La imagen de persianas bajas y locales que permanecen sin actividad empieza a repetirse con mayor frecuencia en distintos centros comerciales de los barrios porteños. En la Comuna 12, que reúne a Saavedra, Coghlan, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón, el movimiento comercial todavía se mantiene por encima del promedio de la Ciudad, pero el último relevamiento oficial muestra una caída que marca una señal de preocupación para los comerciantes y también para los vecinos.
Según los datos del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), la ocupación de locales comerciales en la Comuna 12 superó el 90% durante el segundo cuatrimestre de 2026. Sin embargo, fue una de las jurisdicciones que registró una de las bajas interanuales más importantes: cayó 2,5 puntos porcentuales respecto del mismo período del año pasado.
El dato cobra especial relevancia porque los comercios de cercanía cumplen un papel central en la vida cotidiana de los barrios. Almacenes, panaderías, casas de ropa, ferreterías, librerías, cafeterías y distintos servicios forman parte de una red comercial que permite resolver buena parte de las compras sin tener que trasladarse grandes distancias.
Más persianas bajas en los corredores comerciales
A nivel porteño, el IDECBA relevó 12.916 locales ubicados sobre 48 ejes comerciales. De ese total, 11.528 estaban ocupados y 1.388 permanecían sin actividad. La tasa de ocupación quedó en 89,3%, el nivel más bajo desde 2022.
Entre los locales desocupados, 728 estaban directamente vacíos, mientras que otros 464 se encontraban ofrecidos para alquiler o venta. Los restantes 196 estaban en construcción o atravesaban reformas. En promedio, el relevamiento detectó 1,5 locales desocupados por frente de manzana, una cifra que permite dimensionar cómo las persianas bajas comienzan a formar parte del paisaje comercial porteño.
El informe también señala dos factores que ayudan a explicar el escenario: la retracción del consumo en los comercios presenciales y el elevado costo de los alquileres comerciales.
La Comuna 12 todavía resiste, pero pierde ocupación
La situación de la Comuna 12 no es la peor de la Ciudad. De hecho, continúa entre las comunas con mayor proporción de locales ocupados. Pero el descenso de 2,5 puntos en apenas un año muestra que tampoco quedó al margen de la situación económica.
Para los vecinos el fenómeno puede observarse más allá de las estadísticas: locales que cambian de rubro, negocios que bajan la persiana, carteles de alquiler que permanecen durante meses y comercios que deben achicar gastos para poder continuar.
La crisis comercial, entonces, no se mide solamente en números. También aparece en las calles de los barrios y en la dificultad cada vez mayor para sostener un comercio de cercanía.
En una ciudad donde los centros comerciales barriales son parte de la identidad de cada zona, mantener esos locales activos significa también conservar servicios, fuentes de trabajo y movimiento en las calles. Por eso, la evolución de la ocupación en la Comuna 12 será un indicador para seguir de cerca durante los próximos meses
Para quienes tengan que conseguir una vacante para el año próximo, el calendario ya está en marcha. La preinscripción online estará abierta desde el 5 de octubre hasta el 6 de noviembre de 2026, a través del Sistema de Inscripción en Línea y con una cuenta miBA.
El control documental, que es obligatorio para completar el trámite, podrá realizarse hasta el 17 de noviembre. La asignación de vacantes podrá consultarse desde el 4 de diciembre.
Pero mientras las familias comienzan a pensar en jardines, primarias y secundarias, también cambia el mapa administrativo de la educación pública porteña.
¿Qué pasa con las escuelas de la Comuna 12?
La nueva organización toma como referencia a las Comunas y, en el caso de la Comuna 12, establece los sectores 12A y 12B para determinadas áreas educativas. Esto no significa que cambien los límites de Saavedra, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón o Coghlan ni que las escuelas pasen a funcionar de otra manera: se trata principalmente de una modificación de las estructuras de supervisión y acompañamiento.
En Educación Inicial y Primaria, la Comuna 12 tendrá dos ámbitos diferenciados. Para el sector 12A, una de las sedes de referencia estará en José Cubas 2440, mientras que el sector 12B tendrá su sede en Galván 3710.
