinguir su proximidad con estructuras sensibles, como arterias, venas y nervios.
Según explicaron los profesionales, esta tecnología contribuye a planificar mejor los procedimientos, aumentar la precisión y reducir potencialmente los tiempos de intervención y recuperación, aunque los resultados dependen de cada caso.
Además de la neurocirugía, el dispositivo puede utilizarse en otras especialidades, como otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, entre otras intervenciones de cabeza y cuello.
Una inversión para los hospitales públicos porteños
La adquisición demandó una inversión superior a los 550 mil dólares y el equipo es trasladable, por lo que podrá asistir también a otros establecimientos sanitarios de la Ciudad, entre ellos los hospitales Álvarez, Argerich, Curie, Durand, Fernández, Ramos Mejía y Santojanni.
Para los vecinos la noticia pone en primer plano el papel del Hospital Pirovano como centro de referencia de la salud pública porteña.
En paralelo, continúan los trabajos de ampliación del establecimiento, que contemplan nuevos quirófanos y mejoras en la atención ambulatoria.
La incorporación de tecnología especializada representa una herramienta importante para los equipos médicos y abre nuevas posibilidades para atender casos complejos dentro del sistema público. El desafío será acompañar estos avances con infraestructura, personal y recursos que permitan sostener una atención de calidad para toda la comunidad.
Saavedra
Atropellaron a Fabián Gianola en Saavedra: preocupación por la seguridad vial en los barrios
Publicado
6 días agoon
25 octubre 2026By
donadoho
La esquina de Deheza y Melián, en el barrio de Saavedra, fue escenario de un accidente que podría haber tenido consecuencias todavía más graves. El actor Fabián Gianola fue atropellado por un automóvil cuando estaba terminando de cruzar la calle por la senda peatonal, a pocos metros del shopping DOT Baires. Si bien se encuentra fuera de peligro y en recuperación, el episodio dejó una lesión importante y un llamado de atención para quienes circulan diariamente por las calles de nuestros barrios.
Según relató el propio actor, el vehículo, un Audi que transitaba por Melián, dobló hacia Deheza y lo embistió sin que el conductor advirtiera su presencia. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona y volvió a poner en discusión una situación que preocupa a muchos vecinos: los riesgos que aparecen cuando quienes manejan no prestan la atención necesaria al entorno.
Una fractura y una operación tras el choque en Saavedra
El impacto le provocó a Gianola una fractura expuesta de radio y una lesión ligamentaria en la muñeca derecha, además de otros traumatismos. Afortunadamente, no sufrió golpes en la cabeza. El actor fue intervenido quirúrgicamente en el Sanatorio de la Trinidad de San Isidro, donde le colocaron una placa y tornillos para estabilizar el hueso afectado.
Durante su relato, explicó que intentó protegerse la cabeza al caer y que esa reacción pudo haber contribuido a las lesiones en el brazo. También contó que el conductor se detuvo, llamó al 911 y permaneció en el lugar. Según el testimonio que brindó posteriormente, un policía le comentó que el automovilista había reconocido que no estaba atento porque estaba poniendo música o realizando alguna acción similar.
El proceso de recuperación requerirá inmovilización y rehabilitación, aunque el actor decidió continuar con sus compromisos teatrales adaptando su actuación a las limitaciones físicas.
Un llamado de atención para conductores y peatones
El caso tomó trascendencia por tratarse de una figura conocida, pero los accidentes de tránsito forman parte de una preocupación cotidiana para quienes caminan, conducen o utilizan otros medios de transporte en los barrios porteños.
En Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Saavedra y Coghlan, como en tantos otros sectores de la Ciudad, cada cruce exige atención. Respetar la prioridad peatonal, reducir la velocidad al doblar, evitar el uso del celular y mirar antes de avanzar son conductas fundamentales para prevenir situaciones peligrosas.
También los peatones deben mantenerse atentos al tránsito, incluso cuando cruzan por los lugares habilitados y tienen prioridad. Esa precaución no traslada la responsabilidad del conductor, pero puede ayudar a anticipar riesgos.
Sin categoría
Saavedra impulsa una colecta de libros infantiles para llevar historias y lectura a Santiago del Estero
Publicado
2 semanas agoon
20 octubre 2026By
donadoho
Un libro que ya recorrió una casa, acompañó la infancia de un chico o quedó guardado en una biblioteca puede iniciar una nueva aventura en manos de otro lector. Con esa idea como motor, la Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra de la avenida García del Río 2737, puso en marcha una campaña solidaria de donación de libros infantiles para acercar nuevas historias a chicos de Monte Quemado, en la provincia de Santiago del Estero.
La convocatoriaestá abierta a los vecinos que pueden sumarse revisando las bibliotecas familiares y acercando aquellos ejemplares que estén en buenas condiciones y puedan seguir siendo disfrutados por otros chicos.
El material reunido será entregado al equipo de la profesora Ramona Luna, que lleva adelante distintas propuestas para promover la lectura en esa localidad santiagueña. De esta manera, los libros que hoy están en desuso en algunos hogares podrán encontrar nuevos lectores y convertirse en herramientas para aprender, imaginar y descubrir otros mundos.

Dónde y cuándo donar libros infantiles en Saavedra
Quienes quieran colaborar pueden acercar sus ejemplares a la administración de la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, de lunes a sábados, entre las 15 y las 19 horas. La recepción continuará hasta la primera semana de noviembre, por lo que todavía hay tiempo para participar.
La propuesta invita a realizar un gesto sencillo: elegir cuentos, relatos y otros libros infantiles que estén en buen estado y darles una segunda oportunidad. No se trata solamente de liberar espacio en los estantes, sino de contribuir a que más chicos tengan acceso a materiales de lectura.

Historias que ayudan a crecer
Los libros infantiles cumplen un papel importante durante los primeros años de vida. A través de los cuentos, los chicos incorporan palabras, desarrollan la imaginación, ejercitan la atención y encuentran nuevas formas de expresar lo que sienten.
La lectura compartida, además, puede generar momentos de cercanía entre adultos y niños, despertar preguntas y abrir conversaciones sobre situaciones, personajes y emociones. Cada historia ofrece una oportunidad para aprender y mirar el mundo desde otra perspectiva.
Por eso, esta campaña trasciende la donación de objetos: busca acompañar el trabajo de quienes acercan la literatura a las infancias y generar nuevas oportunidades para disfrutar de la lectura.
Desde la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, la invitación es a participar con los libros que puedan continuar su recorrido. Un cuento guardado puede convertirse en la próxima historia favorita de otro chico, a cientos de kilómetros de distancia.

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