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El bailarín de la Villa 31 que usa al hip hop como un arma de transformación social
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7 años agoon
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donadoho
El sol del mediodía calcina el cemento de la placita en medio del Barrio 31 de Retiro. Rubén Darío González muestra sus pasos de breaking. Pero algo no le convence. “Estoy con remera y es mucho mejor con buzo, puedo resbalar más”, dice. De una carrera, va a hasta su casa, por entre los pasillos techados con cables de electricidad que cruzan de un lado a otro. Cuando regresa trae puesto un buzo blanco con detalles rojos y azules. “¡Así es mejor!”, exclama. Y tiene razón. Su cuerpo de bailarín se pierde en movimientos y figuras imposibles. No hay calor, no hay cemento. Sólo hay baile.
“Daro”, como le gusta que lo llamen y como lo conocen todos, nació hace 27 años en Paraguay y desde los 4 vive en el barrio. Aquí se crió y tuvo a sus dos hijos: Dulce, de diez años y Alexander, de ocho. Aquí también desafía su destino.
Todo empezó como un juego, cuando de chico bailaba con la música que escuchaba su abuela. Cumbia colombiana, salsa, merengue. Pronto se volvió una necesidad. “Mi cuerpo se movía solo. Era una sensación que me hacía feliz”, recuerda hoy. En el camino, se le cruzó la cultura hip hop: el rap, las canciones de Eminem. Algunos chicos que bailaban en la calle.
-Empecé a enamorarme de eso. Pero no tenía una estructura para bailar. No acá en el barrio. Entonces dejé y arranqué con el fútbol, pero algo me faltaba.
Además de la estructura, faltaba el tiempo. A los doce años, “Daro” tenía sus obligaciones. De mañana, el colegio. Por la tarde, el trabajo para ayudar en casa, donde vivía con su papá: juntar cobre, latas, vender chipá, lo que tocara. No quedaba espacio para el baile. A los catorce ya iba a un secundario técnico y trabajaba en un taller mecánico. Se daba maña con las actividades industriales, pero la danza lo llamaba.
-Iba a lugares, seguía a otros chicos, pero todos los espacios me quedaban lejos, fuera del barrio. Por eso pensé que tenía que armarme uno acá.
Así comenzó en “El Galpón”, un lugar en el que se dictaban clases de boxeo marcial y donde le prestaron un sitio. Juntó plata para comprar un equipo portátil, que también podía arreglar con su experiencia como técnico. Y allí arrancó. Poco después salió al barrio, a los pasillos, donde pudiera haber chicos y chicas en su misma situación.
-¿Por qué sentís que las danzas urbanas son lo que mejor te expresa?
-El hip hop y el breaking nacieron en un lugar concreto, en los barrios pobres de Nueva York, producto de una necesidad de transformación social. De hacer otra cosa distinta de las pandillas. De armar una fiesta cultural. Yo hago lo mismo, pero con mi realidad en el barrio. El arte como una herramienta, una forma de expresión, de sacar esos sentimientos de alegría, pero también de bronca o de frustración. Yo lo hago bailando y otros prefieren las rimas, el free style. Hay muchas herramientas.
En “El Galpón”, “Daro” comenzó a dar clases. Cada tanto, un padre que practicaba boxeo se quedaba mirándolo y, al día siguiente, traía a su hijo. También enseñaba skate. Todo gratis y a pulmón, cuando podía, entre su trabajo y la carrera que había empezado en la Universidad Tecnológica Nacional.
Con el tiempo, alguien le recomendó que se acercara a la casa de la cultura que la Secretaría de Integración Social y Urbana de la Ciudad tiene dentro del barrio. Quedó seleccionado en una entrevista para trabajar allí y dar clases en el marco de “Arte en barrios”, un programa conjunto de diversas dependencias del Gobierno porteño de promoción de actividades culturales en zonas vulnerables.