Para Primaria también habrá dos referencias específicas: Alberto Williams 5830 para el 12A y Pedro Ignacio Rivera 4243, en Villa Urquiza, para el 12B.
Secundaria y Técnica tendrán otro esquema
La reorganización no será igual para todos los niveles. En Educación Secundaria, la Comuna 12 quedará agrupada con la Comuna 11, que incluye Villa Devoto, Villa del Parque, Villa Santa Rita y Villa General Mitre. La supervisión tendrá sede en Mercedes 4002.
En cambio, las escuelas de Educación Técnica de la Comuna 12 serán supervisadas junto con las de la Comuna 13, que comprende Belgrano, Núñez y Colegiales. En este caso, la sede estará en Galván 3700.
También habrá cambios en los Equipos de Orientación Escolar, que pasarán a trabajar con la nueva distribución territorial. En la Comuna 12, el EOE O tendrá intervención en el sector 12B y el EOE P en el 12A.
Un cambio que las familias deberán aprender a reconocer
Para los vecinos de Saavedra, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y Coghlan, uno de los primeros cambios visibles será el nombre con el que aparecerán las escuelas en los sistemas oficiales. Desde 2027 dejarán de utilizar la histórica identificación mediante Distrito Escolar y pasarán a incorporar la referencia comunal.
La Ciudad aclaró que el nombre propio de cada establecimiento no desaparece y que el sistema de inscripción permitirá consultar la equivalencia entre la denominación nueva y la anterior para evitar confusiones al momento de elegir una escuela.
Por eso, quienes estén haciendo ahora la inscripción para 2027 deberán prestar atención a esa nueva denominación. El cambio puede parecer administrativo, pero para las familias que todos los años consultan por vacantes, pases y escuelas cercanas será una nueva forma de ubicarse dentro del mapa educativo porteño.
Y en una Comuna tan extensa como la 12 habrá que acostumbrarse a estas nuevas referencias territoriales que comenzarán a regir junto con el próximo ciclo lectivo.
Para quienes disfrutan de recorrer estantes, mirar tapas, hojear algunas páginas y encontrar un libro que quizás hacía tiempo estaban buscando, este sábado habrá una cita especial en Villa Urquiza. La Biblioteca Popular “Mi Mensaje”, ubicada en Galván 2945, abrirá sus puertas para una Feria del Libro pensada para los vecinos.
La propuesta reunirá ejemplares de historia, política, novelas, literatura juvenil y otros géneros, con la posibilidad de conseguir libros a precios populares. La idea es que quien acuda pueda llevarse una lectura conocida, descubrir un autor nuevo o simplemente volver a disfrutar del hábito de elegir un libro en papel.
Pero la feria tendrá además un objetivo que va más allá de la venta de ejemplares. Cada compra será también una forma de colaborar con la biblioteca, ya que lo recaudado permitirá afrontar gastos y ayudar a mantener en funcionamiento este espacio comunitario del barrio.
Las bibliotecas populares cumplen justamente ese doble papel: acercar libros y actividades culturales y, al mismo tiempo, funcionar como espacios construidos y sostenidos por la comunidad. El Gobierno porteño reconoce a estas instituciones como organizaciones vecinales y civiles que desarrollan propuestas vinculadas con la lectura, la educación, la recreación y la cultura.
El valor de volver al libro de papel
En tiempos en los que buena parte de la lectura cotidiana pasa por celulares, computadoras y otros dispositivos, una feria de libros permite recuperar una experiencia diferente: tener el ejemplar en las manos, recorrer sus páginas, marcar una frase y dejarlo después en la biblioteca o en un estante de la casa.
Además, encontrar un libro a un precio accesible puede ser la puerta de entrada para quienes quieren recuperar el hábito de leer o para aquellos que buscan ampliar su biblioteca personal sin gastar demasiado.
En una feria barrial también aparece otro atractivo: el descubrimiento. Entre los ejemplares pueden aparecer novelas conocidas, libros de autores que no se habían leído nunca, textos de historia o publicaciones que despierten curiosidad simplemente por estar ahí.
