El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, ha convocado a los vecinos del barrio de Coghlan a opinar sobre el proyecto Calles Verdes: Conde, el cual busca la creación de un nuevo espacio verde en la Comuna 12 de la ciudad.
El proyecto en cuestión tiene como objetivo la puesta en valor de la calle Conde y la Plazoleta Curuzú Cuatiá, generando así una calle verde entre la Avenida Balbín y Quesada. Según informaron desde el Ministerio, la idea es que «puedan sumarse espacios verdes en la Comuna 12, que hoy sufre ese déficit. Este tema sumado a las problemáticas vinculadas al impacto ambiental que genera el tránsito de la zona».
Para lograr este objetivo, se ha habilitado un formulario en línea, el cual está disponible desde el 25 de julio hasta el 1ro de agosto, para que los vecinos puedan opinar y brindar información relevante sobre la zona en cuestión. El formulario contiene preguntas como ¿Residís actualmente a por lo menos cinco cuadras a la redonda de la calle Conde entre la Avenida Balbín y Quesada? o ¿Consideras que en tu barrio hace falta la incorporación de más espacios verdes?
La iniciativa forma parte del plan Nuevas Calles Verdes, que fue anunciado por el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, en la apertura de sesiones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires, el pasado lunes 1ro de marzo. Según se informó, el Gobierno porteño tiene como objetivo la creación de áreas verdes peatonales en 12 cuadras, de distintas calles y en diferentes barrios, donde hoy circulan vehículos. Estos nuevos espacios podrían ser de uso exclusivo de los peatones o de convivencia con vehículos.
Es importante destacar que esta no es la primera convocatoria que se realiza bajo el programa Calles Verdes. En el mes de marzo, se llevó a cabo una convocatoria similar para la Av.Triunvirato, entre Bauness y Nahuel Huapi.
Las «Calles Verdes»
Las calles verdes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son un proyecto de la gestión del Gobierno porteño que busca transformar algunas de las calles más transitadas en espacios verdes y peatonales, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los vecinos y reducir la huella de carbono en la ciudad.
Básicamente, las calles verdes son áreas urbanas que se han diseñado para priorizar a los peatones y ciclistas, en lugar de los vehículos motorizados. Estos espacios cuentan con carriles exclusivos para bicicletas, aceras más anchas, árboles y jardines, y mobiliario urbano como bancos y papeleras.
El proyecto se inició en el año 2021 con la creación de la primera calle verde en la ciudad, en la Avenida Triunvirato, entre Bauness y Nahuel Huapi, en el barrio de Villa Ortúzar. A partir de entonces, se ha venido trabajando en la transformación de otras calles de la ciudad en espacios verdes, incluyendo la calle Conde, en el barrio de Coghlan.
El barrio de Coghlan tendrá durante varios días una importante presencia internacional. Más de 200 jóvenes provenientes de distintos puntos del mundo llegarán a Buenos Aires para participar de la tercera edición del Congreso Internacional Ana Frank de Jóvenes para Jóvenes, una propuesta que encuentra en la memoria histórica una herramienta para pensar el presente y construir un futuro con mayor respeto por las diferencias.
La sede principal será el Centro Ana Frank Argentina para América Latina, ubicado en Superí 2647, una institución que desde su inauguración en 2009 trabaja para mantener vigente la historia de Ana Frank y promover la educación en derechos humanos, la inclusión y la prevención de la discriminación y la violencia.
Éste encuentro para los vecinos representa también una oportunidad para reconocer la importancia de contar con una institución de estas características en el barrio, que recibe visitantes, estudiantes y delegaciones de distintos lugares para transmitir una historia que la humanidad no debería olvidar.
Memoria, derechos humanos y participación juvenil
La programación, que se extenderá hasta el 7 de noviembre, estará organizada alrededor de siete grandes ejes. Entre ellos se encuentran la memoria del Holocausto, otros genocidios y las dictaduras; el arte como forma de resistencia; la convivencia y la cultura de paz; los derechos de las mujeres y las diversidades; la participación juvenil frente a los desafíos ambientales y la inclusión social y educativa.
También habrá espacio para discutir el papel de la inteligencia artificial en la educación, la comunicación y el futuro laboral, una temática que atraviesa especialmente a las nuevas generaciones.
La apertura oficial está prevista para el miércoles 4 de noviembre a las 8.45 en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, ubicado en Viamonte 1549. Participarán autoridades nacionales e internacionales y se entregará el Premio Ana Frank a Ronald Leopold, director de la Anne Frank House de Ámsterdam. Además, se firmarán acuerdos de cooperación con Uruguay y la provincia de Misiones.
Un espacio de Coghlan que mantiene viva la historia
El Centro Ana Frank Argentina representa en América Latina a la institución de Ámsterdam dedicada a preservar la memoria de la joven que murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen, después de permanecer escondida junto a su familia durante la persecución nazi.
Su historia, conocida mundialmente a través de su diario, sigue siendo una referencia para reflexionar sobre el odio, la intolerancia, la persecución y las consecuencias de la discriminación.
Que más de 200 jóvenes de 20 países se reúnan alrededor de estos valores en el corazón de Coghlan no es un dato menor. En tiempos en los que la violencia, los discursos de odio y las divisiones sociales siguen presentes, estos espacios educativos y de intercambio recuerdan que la memoria no debe quedar encerrada en los libros: necesita transmitirse, discutirse y mantenerse viva entre las nuevas generaciones.
Desde la Comuna 12, la presencia de este centro constituye un motivo para valorar una institución que, desde el barrio, trabaja todos los días para que una de las etapas más oscuras de la humanidad nunca sea olvidada.