2019 fue sin dudas su año. Por medio del programa de Mecenazgo del Ministerio de Cultura de la Ciudad recibió una beca para asistir al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y otra de la Fundación Julio Bocca, para perfeccionarse. Allí también dio una clase magistral para todos los alumnos y viajó a Montpellier, Francia, para participar del Battle of the Year (BOTY), una competición internacional de breaking. En sus palabras, un “sueño cumplido”.
-¿Eso es lo que más te gusta? ¿Dar clases, viajar?
-Una cosa muy propia de la cultura hip hop es pasar conocimientos, enseñar o aprender con otros. La verdad, disfruto mucho cuando llego a un lugar y veo a un chico que empezó conmigo. Verlos bailar, seguir con sus carreras. Como Brian Sánchez, por ejemplo. Quiero que haya muchos más porque a mí la danza, con lo difícil que fue todo, me ayudó un montón.
-¿Qué sentís que falta, de acá en más?
-Lo que sigue pendiente es la integración. Los que vivimos en el barrio estamos encerrados en un círculo. De la Terminal de Ómnibus para allá es un mundo distinto, la ciudad. El otro día armamos un workshop acá con un bailarín francés llamado Virgile. Lo auspició la Alianza Francesa y vinieron bailarines de todos lados. Alguien me dijo “no sabía que existía este lugar”. Era un elogio, algo positivo, pero también me pone un poco triste. No por la intención de esa persona, que fue buena, sino por lo que falta todavía.
«El accidente»
Hace cinco años, “Daro” tuvo que pasar por lo que todavía hoy llama “el accidente”. Su padre –con quien ya no tiene relación- se había metido en una pelea callejera y, al tratar de defenderlo, él recibió un golpe en la cabeza con una barra de metal. El resultado: rotura de cráneo, quince días de terapia intensiva, meses de rehabilitación y una depresión que le impedía bailar. “La que me sostuvo todo ese tiempo fue Palmira, la mamá de mis hijos”, asegura, emocionado.
Una cicatriz todavía recorre el lado izquierdo de su cabeza. “Hasta el día de hoy sigo cuidándome cuando bailo, pero ya aprendí, el cuerpo aprendió”, explica. Hoy su hija Dulce y su hermanita Soledad, de once años, practican ballet clásico en la escuela de Julio Bocca. Y, aunque no lo dice directamente, sabe que su hijo Alexander está orgulloso de él: “En el colegio hablaba siempre de mí, de lo que hacía, de que me había ido de viaje. La profesora me llamó y ahora estamos preparando una coreografía para que bailen en el acto de fin de año”, cuenta.
Un proyecto de integración
“Arte en Barrios” surgió en 2016 como un proyecto conjunto entre los ministerios de Cultura y Desarrollo Humano y Hábitat, la Secretaría de Integración Social y Urbana y el Instituto de la Vivienda del Gobierno porteño. Sus objetivos son “garantizar el acceso a la cultura oficial de la Ciudad a un público al que le resultaba inaccesible y generar las condiciones para que más personas puedan pasar de ser sujetos pasivos a creadores de cultura”.
En la actualidad, el programa opera en 38 barrios vulnerables: 1-11-14; 21-24; 20; Carrillo; Cildañez; Ciudad Oculta; Complejo Padre Mugica; Fátima; Juan XXIII; Lamadrid; La Carbonilla; La Esperanza; Los Piletones; Lugano I y II; Piedrabuena; Playón de Chacarita; Rivadavia II; Rodrigo Bueno; Saldías; Soldati; Zavaleta; Rivadavia I; Las Palomas; La Veredita; La Dulce; San Francisco; Loma Alegre; Charrúa; Pirelli; INTA; Néstor Kirchner; Lacarra; Barrio Illia; Cardenal Antonio Samoré; Juan José Nágera; Copello, y Asentamiento Los Pinos. También en el 31, donde vive “Daro” González.
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Realizaron una cirugía cerebral con tecnología similar a un GPS en el Pirovano
Publicado
1 semana agoon
28 octubre 2026By
donadoho
El Hospital Pirovano, ubicado en Monroe 3555, en el barrio de Coghlan, incorporó tecnología de última generación para realizar una operación cerebral de alta complejidad. Se trata de un neuronavegador que guía a los profesionales durante la intervención y permite localizar tumores y estructuras delicadas con mayor precisión. El equipo fue adquirido por el Gobierno porteño por más de 550 mil dólares y también podrá utilizarse en otros hospitales públicos de la Ciudad.
