Un grupo de antropólogas identificó a 301 cadáveres olvidados en un sótano cerca del Obelisco
Publicado
7 años agoon
By
donadohoUn grupo de antropólogas argentinas impulsó en 2013 una investigación para encontrar a más de 6000 personas muertas y sin identificar desde 1983. Hoy lograron avanzar con 301 NN enterrados en varios cementerios de la Argentina.
La sombra de un pino oscurece la gramilla amarillenta quemada por la escarcha. Las hojas marrones, vencidas por el viento y el peso de la sequedad, forman un remolino crujiente. Todo el resto aquí es silencio, como si los resabios del otoño quisieran ocultar aquella joven que supo estar de pie, pero que ahora yace con el cráneo partido en tres, bajo un montón de tierra mojada.
Sin lápida.
Sin flores.
Sin nombre ni apellido.
Sonrieron al encontrar un montón de personas muertas. Era raro y contradictorio -dicen- pero aquellos bolsones de arpillera de plástico gris, llenos de avisos de fallecimiento, iban a terminar con la desesperación de cientos de familias del país.
«Este es el subsuelo del Registro Nacional de las Personas, el Renaper, en la calle Perón 664, Buenos Aires. Esta foto la sacamos… ¿en marzo? Sí, a fines de marzo de 2015», dice una de las antropólogas del equipo.
Las dos mujeres que están sentadas en otro escritorio, con la espalda encorvada y a media luz, son sus compañeras. Todas tienen la mirada clavada sobre unas fichas de las que se asoman los dibujos en tinta de algunos pulgares.
«Cuando llegamos, esas bolsas rebalsaban de papelitos», cuenta Nadia Rabuffetti, de 32 años, estudiante de Antropología.
Los «papelitos» eran, en realidad, certificados de defunción. Estaban arrugados, rotos. El sótano se inundó un invierno y el agua llegó hasta las bolsas. Por eso los «papelitos» del fondo estaban podridos o manchados con aureolas de tinta negra o azul.
Estaban escritos a mano. Los más viejos, tipeados con máquina de escribir. En todos figuraban tres o cuatro características vagas de cada uno de los 5000 cadáveres que fueron enterrados sin nombre ni apellido en distintos cementerios del país desde 1983.
Parece poco, pero eran las únicas piezas que les faltaban para empezar a encontrar a los argentinos cuyo paradero se desconocía.
Todos los certificados que sacaron de aquellas bolsas decían más o menos lo mismo:
Falleció el 3/01/1990, en Posadas, un NN masculino de 30 años aproximadamente
Más allá de la tipografía, el membrete o el estado de conservación de aquellos papeles, la única diferencia era que algunos tenían una hoja abrochada con las huellas dactilares del fallecido.
Para ser exactos: solo 3000 de los 5328 certificados tenían adosados algún registro dactilar.
«Eso nos desmotivó un poco, pero seguimos.», dice Nadia.
Celeste Perosino -de 38 años y exmiembro del Equipo Argentino de Antropología Forense- armó su oficina en su departamento del segundo piso de un edificio de estilo neoclásico austero, en el barrio porteño de Montserrat.
Está sentada en la punta de una mesa de madera. Un mantel de tela blanca estampado en flores naranjas, rojas, amarillas y celestes apenas se asoma entre tres bandejas llenas de bizcochos dulces y el mate. Es viernes, 28 de junio de 2019. Son las seis, es de noche. Afuera hace frío y llueve. Adentro, el perfume de varios inciensos se mezcla con el humo de cigarrillo.
«Este es un grupo con profesionales de distintos perfiles, pero todos llegaron por su interés, no hubo un casting. Cuando fundé Acciones Coordinadas contra la Trata (ACCT) a fines de diciembre de 2012, de esta mesa solo conocía a Nadia, que era mi alumna en un seminario de la carrera de Antropología», dice Celeste.
«Recién arrancaba, ni siquiera había pisado un cementerio. En mi cabeza tenía pura teoría, pero cuando Celeste me contó la idea, enseguida le dije que quería participar», agrega Nadia.
El plan era otro
«Hace siete años intuía inocentemente que las mismas herramientas que veníamos usando en el equipo de antropología forense para identificar a personas cuyo paradero se desconocía durante la dictadura podían ser usadas para encontrar a mujeres de las que nada se sabía dentro del circuito de la trata. Después aprendí que son dos delitos bien distintos porque la violencia durante la democracia es menos sistemática y menos lineal», reconoce Celeste.
