El barrio porteño de Coghlan continúa conmovido por el avance de la causa que investiga la misteriosa desaparición y hallazgo de Diego Fernández Lima, un adolescente que había desaparecido en 1984 y cuyo cuerpo fue encontrado enterrado en mayo pasado en una vivienda de la avenida Congreso.
El caso, que ya se transformó en un hecho de alcance nacional por su carácter inusual y la cantidad de interrogantes que abre, sumó en las últimas horas un nuevo pedido de la querella: utilizar un georradar para descartar la existencia de más restos óseos en el terreno.
Lugar donde encontraron los restos
Un pedido para agotar todas las vías de investigación
Los abogados querellantes, Hugo Wortman Jofre y Tomás Brady, quienes representan a Javier Fernández, hermano de la víctima, solicitaron formalmente que el Ministerio Público Fiscal autorice una inspección profunda en la propiedad de avenida Congreso 3742, donde hace apenas unos meses se produjo el hallazgo del cuerpo.
La solicitud contempla la utilización de tecnología de georradar bajo supervisión de fuerzas de seguridad como Gendarmería Nacional, con el objetivo de analizar el subsuelo en busca de restos humanos u otros elementos que puedan aportar nuevas pruebas tras 41 años de incertidumbre.
Además, la querella reclamó otras medidas complementarias: entrevistas a vecinos, un informe socioambiental sobre la familia Graf (que habitaba la casa en los años de la desaparición), la obtención de planos catastrales de la manzana y la revisión de posibles actividades comerciales desarrolladas en esa propiedad durante las últimas décadas.
Así está la casa hoy en día
El hallazgo que reabrió una herida de cuatro décadas
La desaparición de Diego Fernández Lima ocurrió el 24 de julio de 1984, cuando salió de su casa en Villa Urquiza rumbo a un encuentro con un amigo. La denuncia se radicó ese mismo día en una comisaría, pero la hipótesis inicial apuntó a una supuesta “fuga de hogar”, lo que limitó la búsqueda oficial.
La familia nunca dejó de reclamar justicia y, tras cuatro décadas de silencio, la verdad comenzó a salir a la luz en mayo de este año, cuando obreros que trabajaban en la construcción de una medianera encontraron restos óseos en el jardín de la casa de Coghlan. Junto al esqueleto, los investigadores hallaron objetos personales que resultaron clave para la identificación: un reloj Casio, la hebilla de un cinturón, una corbata de colegio y hasta una moneda japonesa que pertenecía al joven.
El hallazgo transformó a este caso en un tema de debate público, con repercusión mediática y el interés de especialistas en derechos humanos y criminología que remarcan lo inusual de que un hecho de este tipo salga a la luz después de tanto tiempo.
Cristian Graf
Sospechas y defensas enfrentadas
La investigación actual tiene como figura central a Cristian Graf, dueño de la vivienda y ex compañero de colegio de la víctima. Si bien nunca mantuvo una relación cercana con Diego, fue uno de los últimos en cruzarse con él antes de su desaparición.
La defensa de Graf solicitó su sobreseimiento por prescripción de la causa, mientras que el juez Alejandro Litvack, del Juzgado Nacional en lo Criminal N°56, hasta el momento rechazó la citación a indagatoria. Graf, en declaraciones públicas, negó cualquier vinculación con la muerte del adolescente y aseguró desconocer cómo los restos terminaron en su propiedad.
En una entrevista televisiva llegó a manifestar: “Si me plantaron un muerto en mi casa, la verdad que sí, de una forma u otra está. Pobre muchacho, alguien lo enterró ahí y recién ahora se supo. Es terrible”. También insistió en que tanto él como su familia tienen “la conciencia limpia”.
Los vecinos de Coghlan viven con enorme expectativa cada avance judicial. Para los vecinos, que convivieron durante años con la casa donde se produjo el hallazgo, el caso representa una mezcla de dolor, desconcierto e incredulidad.