La salud pública de la Comuna 12 sumó un avance tecnológico de relevancia. El pasado 24 de septiembre, profesionales del Hospital Pirovano realizaron una cirugía para extraer un tumor cerebral con la asistencia de un dispositivo que funciona de manera similar a un GPS, orientando al equipo médico dentro del cerebro del paciente.
La intervención se llevó adelante en una persona con cáncer de pulmón que presentaba una metástasis en el cerebelo. Durante la operación participaron Ricardo Menéndez, jefe de Neurocirugía del establecimiento, y el especialista en nuevas tecnologías Lucas Ritacco.
Cómo funciona el neuronavegador del Hospital Pirovano
El sistema utiliza imágenes obtenidas mediante resonancias magnéticas y tomografías para generar una reconstrucción tridimensional de la anatomía del paciente. A través de una cámara y una pantalla, los médicos pueden observar en tiempo real dónde se encuentran los instrumentos quirúrgicos y su relación con la lesión que deben tratar.
Antes de comenzar, los especialistas registran puntos de referencia en el cráneo y el rostro para calibrar el equipo. De esta manera, durante la cirugía cuentan con una guía que permite identificar la ubicación del tumor y distinguir su proximidad con estructuras sensibles, como arterias, venas y nervios.
Según explicaron los profesionales, esta tecnología contribuye a planificar mejor los procedimientos, aumentar la precisión y reducir potencialmente los tiempos de intervención y recuperación, aunque los resultados dependen de cada caso.
Además de la neurocirugía, el dispositivo puede utilizarse en otras especialidades, como otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, entre otras intervenciones de cabeza y cuello.
Una inversión para los hospitales públicos porteños
La adquisición demandó una inversión superior a los 550 mil dólares y el equipo es trasladable, por lo que podrá asistir también a otros establecimientos sanitarios de la Ciudad, entre ellos los hospitales Álvarez, Argerich, Curie, Durand, Fernández, Ramos Mejía y Santojanni.
Para los vecinos la noticia pone en primer plano el papel del Hospital Pirovano como centro de referencia de la salud pública porteña.
En paralelo, continúan los trabajos de ampliación del establecimiento, que contemplan nuevos quirófanos y mejoras en la atención ambulatoria.
La incorporación de tecnología especializada representa una herramienta importante para los equipos médicos y abre nuevas posibilidades para atender casos complejos dentro del sistema público. El desafío será acompañar estos avances con infraestructura, personal y recursos que permitan sostener una atención de calidad para toda la comunidad.
Saavedra
Atropellaron a Fabián Gianola en Saavedra: preocupación por la seguridad vial en los barrios
Publicado
1 semana agoon
25 octubre 2026By
donadoho
La esquina de Deheza y Melián, en el barrio de Saavedra, fue escenario de un accidente que podría haber tenido consecuencias todavía más graves. El actor Fabián Gianola fue atropellado por un automóvil cuando estaba terminando de cruzar la calle por la senda peatonal, a pocos metros del shopping DOT Baires. Si bien se encuentra fuera de peligro y en recuperación, el episodio dejó una lesión importante y un llamado de atención para quienes circulan diariamente por las calles de nuestros barrios.
Según relató el propio actor, el vehículo, un Audi que transitaba por Melián, dobló hacia Deheza y lo embistió sin que el conductor advirtiera su presencia. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona y volvió a poner en discusión una situación que preocupa a muchos vecinos: los riesgos que aparecen cuando quienes manejan no prestan la atención necesaria al entorno.
Una fractura y una operación tras el choque en Saavedra
El impacto le provocó a Gianola una fractura expuesta de radio y una lesión ligamentaria en la muñeca derecha, además de otros traumatismos. Afortunadamente, no sufrió golpes en la cabeza. El actor fue intervenido quirúrgicamente en el Sanatorio de la Trinidad de San Isidro, donde le colocaron una placa y tornillos para estabilizar el hueso afectado.