En el grupo todas son mujeres. Hay cinco antropólogas, una politóloga y una comunicadora.
«Me sumé al poco tiempo. No tenía trabajo y me interesaba indagar sobre la trata. Un día abrí Google, escribí dos o tres palabras claves en el buscador y me apareció la página de Facebook de la ACCT. Fue así como me llegué hasta acá», dice Evelyn Cels, una politóloga cordobesa de 28 años.
«Yo trabajaba en la secretaría de Derechos Humanos. Quería hacer algo vinculado con la antropología forense, pero en relación a las personas cuyo paradero se desconocía desde 1983», cuenta Silvia Carlini Comerci, de 34 años, también antropóloga.
«Desde el principio mi interés estuvo ligado a las mujeres. La verdad es que nos reúne el feminismo más que la trata en sí como fenómeno, y abordamos la violencia de manera más integral», agrega Andrea Elizabeth Gutiérrez, comunicadora social de 33 años.
«Fui la última en entrar. Hace cinco años hago prácticas en dos cementerios, uno de Capital y otro de San Martín. Me gusta mucho la antropología forense. Soy de Chile, pero en 2011 me vine a estudiar aquí porque la carrera es gratis», cierra Belén Sandoval Ramos, antropóloga, de 28 años.
La organización Acciones Coordinadas contra la Trata (ACCT) se llama ahora Colectiva de Intervención Ante las Violencias (CIAV). Celeste Perosino relata que cambiaron el nombre de la ONG después de presentar su plan a la Procuraduría de Trata de Personas (Protex).
Desde ese momento empezaron a mandar oficios a todas las policías de todas la provincias, a las secretarías de Recursos Humanos, a la ONG Missing Children, a Red Solidaria y a todo aquel organismo que les pudiera dar información sobre personas cuyo paradero se desconoce.
«Por otro lado empezamos a pedir datos sobre NN a morgues y cementerios. Pero después de varios meses de pedidos, no nos contestaron», cuenta Silvia. «Entonces se nos ocurrió pedir permiso al Renaper para que nos dejen relevar de su archivo las huellas dactiloscópicas de gente fallecida. Fuimos, pero nos encontramos con la dificultad de que no tenían una política sobre los avisos de fallecimiento», explica Celeste.
Una manera elegante de decir que todas los avisos estaban acumulados en veintitrés sacos.
«Era ridículo, pero vimos de primera mano cómo piensa el Estado algunos datos. En la carrera no te enseñan que el Renaper va a tener archivados así esos datos. Eran bolsas con papelitos arrugados, muchos de ellos podridos porque el sótano se había inundado. Mucho no pudimos rescatar», recuerda Evelyn.
En esos certificados de fallecimiento figuran personas mayores de 18 años, pero también fetos. Muchos. También cadáveres registrados con una fotocopia de documento adosada, pero sin identidad constatada.
-¿Cómo las miraban?
«No fuimos muy bien vistas cuando nos metimos a investigar. Tuvimos algunas dificultades, muchas veces por desconocimiento de las tareas que puede realizar un antropólogo forense. En la organización del sistema judicial, el género y la edad se ponen en juego a la hora de inscribirse en las relaciones de poder», dice Silvia.
El trabajo de las mujeres dentro del sótano del Renaper se volvió mecánico con el paso del tiempo, pero nunca dejó de ser una tarea artesanal. Corrían una bolsa, la desataban, sacaban los certificados de fallecimiento y armaban montoncitos en el piso o sobre la mesa.
Durante ese tiempo, ninguna resignó sus estudios ni sus trabajos, así que se dividieron en dos grupos para cubrir todo toda la jornada. Las primeras llegaban temprano y las últimas se iban a las ocho de la noche.
«Fueron casi dos meses de mucho trabajo, pero era estimulante. Esa era la posibilidad de empezar a tener la contraparte de la información que ya teníamos», explica Nadia.
Los primeros positivos
Para mediados de 2015, el grupo tenía una lista con las identidades de 6040 personas de las que no se tenían datos en la Argentina desde 1990, aunque la cifra era estimativa y difícil de cerrar.
