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Apagón masivo: la Ciudad activó un plan de emergencia por el corte de luz

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El corte de luz por una falla masiva que alcanzó esta mañana, desde las 7.07, la mayor parte de Argentina y países limítrofes, provocó que, entre otras cosas, se implementen medidas de urgencia para paliar los inconvenientes que puede provocar la falta de electricidad.

En Buenos Aires existe para estos casos una Subsecretaría de Emergencia, que depende del Ministerio de Justicia y Seguridad de la ciudad, que trabaja, entre otras cosas, para asegurar el suministro de energía en hospitales y otras áreas estratégicas de la ciudad, donde el corte de energía fue prácticamente total.

«Cuando ocurre una situación como el caso de este corte masivo, se activan prácticamente el 80 por ciento de las áreas del gobierno de la ciudad. La Subsecretaría de Emergencias, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Justicia y Seguridad, la oficina de Atención Ciudadana, Desarrollo Social, entre otras, para llevar adelante el protocolo establecido en estos casos», explica a ete medio Néstor Nicolás, subsecretario de Emergencias de la ciudad.

La reunión con titulares de todas estas áreas en los casos de emergencias es presidida por el Jefe de Gabinete de Buenos Aires, Felipe Miguel, y se desarrolla en el Centro Único de Coordinación y Control, en el barrio de Chacarita.

«En la ciudad existe un Plan Director de Emergencias, que contempla las medidas a tomar ante 21 posibles amenazas que se presenten, una de las cuales es el corte masivo de energía eléctrica. El plan se pone en marcha en cada una de las áreas que debe cumplir una misión específica. Se trabaja de manera conjunta, coordinada y planificada para dar respuestas satisfactorias a las necesidades inmediatas de la ciudad», señala Nicolás.

Los pasos del plan

El subsectetario de Emergencias describe los pasos a seguir en estos casos: «El plan contempla asegurar el suministro de energía a áreas estratégicas. Hospitales, seguridad, emergencias. En los hospitales hay grupos electrógenos y hay grupos móviles que se dirigieron a cubrir en alguno de estos casos donde esto pudo fallar. También está prevista la reposición del combustible para los grupos electrónicos si el corte se prolonga a través del tiempo».

A continuación, Nicolás asegura que el suministro de luz en los hospitales «funciona como cualquier otro domingo». También señaló que hubo trabajos de los bomberos para «resolver casos de personas atrapadas en ascensores o gente que necesitaban bajar de sus edificios».

Otro de los problemas que trajo el apagón fue el corte de la mayoría de los semáforos de la ciudad, por lo que se dispuso establecer agentes de tránsitos y también policías de la ciudad en las intersecciones de avenidas más complicadas por el tránsito. El funcionario recomendó que se circule en la calle con la máxima precaución posible.

Nicolás aseguró que la luz se va a ir restableciendo a lo largo de las horas, y que ya comenzó a volver el servicio en los barrios del sur de la ciudad. Agregó que hospitales como el Penna, el Argerich y la Maternidad Sardá recuperaron su normalidad.

Otro de los elementos que la Subsecretaría de Emergencias se encargó de que funcionen son las bombas que se encienden para evitar inundaciones en La Boca y en Barracas, en un día que, como el de hoy, había, además de lluvia, un río alto y sudestada. «Por suerte el sistema de bombas se recuperó», aseguró el funcionario porteño.

Finalmente, Nicolás señaló que los servicios de transporte interrumpidos, como el Subte, volverá a funcionar a medida que se restablezca la energía eléctrica en la ciudad.

El histórico apagón que esta mañana dejó sin luz a todo el país provocó inquietud e incertidumbre entre los vecinos de la ciudad, que no recordaban haber vivido jamás una situación similar. Muchos se acercaron a los comercios que contaban con generador o se apuraron a comprar artículos en los supermercados.

En una recorrida por el barrio de Belgrano, LA NACION pudo comprobar que además de faltar luz en las viviendas y la mayoría de los comercios, toda la infraestructura principal estaba fuera de funcionamiento: alumbrado público, semáforos, subtes, trenes, cajeros y estaciones de servicios, entre otros. Y la tormenta que afectó a la ciudad generó más complicaciones, en un domingo con mayor movimiento de lo habitual por el Día del Padre.

«No cargamos combustible porque los surtidores son eléctricos y en el minimercado no te van a vender ni un bombón porque no podemos facturarlo», explicó a este medio uno de los playeros de la Axion ubicada en Balbín y Monroe. En la esquina de enfrente se veía a varios vecinos ingresar a los cajeros de un banco y salir pocos segundos después decepcionados, sin poder retirar efectivo.

 

Pilas, velas y linternas

En los supermercados, hubo mayor demanda de algunos artículos puntales. «Lo que todos vinieron a buscar hoy fueron velas y pilas», señaló una auxiliar de una sucursal COTO del barrio. Por los pasillos se veían varios de los compradores cargando sus changos con botellones de agua mineral, ante el temor de que un corte de energía prolongado afectara el servicio de provisión de agua.

En la esquina de avenida Cabildo y Juramento, los peatones cruzaban la calle con cuidado para evitar accidentes, y los automovilistas dudaban a la hora de girar. La lluvia, además, reducía la visibilidad. La división Antidisturbios de la Policía de la Ciudad ubicó allí dos camionetas y algunos agentes. «Nos mandaron por el tránsito, nos ponemos en la avenida para que los vehículos bajen la velocidad por la presencia policial. Ahora no hubo ningún accidente», explicó uno de los uniformados.

Para los comerciantes también fue una mañana complicada.

Marcelo Pereira, el dueño del bodegón San Cayetano, ubicado en Juramento al 2400, dijo: «Estamos trabajando con linternas y no podemos hacer nada de cafetería. No suele cortarse mucho la luz en el barrio, pero así, en todo el país, jamás. Nosotros abrimos las 24 horas pero si no vuelve para cuando oscurezca, vamos a cerrar».

Las tres mesas del local que estaban ocupadas tenían velas y estaban ubicadas cerca de los ventanales de la calle, para poder aprovechar la luz natural. «En mi vida vi algo así, para mí que fue un cyberataque», especuló Eduardo Carlos de Ilzarbe, un vecino de 69 años que vive en Pampa al 900 y caminó desde allí más de veinte cuadros buscando un lugar con luz para desayunar. «Los pocos lugares que había con generador estaban llenos de gente», dijo.

Una mañana analógica

«Temprano fue un desastre. A las 7, cuando se cortó, no se veía nada y daba miedo», recordó Roberto Albinati, dueño de un puesto de diarios en Juramento al 2100. A metros del allí está la tradicional panadería y confitería Esmeralda, que cuenta con generador eléctrico y por eso sus mesas estuvieron ocupadas durante toda la mañana. «Siempre viene gente a desayunar acá pero hoy hubo mucha más -dijo María Ester Fernández, una de sus dueñas- . Pero el grupo electrógeno no nos sirve para la fábrica y eso nos complicó mucho la venta del Día del Padre».

Al mediodía, cinco horas después de iniciado el corte, las luces de la plaza Manuel Belgrano y algunos semáforos de Juramento a la altura de O’Higgins fueron las primeras señales de que el servicio eléctrico se estaba restaurando.

«Mi mujer me llamó desde Retiro y me dijo que ahí ya habían prendido, y acá acaban de encenderse. Lo están haciendo barrio a barrio», explicó Albinati, aliviado. Y contó que hoy vendió muchos más diarios que de costumbre: «Como no había ni televisión, ni radio, ni internet, la gente se puso a leer».

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