La indignación y la impotencia de los vecinos de la Comuna 12 volvieron a quedar en evidencia tras conocerse un caso de presunto maltrato animal en Coghlan. Un paseador de perros que trabajaba también en Villa Urquiza fue denunciado luego de que un vecino registrara en video la violencia con la que trataba a dos de los animales que tenía bajo su cuidado. Las imágenes se difundieron en las redes sociales y generaron un fuerte repudio.
El episodio ocurrió a plena luz del día, en el canil de la plaza Marcos Sastre, ubicada en las inmediaciones de avenida Monroe y Valdenegro. Allí, una persona que se encontraba en la zona grabó una secuencia que dejó al descubierto una situación alarmante: los perros, indefensos frente al hombre que debía protegerlos, permanecían sentados mientras eran sometidos a un trato violento.
El video comenzó a circular después de que el grupo de paseadores Caminemos Juntos, que trabaja en distintos barrios porteños, compartiera la denuncia públicamente. La intención fue que las imágenes llegaran a los dueños de los animales para advertirles sobre lo sucedido y evitar que otros perros quedaran expuestos a situaciones similares.
De la denuncia vecinal a la intervención judicial
El caso no quedó solamente en el repudio de las redes. La denuncia llegó a la Justicia porteña y la investigación quedó a cargo del fiscal Blas Matías Michienzi, de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA). Según la información difundida sobre la causa, el paseador fue imputado por una presunta infracción al artículo 143 del Código Contravencional de la Ciudad, vinculado con el menoscabo de la integridad de animales domésticos.
Además, fue citado para recibir la notificación correspondiente y se dispusieron medidas para avanzar en el esclarecimiento de los hechos. La investigación deberá determinar las responsabilidades a partir de las imágenes y los testimonios reunidos.
Para los vecinos de Coghlan, Villa Urquiza y el resto de la Comuna 12, el episodio deja una pregunta inevitable: ¿cómo confiar el cuidado de un integrante de la familia a alguien que podría tratarlo de esa manera? Quienes contratan a un paseador esperan que sus animales reciban atención, respeto y protección, no que queden expuestos a golpes o conductas violentas.
Maltrato animal: que la denuncia no quede en la nada
La Ciudad cuenta con herramientas para sancionar estas conductas, entre ellas la normativa contravencional y los mecanismos de protección animal. A nivel nacional, la Ley 14.346 establece sanciones para los actos de maltrato y crueldad contra los animales.
Sin embargo, para muchos proteccionistas y vecinos, las normas deben traducirse en respuestas efectivas. No alcanza con repudiar las imágenes cuando se viralizan: hacen falta investigaciones serias, sanciones cuando corresponda y controles que impidan que quienes maltratan animales sigan trabajando con ellos.
Los perros no pueden contar lo que les pasa ni defenderse por sus propios medios. Por eso, la mirada atenta de los vecinos y la difusión responsable de las denuncias pueden resultar fundamentales para frenar estas situaciones.
Ojalá la Justicia llegue hasta las últimas consecuencias, determine las responsabilidades y aplique las sanciones que correspondan. También es necesario que se avance en una protección cada vez más firme para los animales. Porque el maltrato no puede naturalizarse ni quedar impune, y ningún perro debería tener que sufrir violencia de quien tiene la responsabilidad de cuidarlo.
Hay proyectos que se construyen, literalmente, a fuerza de trabajo, paciencia y compromiso vecinal. Ese es el caso del Biocorredor Iberá, una iniciativa que desde hace 11 años viene transformando distintos sectores del barrio de Coghlan y generando pequeños refugios para la biodiversidad rioplatense.
La propuesta, impulsada por Barrios Arborescentes, fue creciendo a lo largo de la bicisenda y las veredas mediante la recuperación y reforestación de planteras. Así, espacios que muchas veces pasan desapercibidos se convirtieron en verdaderos pequeños corredores verdes capaces de aportar plantas, flores y refugio para distintas especies.