«Ese listado era a su vez un abanico muy heterogéneo porque aparecían personas que eran rebeldes o que habían sido citadas a una testimonial y no comparecieron. Es decir que técnicamente no se desconocía su paradero», explica el secretario de la Procuraduría de Trata de Personas, Marcos Parera.
Entre ellos, figuraban 3231 niñas, adolescentes y mujeres adultas y 2801 niños, adolescentes y varones adultos. El grupo etario que concentraba el mayor número estaba integrado por chicos de 12 a 18 años, con una tendencia aún más marcada en el caso de las mujeres adolescentes.
«Los casos estaban registrados con la categoría ‘averiguación de paradero’, ‘extravío’ o ‘fuga’. Solo dos casos a en todo el país desde 1990 eran calificados como ‘trata de personas’.
Ya tenían los datos de los NN en todo el país. Lo que siguió fue un cruce de datos.
«Mi hijo sufría un brote psicótico místico. Cuando le atacaba se perdía, no sabía qué día era ni dónde estaba», cuenta a la mamá de A.F.L. (tanto su identidad como la de su hijo fueron preservadas). El hombre tenía 32 años y había nacido en Perú, pero vivía en la Ciudad de Buenos Aires.
El último ataque lo había sufrido el 9 de abril de 2011. Ese día, A.F.L. escapó de su casa con lo puesto. Su mamá intentó retenerlo hasta que llegara la ambulancia del SAME, pero no pudo.
La denuncia quedó asentada en la Comisaría N°32 de la Ciudad. En la ficha policial lo describían como un hombre de contextura media, pelo corto negro lacio, ojos marrones oscuros, tez trigueña, de 1.73 metros, que vestía pantalón de jean azul, campera negra y zapatillas blancas.
Dos días después, el 11 de abril de 2011, el cuerpo de un hombre apareció flotando en la boca del Riachuelo.
«Es una persona sexo masculino NN de entre 30 y 35 años, pelo corto color oscuro, una remera manga corta color gris, un par de medias color gris, un cinto de cuero color oscuro y zapatillas color blanco», informó la Prefectura Naval.
Cada vez que tenemos un cotejo positivo nos alegramos, pero sabemos que nuestro trabajo implica que alguien está muerto Evelyn Cels
La autopsia sobre ese cuerpo arrugado determinó que el hombre había muerto por asfixia por ahogamiento, pero no encontraron rastros de violencia en su cuerpo. Tampoco tenía restos de drogas o alcohol en su sangre.
Los peritos forenses le cortaron los dedos, se los entintaron de negro e imprimieron sus huellas dactilares sobre una ficha. El 5 de julio de 2011, ese papel terminó en el sótano del Renaper. El cuerpo, enterrado sin nombre, en una parcela del cementerio de la Chacarita. Sus pertenencias fueron destruidas.
Era A.F.L.
«El hombre fue encontrado muerto dos días después, pero la familia tardó cinco años en enterarse. Este caso es un ejemplo claro de las deficiencias del sistema de búsqueda argentino», sostiene Parera en su despacho del segundo piso, en Perú 545.
En esa misma oficina, las antropólogas le dieron la noticia a la mamá y las tías de A.F.L.
«Cada vez que tenemos un cotejo positivo nos alegramos. Nos entusiasmamos como aquella vez que encontramos las bolsas en el sótano. Pero sabemos que nuestro trabajo implica que alguien está muerto. Es una contradicción. No queremos darle una mala noticia a los familiares, pero para ellos se cierra un ciclo de incertidumbre», cuenta Evelyn.
Desde octubre de 2015 y hasta junio de 2019, el grupo de antropólogas y la Procuraduría lograron identificar a 301 personas muertas que estaban enterradas como NN en varios cementerios del país.
El primer volumen de información la podían googlear y así ver si las personas denunciadas habían vuelto a su casa. Pero el cruce de datos más importante fue el que hicieron con los avisos de fallecimiento encontrados en el sótano.
«Hay dos datos que nos llamaron mucho la atención. Los años en los que se registraron más entierros de NN es el más llamativo. Encontramos dos picos: uno en 1990, cuando murieron 69 personas, y el otro en 2007, cuando murieron 39. Es muy raro, todavía no le encontramos una explicación», dice Parera.
También les sorprendió que del total de identificados, 277 sean varones y 24 sean mujeres.
Una posible explicación -según la hipótesis de los especialistas- es que en una gran cantidad de casos de trata o femicidios, los cuerpos de las víctimas fueron desintegrados o enterrados en lugares que aún no fueron identificados.
