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Saavedra

Un ciudadano chileno es expulsado del país tras un robo en Saavedra

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Los hechos de inseguridad en los barrios de la Comuna 12, como Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y Saavedra y Coghlan, son cada vez más frecuentes. Esta situación se intensifica en medio de un proyecto económico que deja a muchos sin recursos y genera un incremento en los delitos.

La comunidad se encuentra en alerta ante la creciente ola de robos y situaciones delictivas que parecen no dar tregua. En este contexto de preocupación, un reciente caso de robo en el barrio de Saavedra ha capturado la atención de los vecinos.

Robo en Saavedra y rápida resolución judicial

Un ciudadano chileno, identificado como Aaron Gustavo Parra Pino, de 19 años, fue detenido el pasado 13 de septiembre tras ser sorprendido robando una vivienda en la calle Besares al 4500, en el barrio de Saavedra. Este hecho tuvo lugar luego de que los propietarios de la casa lo encontraran in fraganti al momento de su huida.

En un proceso judicial rápido y eficiente, el delincuente fue condenado y expulsado del país en tan solo doce días, lo que ha generado tanto sorpresa como alivio en la comunidad.

El incidente comenzó cuando una mujer y su hijo regresaron a su hogar cerca de las 15 horas y observaron a un hombre saliendo de su propiedad mientras hablaba por teléfono.

Sin dudarlo, el hijo de la propietaria decidió seguir al sospechoso, logrando darle alcance y alertar a un patrullero que se encontraba en las cercanías, en el cruce de las calles Ruiz Huidobro y Miller. La rápida acción de la Policía de la Ciudad permitió que Parra Pino fuera detenido en la intersección de Correa y Miller.

Durante la detención, los agentes encontraron en su poder once tarjetas bancarias, una tarjeta SUBE a nombre de la dueña de la casa, y una cantidad de dinero en efectivo. El hombre no poseía documentación personal en ese momento, pero tras brindar su identidad, la misma fue corroborada con el consulado de Chile y con Interpol.

Según la investigación, Parra Pino había logrado acceder a la vivienda utilizando un juego de llaves que previamente había robado del vehículo de las víctimas. La misma tarde del robo, la propietaria había estacionado su camioneta en la avenida Honorio Pueyrredón al 1100, en el barrio de Villa Crespo.

Allí, el delincuente utilizó un inhibidor de señal para abrir el vehículo y sustraer las llaves de la casa junto a una factura de servicios que incluía la dirección de la vivienda.

Con esta información en mano, el joven chileno se dirigió a la propiedad en Saavedra, donde, utilizando las llaves robadas, ingresó sin forzar ninguna cerradura. Mientras hablaba por teléfono con presuntos cómplices, revolvió la casa en busca de objetos de valor, causando daños en el mobiliario. Se llevó tarjetas bancarias y dinero en efectivo, pero su escape fue frustrado por la rápida intervención de los propietarios y la policía.

Juicio abreviado y expulsión del país

El proceso judicial que siguió a la detención de Parra Pino fue notablemente rápido. La Fiscalía de Distrito de Saavedra y Núñez, bajo la conducción del fiscal José María Campagnoli, llevó adelante la investigación, que culminó en un juicio abreviado. Durante el proceso, el joven chileno reconoció su culpabilidad y fue condenado por tentativa de robo calificado.

El juez Luis Alberto Schelgel, a cargo interinamente del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°31, dictó una condena de un año y seis meses de prisión en suspenso para Parra Pino. Sin embargo, la decisión más relevante fue su inmediata expulsión del país, que fue ejecutada el mismo día de la sentencia.

Tras completar los trámites pertinentes en el consulado chileno, Parra Pino fue escoltado al Aeroparque Jorge Newbery, desde donde partió rumbo a Santiago de Chile en un vuelo nocturno.

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Saavedra celebra la continuidad de un espacio querido por los adultos mayores

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Una buena noticia para los adultos mayores de Saavedra quedó confirmada: la Legislatura porteña aprobó de manera definitiva la continuidad del Centro Recreativo Saavedra durante otros 20 años en el predio donde funciona, en la zona de Valdenegro y Miller.

La norma fue aprobada por 57 votos, todos a favor, y permite que esta histórica institución continúe utilizando de manera gratuita el espacio de la Plazoleta 1° de Marzo. Allí, sus propios socios sostienen desde hace años un lugar pensado especialmente para compartir, hacer actividades y mantener una vida social activa.

Un lugar para encontrarse y disfrutar

El Centro Recreativo Saavedra no es solamente un espacio para practicar deportes o participar de talleres. Para muchos vecinos mayores, representa también la posibilidad de salir de casa, encontrarse con amigos, conversar, tomar un café y compartir algunas horas del día.

Entre sus propuestas aparecen actividades recreativas como tejo, bochas y juegos de salón, además de diferentes talleres culturales. Todo se desarrolla con una mirada puesta en los adultos mayores y en la importancia de mantener los vínculos sociales y comunitarios.

En un barrio donde las instituciones cumplen un papel fundamental, contar con un espacio de estas características durante las próximas dos décadas significa mucho más que conservar un inmueble: permite mantener abierta una puerta para la participación y el encuentro entre generaciones.

Una continuidad que llevó varios pasos

La autorización anterior para utilizar el predio había sido otorgada en 2006 por un período de 20 años. Al acercarse su vencimiento, se impulsó una nueva norma para garantizar la permanencia de la institución.

