Son una decena de vecinas y vecinos que se juntan en este espacio verde que está elevado y semioculto porque no se ve desde la calle. Para llegar a la huerta, a la que bautizaron La Unión, hay que subir el terraplén por un sendero de tierra. Los participantes riegan, plantan y trasplantan especies comestibles y aromáticas que, desde hace cinco meses, crecen al ritmo de la pandemia.
En La Unión afloran lavandas y caléndulas, salvia y romero, aromáticas y medicinales. También hay unos alcauciles de color violeta fosforescente, que aún no son comestibles, ya que necesitan crecer un par de años más para poder saborearlos. Además hay tomates, rúculas, lechugas, clásicos de toda huerta.
En la huerta de Villa Pueyrredón todo se hace sobre la base de esquejes y semillas propias. Hacen la recolección e intercambian con otras huertas y bancos de semillas. Uno de los problemas frecuentes en las huertas de los espacios públicos es el acceso al agua, que en general depende de la buena voluntad de los vecinos. Acá tienen que traer una manguera desde la esquina, que cruza la calle y se rompe frecuentemente porque pasa una línea de colectivos.
En La Unión están sorprendidos por la producción, que reparten entre ellos y superó sus expectativas. Ya recolectaron lechuga, remolacha, rabanitos, tomates cherry, negros y amarillos, y berenjenas. Todo en sólo dos tomateras. “Vivimos acá y no por eso tenemos que estar aislados de la naturaleza ni creernos que no formamos parte de ella por estar en un ambiente que fue modificado. La idea es que seamos los generadores de esos espacios de naturaleza”, dice una de las vecinas participantes.
Se cree que, poco a poco, los ciudadanos van a ir tomando conciencia, sobre todo de los alimentos con agroquímicos y en parte gracias al etiquetado claro. “Hay mucha gente preocupada por lo que está consumiendo y quiere pasar por la experiencia de la huerta. Hay un auge de la huerta”.
Un nuevo procedimiento contra el narcomenudeo encendió la alarma en Villa Pueyrredón, en plena Comuna 12. Esta vez, el detenido es un hombre de 64 años, acusado de comercializar estupefacientes desde un taxi. El episodio vuelve a poner sobre la mesa una problemática que preocupa a los vecinos y que atraviesa a distintos sectores de la sociedad.
El operativo se inició cuando efectivos del grupo motorizado CM12B de la Policía de la Ciudad observaron un intercambio que consideraron sospechoso entre una pareja y el conductor de un taxi, en la zona de Zamudio y López.
Según la información del procedimiento, después de que la pareja se retirara en dirección a la estación Villa Pueyrredón, los agentes siguieron al vehículo y finalmente lograron interceptarlo.
Cocaína y tussi dentro de un morral
Durante la requisa, los policías encontraron un morral que contenía 58 envoltorios de cocaína, con un peso total de 51 gramos. También fueron hallados cuatro envoltorios con una sustancia de color rosa que, de acuerdo con los reactivos realizados durante el procedimiento, dio positivo para tussi, con un peso total de 4 gramos.
Además de los estupefacientes, se secuestraron $180.000 y US$100, junto con el Fiat Siena utilizado como taxi.
Por disposición de la Fiscalía PCyF N.º 4, el hombre quedó detenido y tanto el vehículo como los elementos encontrados quedaron a disposición de la investigación.
Preocupación en el barrio
El caso generó especial sorpresa por la edad del detenido. Un hombre de 64 años aparece ahora involucrado en una causa por presunta comercialización de drogas, una situación que expone nuevamente una problemática que genera consecuencias mucho más allá de quien vende.
En Villa Pueyrredón, como en tantos barrios porteños, la lucha contra el narcomenudeo es también una cuestión de convivencia y seguridad cotidiana. Detrás de cada operativo quedan historias de quienes comercializan y también de quienes buscan esas sustancias para consumirlas.
En Villa Pueyrredón hay lugares que forman parte de la identidad del barrio y que, con el paso de los años, se transformaron en verdaderos puntos de encuentro. Uno de ellos es la Biblioteca Popular Pueyrredón Sud, una institución con mucha historia que ahora necesita del acompañamiento de los vecinos para seguir creciendo.
El próximo 23 de agosto, de 11 a 19 horas, la biblioteca de Bolivia 4801 abrirá sus puertas para una jornada muy especial: una feria de libros usados que tendrá como objetivo recaudar fondos para avanzar con la puesta en valor y la construcción de un nuevo espacio cultural.
La propuesta llega en el marco del Día del Lector y tendrá mucho más que libros. Durante la jornada habrá autores, presentaciones, pintura en vivo y música, en un encuentro pensado para disfrutar en familia, recorrer la biblioteca y, de paso, colaborar con una institución muy querida por los vecinos de la Comuna 12.
Y hay algo especialmente lindo en la iniciativa: comprar un libro también será una manera de ayudar. Porque el placer de llevarse una historia en papel, descubrir un autor o encontrar ese ejemplar que hacía tiempo se buscaba tendrá, esta vez, un destino colectivo.
El proyecto apunta a que la biblioteca pueda contar con un espacio renovado donde en el futuro tengan lugar talleres, teatro, música, literatura y distintas actividades culturales para toda la comunidad.
Para quienes frecuentan la institución, el cariño se nota. Vecinos destacan la cordialidad y predisposición del personal y celebran que se impulse un proyecto que permita que la biblioteca siga siendo un lugar de encuentro.
Porque una biblioteca no es solamente un lugar lleno de libros. También es memoria, encuentro y futuro. Y esta vez, el barrio tiene la posibilidad de ayudar a escribir ese próximo capítulo.
El próximo domingo 16 de agosto a las 21 horas, el barrio de Villa Pueyrredón tendrá una propuesta para cerrar el fin de semana largo: el Teatro y Centro Cultural El Alambique, de Griveo 2350, abrirá sus puertas para recibir a “Un Rubio Peronista”, el reconocido espectáculo de stand up político de Gustavo Berger.
La particularidad de la función es que será a la gorra, una modalidad que permite que el público pueda acercarse al teatro y disfrutar de una noche de humor sin que el precio de una entrada se convierta en una barrera. En tiempos donde la situación económica obliga a muchas familias y vecinos a cuidar cada peso, contar con propuestas culturales accesibles es, sin dudas, una buena noticia para el barrio.
El espectáculo propone una mirada cargada de humor, ironía y crítica sobre la política argentina. Berger utiliza el stand up para recorrer la historia del peronismo y poner bajo la lupa la realidad nacional, con un discurso que se actualiza permanentemente según los acontecimientos políticos del país.
“Un Rubio Peronista” lleva más de una década de trayectoria, con más de 1.000 funciones y cientos de miles de espectadores en distintas ciudades argentinas. Su propuesta combina actualidad, análisis y humor, buscando que la política también pueda ser motivo de una buena carcajada.
Una noche para salir y encontrarse
La función llega, además, en una fecha ideal: el lunes 17 de agosto será feriado, por lo que la noche del domingo se presenta como una oportunidad para cortar con la rutina, encontrarse con amigos, salir en familia o simplemente disfrutar de una propuesta cultural cerca de casa.
El Alambique es uno de esos espacios independientes que mantienen viva la actividad cultural de los barrios. Además del teatro, cuenta con música en vivo, talleres, salas de ensayo y un bar-café que funciona de martes a sábados.
Una buena excusa para salir, disfrutar del humor y, sobre todo, seguir apostando por la cultura hecha cerca de casa.