Durante su relato, explicó que intentó protegerse la cabeza al caer y que esa reacción pudo haber contribuido a las lesiones en el brazo. También contó que el conductor se detuvo, llamó al 911 y permaneció en el lugar. Según el testimonio que brindó posteriormente, un policía le comentó que el automovilista había reconocido que no estaba atento porque estaba poniendo música o realizando alguna acción similar.
El proceso de recuperación requerirá inmovilización y rehabilitación, aunque el actor decidió continuar con sus compromisos teatrales adaptando su actuación a las limitaciones físicas.
Un llamado de atención para conductores y peatones
El caso tomó trascendencia por tratarse de una figura conocida, pero los accidentes de tránsito forman parte de una preocupación cotidiana para quienes caminan, conducen o utilizan otros medios de transporte en los barrios porteños.
En Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Saavedra y Coghlan, como en tantos otros sectores de la Ciudad, cada cruce exige atención. Respetar la prioridad peatonal, reducir la velocidad al doblar, evitar el uso del celular y mirar antes de avanzar son conductas fundamentales para prevenir situaciones peligrosas.
También los peatones deben mantenerse atentos al tránsito, incluso cuando cruzan por los lugares habilitados y tienen prioridad. Esa precaución no traslada la responsabilidad del conductor, pero puede ayudar a anticipar riesgos.
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Saavedra impulsa una colecta de libros infantiles para llevar historias y lectura a Santiago del Estero
Publicado
2 semanas agoon
20 octubre 2026By
donadoho
Un libro que ya recorrió una casa, acompañó la infancia de un chico o quedó guardado en una biblioteca puede iniciar una nueva aventura en manos de otro lector. Con esa idea como motor, la Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra de la avenida García del Río 2737, puso en marcha una campaña solidaria de donación de libros infantiles para acercar nuevas historias a chicos de Monte Quemado, en la provincia de Santiago del Estero.
La convocatoriaestá abierta a los vecinos que pueden sumarse revisando las bibliotecas familiares y acercando aquellos ejemplares que estén en buenas condiciones y puedan seguir siendo disfrutados por otros chicos.
El material reunido será entregado al equipo de la profesora Ramona Luna, que lleva adelante distintas propuestas para promover la lectura en esa localidad santiagueña. De esta manera, los libros que hoy están en desuso en algunos hogares podrán encontrar nuevos lectores y convertirse en herramientas para aprender, imaginar y descubrir otros mundos.

Dónde y cuándo donar libros infantiles en Saavedra
Quienes quieran colaborar pueden acercar sus ejemplares a la administración de la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, de lunes a sábados, entre las 15 y las 19 horas. La recepción continuará hasta la primera semana de noviembre, por lo que todavía hay tiempo para participar.
La propuesta invita a realizar un gesto sencillo: elegir cuentos, relatos y otros libros infantiles que estén en buen estado y darles una segunda oportunidad. No se trata solamente de liberar espacio en los estantes, sino de contribuir a que más chicos tengan acceso a materiales de lectura.

Historias que ayudan a crecer
Los libros infantiles cumplen un papel importante durante los primeros años de vida. A través de los cuentos, los chicos incorporan palabras, desarrollan la imaginación, ejercitan la atención y encuentran nuevas formas de expresar lo que sienten.
La lectura compartida, además, puede generar momentos de cercanía entre adultos y niños, despertar preguntas y abrir conversaciones sobre situaciones, personajes y emociones. Cada historia ofrece una oportunidad para aprender y mirar el mundo desde otra perspectiva.
Por eso, esta campaña trasciende la donación de objetos: busca acompañar el trabajo de quienes acercan la literatura a las infancias y generar nuevas oportunidades para disfrutar de la lectura.
Desde la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, la invitación es a participar con los libros que puedan continuar su recorrido. Un cuento guardado puede convertirse en la próxima historia favorita de otro chico, a cientos de kilómetros de distancia.

Una huerta de Saavedra que cosecha reconocimiento internacional
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