Hasta ahora, no todos los cadáveres que se encontraron tienen un motivo de muerte claro. Hay personas que fallecieron ahogadas, asfixiadas. Hay muchos con el cráneo partido. Un caso con un disparo y varios apuñalados. Muchos fueron arrollados por trenes. «Muchísimos», remarca Parera.
En algunos casos se pudo determinar que los NN eran pacientes psiquiátricos, fugados de alguna institución. Otros dormían en la calle. Otros tantos varones tenían un prontuario por «ebriedad» o «vagancia», que datan de la década del 70, 80 y 90, cuando era común que la policía arrestara a las personas por andar vagando sin rumbo por las calles o tomando alcohol.
Esto no termina acá, porque se abrió un legajo por cada una de esas personas para saber qué pasó con cada uno de ellas Marcos Parera
Dónde están los NN
Gran parte de los cadáveres identificados están enterrados en la provincia de Buenos Aires, en el primer y segundo cordón del Conurbano (243 casos).
El resto de los hallazgos se dieron en Capital Federal (25) y en el interior del país: Neuquén (cinco), Santa Fe, Chaco y Corrientes (cuatro), Formosa, Río Negro, Jujuy, Entre Ríos (uno), Misiones (dos). Además, hay diez cuerpos que todavía no se sabe con exactitud dónde están enterrados.
De los 301 cuerpos, 150 son argentinos, diez bolivianos, ocho uruguayos, seis paraguayos, dos peruanos, dos chilenos, un español y un húngaro. De los 121 cuerpos restantes no se sabe su nacionalidad.
«No queremos generar una falsa expectativa en las familias que buscan menores, porque no los hay hasta el momento», aclara Parera.
Pero los matcheos entre las bases de datos no terminaron. De 3000 huellas para confrontar, el grupo recién obtuvo 300 identificaciones positivas. Es decir que llevan realizado apenas un 10 por ciento del proceso.
«Nuestro trabajo no termina acá, porque se abrió un legajo por cada una de esas personas. Nuestra labor principal es obtener información de qué es lo que pudo haber pasado con cada uno de ellos», subraya el secretario de la Procuraduría.
Tomarle las huellas dactilares a un muerto es más complejo que hacerlo con una persona viva.
«Los que mueren en el agua tienen los pulgares arrugados. Los que mueren de frío tienen las falanges doblas, duras. Entonces hay que cortarles los dedos y sumergirlos en un frasco con líquidos especiales», explica un forense.
«Es un proceso complicado, que nos acarreó varias identificaciones fallidas», dice Parera.
-¿Qué quiere decir eso?
-Que nos llegaron a aparecer dos personas con la misma identidad. Hubo casos en los que las huellas digitales pegadas al aviso de fallecimiento no fueron tomadas al muerto, sino que fueron insertas por otra persona que estaba presente al momento del hallazgo o la autopsia.
-¿Quiénes, por ejemplo?
-Policías, dueños de cocherías fúnebres… Hace poco denunciamos por esta mala praxis a una persona de alto rango de una morgue de la provincia, que tiene varios libros publicados sobre identificación de personas y que incluso escribió varios artículos periodísticos. Lo presentaban como una eminencia en la materia y terminaba prestando sus dedos a los cadáveres.
-¿Por qué lo hacen?
-Pensando en buena fe, quizás ninguno quiso suprimir la identidad del cadáver, sino que quiso hacer rápido su laburo sin llevar adelante los protocolos que debe llevar adelante. Lo que no deja de ser un delito.
Mientras tanto, el equipo de antropologías encontró otras fallas en el sistema que complicaron el trabajo de identificación.
«Cuando fui al cementerio de la Chacarita a relevar el libro de ingreso de NN, noté que habían inscrito un brazo que encontraron en la calle como si fuera un cuerpo -recuerda Sandoval-. El problema es que se trata a los NN como si fueran objetos. Es muy difícil entender que todos los cuerpos importan».
Cómo contactarse
Todavía quedan 160 cuerpos de personas cuyas familias no fueron notificadas: 76 son hombres de entre 20 y 40 años, 72 son hombres de más de 40 años, un cuerpo coincide con una mujer de entre 31 y 40 años y 11 mujeres tienen más de 40 años.