La indignación y la impotencia de los vecinos de la Comuna 12 volvieron a quedar en evidencia tras conocerse un caso de presunto maltrato animal en Coghlan. Un paseador de perros que trabajaba también en Villa Urquiza fue denunciado luego de que un vecino registrara en video la violencia con la que trataba a dos de los animales que tenía bajo su cuidado. Las imágenes se difundieron en las redes sociales y generaron un fuerte repudio.
El episodio ocurrió a plena luz del día, en el canil de la plaza Marcos Sastre, ubicada en las inmediaciones de avenida Monroe y Valdenegro. Allí, una persona que se encontraba en la zona grabó una secuencia que dejó al descubierto una situación alarmante: los perros, indefensos frente al hombre que debía protegerlos, permanecían sentados mientras eran sometidos a un trato violento.
El video comenzó a circular después de que el grupo de paseadores Caminemos Juntos, que trabaja en distintos barrios porteños, compartiera la denuncia públicamente. La intención fue que las imágenes llegaran a los dueños de los animales para advertirles sobre lo sucedido y evitar que otros perros quedaran expuestos a situaciones similares.
De la denuncia vecinal a la intervención judicial
El caso no quedó solamente en el repudio de las redes. La denuncia llegó a la Justicia porteña y la investigación quedó a cargo del fiscal Blas Matías Michienzi, de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA). Según la información difundida sobre la causa, el paseador fue imputado por una presunta infracción al artículo 143 del Código Contravencional de la Ciudad, vinculado con el menoscabo de la integridad de animales domésticos.
Además, fue citado para recibir la notificación correspondiente y se dispusieron medidas para avanzar en el esclarecimiento de los hechos. La investigación deberá determinar las responsabilidades a partir de las imágenes y los testimonios reunidos.
Para los vecinos de Coghlan, Villa Urquiza y el resto de la Comuna 12, el episodio deja una pregunta inevitable: ¿cómo confiar el cuidado de un integrante de la familia a alguien que podría tratarlo de esa manera? Quienes contratan a un paseador esperan que sus animales reciban atención, respeto y protección, no que queden expuestos a golpes o conductas violentas.
Maltrato animal: que la denuncia no quede en la nada
La Ciudad cuenta con herramientas para sancionar estas conductas, entre ellas la normativa contravencional y los mecanismos de protección animal. A nivel nacional, la Ley 14.346 establece sanciones para los actos de maltrato y crueldad contra los animales.
Sin embargo, para muchos proteccionistas y vecinos, las normas deben traducirse en respuestas efectivas. No alcanza con repudiar las imágenes cuando se viralizan: hacen falta investigaciones serias, sanciones cuando corresponda y controles que impidan que quienes maltratan animales sigan trabajando con ellos.
Los perros no pueden contar lo que les pasa ni defenderse por sus propios medios. Por eso, la mirada atenta de los vecinos y la difusión responsable de las denuncias pueden resultar fundamentales para frenar estas situaciones.
Ojalá la Justicia llegue hasta las últimas consecuencias, determine las responsabilidades y aplique las sanciones que correspondan. También es necesario que se avance en una protección cada vez más firme para los animales. Porque el maltrato no puede naturalizarse ni quedar impune, y ningún perro debería tener que sufrir violencia de quien tiene la responsabilidad de cuidarlo.
Hay proyectos que se construyen, literalmente, a fuerza de trabajo, paciencia y compromiso vecinal. Ese es el caso del Biocorredor Iberá, una iniciativa que desde hace 11 años viene transformando distintos sectores del barrio de Coghlan y generando pequeños refugios para la biodiversidad rioplatense.
La propuesta, impulsada por Barrios Arborescentes, fue creciendo a lo largo de la bicisenda y las veredas mediante la recuperación y reforestación de planteras. Así, espacios que muchas veces pasan desapercibidos se convirtieron en verdaderos pequeños corredores verdes capaces de aportar plantas, flores y refugio para distintas especies.
Once años de trabajo hecho entre vecinos
Detrás de cada uno de estos espacios existe una tarea que muchas veces no se ve: limpiar, plantar, cuidar, regar y mantener. Son acciones sencillas, pero sostenidas durante años, que demuestran cuánto puede cambiar un barrio cuando sus habitantes se organizan para cuidar el espacio público.
El Biocorredor Iberá es también una invitación a mirar las calles de otra manera. Una vereda, una plantera o un árbol pueden convertirse en parte de un entramado mucho más grande destinado a favorecer la biodiversidad y mejorar el entorno cotidiano.
Se viene el aniversario de Barrios Arborescentes
A comienzos de octubre, la organización prepara un nuevo encuentro para celebrar sus 11 años de actividad. La jornada tendrá plantaciones, charlas, música y espacios para compartir experiencias entre vecinos.
Mientras se prepara el festejo, Barrios Arborescentes lanzó además una convocatoria para quienes quieran colaborar con el mantenimiento del corredor. Los aportes permitirán comprar insumos y continuar con las tareas de cuidado de este proyecto autogestivo.
Alias para colaborar: Luz.arborescente
Una historia que también llegó al cine
La experiencia de organización ambiental de los vecinos de Coghlan también fue llevada a la pantalla mediante “Arborescentes”, el segundo cortometraje de la serie Metamorfosis urbanas.
La producción tuvo en 2025 un estreno internacional y recibió reconocimientos en distintos festivales. Además, se encuentra disponible online junto con “El pasaje de las mariposas”, el primer corto de la serie.
Once años después, el mensaje continúa siendo el mismo: cuando los vecinos se organizan, una pequeña plantera puede convertirse en parte de un gran puente verde para todo el barrio.