El proyecto, presentado por el legislador Sergio Siciliano, tuvo una primera aprobación en noviembre de 2025 y posteriormente pasó por una audiencia pública realizada en junio de 2026, antes de llegar a la sanción definitiva.

El permiso establece que el inmueble deberá continuar destinado exclusivamente a las actividades sociales, culturales, recreativas y deportivas del Centro Recreativo. También fija obligaciones de conservación, higiene, seguros y mantenimiento.

Así, el Centro Recreativo Saavedra podrá seguir siendo durante otros 20 años ese lugar tan necesario para los vecinos mayores: un espacio donde todavía tienen valor el encuentro cara a cara, una partida de bochas, una charla entre amigos y ese cafecito compartido que muchas veces también forma parte de la vida del barrio.

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Saavedra

Escuela Angelelli de Saavedra: estudiantes crean tecnología para combatir el ruido

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En elbarrio de Saavedra, la educación pública vuelve a mostrar que también puede ser una herramienta para transformar la vida cotidiana. La Escuela de Educación Media N.° 5 D.E. 15 “Monseñor Enrique Angelelli”, ubicada en Tronador 4134, desarrolló un proyecto que pone la tecnología al servicio de un problema que muchas veces pasa desapercibido: la contaminación sonora.

La iniciativa, llamada “Sound Blue Project”, fue realizada por estudiantes de 3°, 4° y 5° año y propone encontrar soluciones frente a los niveles excesivos de ruido que pueden afectar especialmente a niños y adolescentes dentro de los espacios educativos.

Tecnología pensada desde el barrio

El proyecto combinó ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática —el enfoque conocido como STEAM— con metodologías de Aprendizaje-Servicio y Design Thinking.

Los alumnos comenzaron midiendo los niveles de ruido en el Jardín de Infantes Integral N.° 2 “Merceditas”. A partir de los datos obtenidos desarrollaron un “semáforo de ruido”, un prototipo realizado con una placa Micro:bit que permite advertir mediante señales cuándo el sonido supera parámetros considerados saludables.

Pero la propuesta fue más allá de la tecnología

Durante la investigación, los estudiantes consultaron a una especialista y descubrieron que las personas neurodivergentes pueden experimentar de manera especialmente intensa los estímulos sonoros. Esa información llevó al grupo a pensar nuevas herramientas de acompañamiento.

Así surgieron también un cuento infantil y un modelo de auriculares destinados a disminuir el impacto del ruido, además de una campaña de concientización a través de Instagram.

Una escuela muy ligada a la comunidad

El trabajo realizado por la Angelelli también refleja el fuerte vínculo que la institución mantiene con el Barrio Mitre y sus vecinos. La escuela funciona como un espacio de pertenencia para muchos jóvenes de Saavedra y sus alrededores, y este tipo de proyectos busca que lo aprendido en las aulas tenga una aplicación concreta en la comunidad.

“Sound Blue Project” muestra, en definitiva, que una problemática cotidiana puede convertirse en una oportunidad para investigar, crear y aprender. En este caso, los estudiantes no solamente estudiaron el ruido: midieron, analizaron, diseñaron soluciones y pensaron cómo mejorar los espacios que comparten con otros chicos.

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Un rincón único de Saavedra: Casa Obopop fue declarada de Interés Cultural

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En el barrio de Saavedra, existe un lugar donde cada tanto algún vecino se detiene para mirar con curiosidad. Es que hay una casa que hace tiempo dejó de ser una vivienda más del barrio. La Casa Obopop, ubicada en el Pasaje Cisne, se convirtió en una verdadera galería de arte a cielo abierto y ahora recibió un merecido reconocimiento de la Legislatura porteña, que la declaró de Interés Cultural de la Ciudad.

La particular obra fue creada por el artista Lucas Stoessel, quien encontró una manera muy original de darle una segunda vida a esos objetos tecnológicos que alguna vez fueron imprescindibles y hoy quedaron olvidados.

Teléfonos a disco, calculadoras, teclados, cámaras, walkmans, caseteras, controles, monitores, celulares antiguos y otros aparatos forman parte de esta enorme colección que convierte la fachada en una especie de máquina del tiempo.

Una obra que también construyen los vecinos

Uno de los aspectos más lindos de Casa Obopop es que no se trata solamente de una creación individual. Los vecinos también son protagonistas, porque muchos de los objetos que forman parte de la instalación llegaron gracias a donaciones.

Aparatos que durante años estuvieron guardados en un cajón, un placard o un depósito encontraron allí un nuevo destino. Y con ellos también llegaron recuerdos: aquel teléfono que sonaba en la casa familiar, el walkman que acompañaba los viajes, la calculadora de la escuela o la computadora que alguna vez parecía tecnología de ciencia ficción.

La propuesta logra así algo muy especial: transformar objetos descartados en parte de la memoria colectiva del barrio.

Saavedra tiene su propio museo tecnológico

Casa Obopop se fue convirtiendo con el tiempo en un punto llamativo de la Comuna 12. No hace falta comprar una entrada ni esperar una inauguración para conocerla: alcanza con caminar por el barrio y observar cómo una pared puede contar décadas de historia tecnológica.

El reconocimiento legislativo pone en valor justamente esa originalidad y el aporte cultural de una propuesta que nació desde el barrio y fue creciendo con la participación de la comunidad.

Porque en Saavedra, entre casas, árboles y veredas conocidas, hay una esquina donde los viejos objetos vuelven a hablar. Y esta vez, lo hacen para recordarles a los vecinos que aquello que alguna vez pareció obsoleto también puede convertirse en arte, historia y encuentro.

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