Si tenés algún familiar o conocido del que desconocés su paradero, podés contactarte con el Ministerio Público Fiscal al (011) 3754-2921, interno 3007.
Te podría gustar
Villa Urquiza
Una mañana para cultivar amistades y plantas en Villa Urquiza
Publicado
17 horas agoon
31 julio 2026By
donadoho
Las plazas de barrio no solo son espacios para caminar, hacer ejercicio o encontrarse con amigos. En Villa Urquiza también se convierten en puntos de encuentro para quienes disfrutan de la naturaleza, las plantas y el intercambio de experiencias. Este sábado 1 de agosto, de 11 a 13 horas, en la Plaza Jorge Casal ( Avenida Triunvirato y Roosevelt) habrá una propuesta que cada vez suma más vecinos: el Intercambio de Plantas organizado por la Estación Verde Villa Urquiza.
Aficionados a la jardinería, curiosos y amantes de los espacios verdes podrán compartir una mañana diferente, rodeados de plantas, consejos y buena energía.

La dinámica es sencilla y abierta para todos. Quienes participen pueden acercar gajos con o sin raíz, plantines, semillas, bulbos, macetas, sustratos o cualquier elemento relacionado con la jardinería para intercambiar con otros vecinos. No se trata de comprar ni vender, sino de compartir y generar nuevos vínculos a partir de una pasión común.
Uno de los aspectos más valorados de estos encuentros es que no hace falta tener conocimientos previos. Tanto quienes recién empiezan a dar sus primeros pasos en el mundo de las plantas como los más experimentados encuentran un espacio para aprender, consultar y descubrir nuevas especies.

Además del intercambio, la jornada contará con sorteos y distintas actividades pensadas para fomentar el cuidado del ambiente y el contacto con la naturaleza en plena ciudad.
En tiempos donde muchas veces predominan las pantallas y el ritmo acelerado, este tipo de propuestas recuperan algo muy propio de la vida barrial: la conversación cara a cara, el intercambio de saberes y la construcción de comunidad. Una planta puede convertirse en la excusa perfecta para conocer a un vecino, aprender un nuevo método de cultivo o llevarse a casa una especie que nunca se había visto.

Comuna 12
La Ciudad avanza con una nueva licitación de reciclado y pone el foco en la Comuna 12
Publicado
3 días agoon
29 julio 2026By
donadoho
La Ciudad de Buenos Aires comenzó a delinear un nuevo esquema para la recolección y tratamiento de residuos reciclables, una decisión que tendrá impacto directo en los barrios de la Comuna 12 y que vuelve a poner en primer plano el rol que cumplen los vecinos en la separación de residuos y el cuidado del espacio público.
El Gobierno porteño presentó un anteproyecto para licitar durante los próximos 24 meses el servicio de recolección de residuos secos, aquellos materiales que pueden ser recuperados y reciclados, como papel, cartón, vidrio, plástico, metales y textiles. La iniciativa forma parte de los objetivos de la Ley de Basura Cero, que busca reducir la cantidad de desechos que terminan en los rellenos sanitarios.
Para los barrios de Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Villa Pueyrredón, la noticia tiene una relevancia especial. La Comuna 12 integrará la denominada Zona C del nuevo esquema junto con la Comuna 13, concentrando una parte importante de la infraestructura destinada al reciclado en el norte de la Ciudad.
Uno de los puntos destacados del proyecto es la continuidad del Centro de Reciclado Saavedra, ubicado en Arias 4383, una instalación clave para el procesamiento de materiales recuperables. Este espacio, conocido durante años como Centro Verde, seguirá formando parte de la red que sostiene el circuito del reciclado porteño.
A su vez, el tradicional Punto Verde de Parque Saavedra continuará siendo una referencia para miles de vecinos que diariamente separan residuos en sus hogares y los acercan a este espacio para su correcta disposición. En un barrio donde la conciencia ambiental viene creciendo año tras año, el parque se consolidó como uno de los lugares más importantes para promover hábitos sustentables.
La nueva licitación también contempla mantener la recolección de materiales reciclables en los distintos Puntos Verdes distribuidos en las 15 comunas porteñas, fortaleciendo una red que resulta fundamental para reducir la basura y fomentar la economía circular.
Mientras tanto, el debate sobre la limpieza urbana vuelve a instalarse en la agenda pública. La discusión no pasa solamente por levantar residuos, sino también por mejorar la separación en origen, optimizar la ubicación de los puntos de reciclado y adaptar los servicios a las características de cada barrio.