La imagen de una casa con patio, una vereda arbolada y una cuadra de construcciones bajas todavía forma parte de la identidad de varios barrios de la Comuna 12. Pero los números del mercado inmobiliario muestran que ese paisaje es cada vez menos frecuente en el conjunto de la Ciudad de Buenos Aires.
Un relevamiento realizado sobre 74.034 viviendas publicadas en venta en Mercado Libre encontró que apenas 4.410 son casas, es decir, alrededor del 6% del total. El resto corresponde principalmente a departamentos y PH.
Dentro de ese mapa porteño, Villa Pueyrredón aparece entre los barrios donde las casas todavía tienen una presencia importante: representan el 19,3% de las viviendas publicadas, una proporción muy superior al promedio de la Ciudad.
Villa Pueyrredón, entre los barrios con más casas
El dato ubica a Villa Pueyrredón en un grupo de barrios del oeste porteño donde todavía se encuentran numerosas propiedades de baja altura. En el relevamiento, solamente quedan por delante Parque Avellaneda, Villa Lugano, Mataderos y Liniers.
El fenómeno no aparece como una casualidad aislada. Los barrios con mayor proporción de casas forman una especie de franja en el oeste y sur porteño, donde todavía sobreviven sectores de calles residenciales, pasajes, patios y viviendas unifamiliares.
Para los vecinos de la Comuna 12, el dato resulta especialmente interesante porque Villa Pueyrredón conserva buena parte de esa característica barrial, mientras que Villa Urquiza presenta otra composición dentro del mercado inmobiliario.
En Villa Urquiza el PH tiene un peso importante
El relevamiento muestra que en Villa Urquiza hay 151 casas publicadas en venta y 368 PH, una diferencia que permite observar otra de las formas que adopta la vivienda de baja altura en el barrio.
El PH, muchas veces con patio, terraza o entrada independiente, representa para numerosos vecinos una alternativa diferente al departamento tradicional. Pero también forma parte del paisaje urbano que puede quedar expuesto a procesos de renovación cuando una propiedad cambia de dueño.
Y ahí aparece una preocupación que se escucha cada vez más en los barrios: qué ocurre cuando una casa baja o un PH se vende y el terreno termina destinado a una construcción de mayor altura.
El temor a que las casas terminen convertidas en torres
Que una propiedad figure actualmente en venta no significa que necesariamente vaya a ser demolida ni que tenga autorizada una construcción en altura. Sin embargo, para vecinos que defienden el perfil residencial de sus barrios, cada operación inmobiliaria puede generar incertidumbre sobre el futuro de determinadas cuadras.
La discusión se relaciona con algo muy concreto: qué tipo de Ciudad se quiere para los próximos años. Para muchos habitantes de la Comuna 12, conservar casas bajas significa mantener árboles, patios, ventilación, luz natural y una determinada escala de barrio.
Villa Devoto aparece como el gran dato de la Ciudad
El relevamiento también deja una curiosidad muy cercana: Villa Devoto, en la Comuna 11, es el barrio porteño con mayor cantidad de casas publicadas en venta en términos absolutos. En el extremo opuesto aparece Puerto Madero, donde solamente figuran tres avisos identificados como casas, aunque el propio relevamiento advierte que esas publicaciones no corresponden estrictamente a casas tradicionales.
Parque Avellaneda es el caso más llamativo: es el único barrio considerado en la muestra donde las casas publicadas superan a los departamentos, con 156 frente a 151.
También aparecen con una presencia significativa de casas Villa Lugano, Mataderos, Liniers y Floresta, mientras que barrios como Boedo y Barracas, pese a su histórica imagen de casas bajas, quedan bastante por debajo de esos porcentajes.
Los datos corresponden a publicaciones inmobiliarias y no a operaciones concretadas, por lo que pueden modificarse con el ingreso o retiro de avisos. Pero sirven para mirar con otros ojos algo que los vecinos conocen bien: en una Ciudad donde apenas una pequeña parte de la oferta corresponde a casas, las viviendas bajas que todavía sobreviven en Villa Pueyrredón y Villa Urquiza forman parte de un patrimonio urbano cotidiano que muchos vecinos quieren conservar.