Once años de trabajo hecho entre vecinos
Detrás de cada uno de estos espacios existe una tarea que muchas veces no se ve: limpiar, plantar, cuidar, regar y mantener. Son acciones sencillas, pero sostenidas durante años, que demuestran cuánto puede cambiar un barrio cuando sus habitantes se organizan para cuidar el espacio público.
El Biocorredor Iberá es también una invitación a mirar las calles de otra manera. Una vereda, una plantera o un árbol pueden convertirse en parte de un entramado mucho más grande destinado a favorecer la biodiversidad y mejorar el entorno cotidiano.
Se viene el aniversario de Barrios Arborescentes
A comienzos de octubre, la organización prepara un nuevo encuentro para celebrar sus 11 años de actividad. La jornada tendrá plantaciones, charlas, música y espacios para compartir experiencias entre vecinos.
Mientras se prepara el festejo, Barrios Arborescentes lanzó además una convocatoria para quienes quieran colaborar con el mantenimiento del corredor. Los aportes permitirán comprar insumos y continuar con las tareas de cuidado de este proyecto autogestivo.
Alias para colaborar: Luz.arborescente
Una historia que también llegó al cine
La experiencia de organización ambiental de los vecinos de Coghlan también fue llevada a la pantalla mediante “Arborescentes”, el segundo cortometraje de la serie Metamorfosis urbanas.
La producción tuvo en 2025 un estreno internacional y recibió reconocimientos en distintos festivales. Además, se encuentra disponible online junto con “El pasaje de las mariposas”, el primer corto de la serie.
Once años después, el mensaje continúa siendo el mismo: cuando los vecinos se organizan, una pequeña plantera puede convertirse en parte de un gran puente verde para todo el barrio.
El Mes de las Infancias sigue recorriendo los barrios de la Comuna 12 y esta vez la cita será en un lugar muy querido por los vecinos: la Estación Coghlan. El próximo sábado 22 de agosto, el playón de la estación se convertirá en escenario de una jornada pensada especialmente para que los más chicos disfruten, jueguen y compartan en familia.
El Gran Festival de las Infancias se realizará de 11 a 14 horas, con una propuesta completamente barrial y cargada de actividades gratuitas. La idea es que las familias puedan acercarse, pasar un lindo rato y celebrar a los chicos y chicas sin necesidad de alejarse del barrio.
Durante la jornada habrá pelotero e inflables, merienda para los más pequeños, maquillaje artístico, feria de emprendedores, creación de personajes con globos y corte de pelo solidario, además de otras sorpresas que se irán sumando al festejo.
Una fiesta que también invita a ser solidarios
El encuentro tendrá además un costado solidario. Quienes puedan colaborar están invitados a acercar juguetes nuevos o usados en buen estado y alimentos para la merienda. Todo aporte será bienvenido para que la celebración pueda llegar a más chicos.
Los puntos de recepción son:
Grupo Scout, Estomba 2741 – sábado 22 de 11 a 14.
Centro Social y Cultural Juntos, Rómulo Naón 2500 – lunes a viernes de 10 a 17.
Construyendo Sueños, Washington 2785 – lunes a viernes de 10 a 17.
Urquiza se Organiza, Plaza Casal – Triunvirato y Roosevelt – lunes y viernes a las 17.
Una estación que vuelve a ser punto de encuentro
La Estación Coghlan tiene esa particularidad que valoran especialmente quienes viven en la zona: además de su historia y su identidad ferroviaria, se convirtió en un espacio donde suelen encontrarse propuestas culturales y comunitarias.
Esta vez serán los más chicos quienes tendrán el protagonismo. La invitación es a preparar el mate, acercarse en familia y disfrutar de una mañana distinta, con juegos, arte, música, emprendedores y mucha participación vecinal.