Villa Urquiza
Una propiedad de Villa Urquiza saldrá a remate en la próxima subasta del Banco Ciudad
Publicado
3 días agoon
28 julio 2026By
donadoho
Una nueva oportunidad para quienes siguen de cerca el mercado inmobiliario porteño tendrá un capítulo en la Comuna 12. El próximo 14 de agosto, el Banco Ciudad realizará una subasta pública online de seis propiedades ubicadas en distintos barrios de Buenos Aires, entre las que se destaca un departamento situado en Villa Urquiza, uno de los sectores con mayor crecimiento residencial de los últimos años.
Aunque el inmueble de mayor valor se encuentra en Palermo, para los vecinos de la zona norte de la Ciudad la atención estará puesta en la unidad que saldrá a remate en la calle Mendoza al 5000, una ubicación estratégica dentro de un barrio que continúa consolidándose como uno de los más buscados para vivir.
La propiedad en el barrio de Villa Urquiza
La vivienda que será subastada en Villa Urquiza corresponde a un departamento de tres ambientes con una superficie de 52,41 metros cuadrados.
La propiedad está ubicada en Mendoza 5089, a pocas cuadras de importantes centros comerciales como la avenida Triunvirato, espacios verdes, instituciones educativas y conexiones de transporte que caracterizan a esta zona de la Comuna 12.
El inmueble saldrá a remate a las 12.15 horas y tendrá una base de USD 63.439, una cifra que servirá como punto de partida para las ofertas de los participantes.
Como ocurre en todas las subastas, el valor final dependerá de la puja que se genere entre los interesados durante la jornada.
Un barrio que sigue despertando interés
En los últimos años, Villa Urquiza se transformó en uno de los barrios más demandados de la Ciudad gracias a una combinación que atrae tanto a familias como a inversores: calles tranquilas, buena conectividad, una amplia oferta gastronómica y comercial, y una identidad barrial que todavía conserva el espíritu de comunidad.
La cercanía con la estación Juan Manuel de Rosas de la Línea B, la terminal del ferrocarril Mitre y diversos corredores comerciales convierten a la zona en un punto atractivo para quienes buscan vivienda permanente o una inversión inmobiliaria.
Por eso, no son pocos los vecinos que ya observan con atención el remate previsto para agosto.
¿Qué son las herencias vacantes?
La propiedad de Villa Urquiza forma parte del conjunto de inmuebles provenientes de herencias vacantes, una figura que se aplica cuando una persona fallece sin herederos reconocidos o cuando quienes podrían recibir la herencia renuncian a ella.
En esos casos, los bienes pasan a la órbita de la Ciudad y posteriormente pueden ser vendidos mediante subastas públicas organizadas por el Banco Ciudad por cuenta y orden de la Procuración General porteña.
Lo recaudado no queda en manos privadas: según la normativa vigente, los fondos obtenidos son destinados al Fondo Educativo Permanente, que financia distintas acciones vinculadas al sistema educativo de la Ciudad.
Cómo participar del remate
La subasta se realizará de manera completamente digital, por lo que cualquier persona interesada podrá participar desde una computadora o dispositivo móvil.
Para hacerlo será necesario registrarse previamente en la plataforma de subastas del Banco Ciudad y completar la inscripción con una anticipación mínima de 48 horas hábiles antes del inicio del remate.
Además, cada participante deberá realizar un depósito en garantía, que será devuelto íntegramente en caso de no resultar ganador o de no efectuar ofertas durante la subasta.
Las otras propiedades que salen a remate
Además del departamento de Villa Urquiza, la subasta incluirá inmuebles ubicados en:
- Almagro
- San Nicolás
- Floresta
- Recoleta
- Palermo
Entre ellos sobresale un PH de 138 metros cuadrados en Palermo Soho, que tendrá la base más alta de toda la jornada.
Una mañana para cultivar amistades y plantas en Villa Urquiza
La Ciudad avanza con una nueva licitación de reciclado y pone el foco en la Comuna 12
Una propiedad de Villa Urquiza saldrá a remate en la próxima subasta del Banco Ciudad
Una tarde de cine y solidaridad llega al Centro Cultural JUNTOS
Vacaciones de invierno: una tarde gratuita de diversión llega a Plaza Echeverría









