Desde este viernes 6 de junio, el Espacio Cultural de la Comuna 12, ubicado en Holmberg 2596, en el barrio de Villa Urquiza, abre sus puertas a una nueva exposición artística titulada “Fragmentos”, una muestra colectiva de los artistas Andy Tob y Ricardo Stefani.
Esta propuesta se enmarca dentro del ciclo “Diálogo Visual – Artistas en conjunto”, impulsado por Comuna 12 Cultura, que mes a mes busca acercar el arte a los vecinos y vecinas de los barrios de la zona.
La inauguración será a partir de las 17 horas, con entrada libre y gratuita. Durante el evento se sortearán dos obras de pequeño formato entre quienes asistan a la apertura. La exposición podrá visitarse de lunes a viernes, de 9 a 15 horas, durante todo el mes.
Andy Tob
“Fragmentos”: una invitación a repensar la resiliencia a través del arte
La muestra “Fragmentos” propone un recorrido sensible por temas como la transformación personal, la reconstrucción emocional y la fuerza que emerge de lo roto.
A través de estilos diferentes pero complementarios, los artistas logran generar un diálogo visual cargado de significado, en el que cada obra parece hablar con la otra, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia historia.
Andy Tob se destaca por el uso de mosaicos, colores vibrantes y texturas diversas. Su serie “Corazones” pone el foco en la resiliencia emocional y los nuevos comienzos, con piezas que invitan a escuchar los “latidos” del alma.
Esta serie se encuentra montada en un sector del edificio donde habitualmente se celebran uniones civiles, lo que le agrega una dimensión simbólica muy poderosa: el arte dialoga directamente con el amor y los vínculos que nos construyen.
Por su parte, Ricardo Stefani explora la fragmentación desde una estética más introspectiva, con composiciones que remiten a paisajes emocionales y a la reconstrucción desde los pedazos.
La colaboración entre ambos artistas no sólo potencia sus estilos individuales, sino que también visibiliza el talento local que muchas veces permanece oculto fuera del circuito de las grandes galerías.
Ricardo Stefan
Una propuesta que une arte, identidad barrial y acceso gratuito a la cultura
Desde la organización comunal destacan que este tipo de actividades buscan acercar el arte a todos los vecinos, sin importar la edad, el nivel de formación o la experiencia previa con expresiones artísticas. “Creemos que el arte es un derecho, no un privilegio, y queremos que la Comuna 12 sea un espacio donde la cultura circule libremente”, expresaron desde Comuna 12 Cultura.
Además, remarcaron la importancia de seguir apostando por artistas que viven o desarrollan su obra dentro de los barrios de la Comuna 12 (Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Coghlan y Saavedra). En ese sentido, el ciclo de muestras se ha convertido en un espacio de difusión fundamental para artistas emergentes y consagrados, fomentando la identidad cultural barrial y fortaleciendo los lazos entre vecinos y creadores.
Para más información, se puede seguir a @comuna12cultura en redes sociales, donde se publican las próximas actividades culturales del distrito.
Una buena noticia para los adultos mayores de Saavedra quedó confirmada: la Legislatura porteña aprobó de manera definitiva la continuidad del Centro Recreativo Saavedra durante otros 20 años en el predio donde funciona, en la zona de Valdenegro y Miller.
La norma fue aprobada por 57 votos, todos a favor, y permite que esta histórica institución continúe utilizando de manera gratuita el espacio de la Plazoleta 1° de Marzo. Allí, sus propios socios sostienen desde hace años un lugar pensado especialmente para compartir, hacer actividades y mantener una vida social activa.
Un lugar para encontrarse y disfrutar
El Centro Recreativo Saavedra no es solamente un espacio para practicar deportes o participar de talleres. Para muchos vecinos mayores, representa también la posibilidad de salir de casa, encontrarse con amigos, conversar, tomar un café y compartir algunas horas del día.
Entre sus propuestas aparecen actividades recreativas como tejo, bochas y juegos de salón, además de diferentes talleres culturales. Todo se desarrolla con una mirada puesta en los adultos mayores y en la importancia de mantener los vínculos sociales y comunitarios.
En un barrio donde las instituciones cumplen un papel fundamental, contar con un espacio de estas características durante las próximas dos décadas significa mucho más que conservar un inmueble: permite mantener abierta una puerta para la participación y el encuentro entre generaciones.
Una continuidad que llevó varios pasos
La autorización anterior para utilizar el predio había sido otorgada en 2006 por un período de 20 años. Al acercarse su vencimiento, se impulsó una nueva norma para garantizar la permanencia de la institución.
El proyecto, presentado por el legislador Sergio Siciliano, tuvo una primera aprobación en noviembre de 2025 y posteriormente pasó por una audiencia pública realizada en junio de 2026, antes de llegar a la sanción definitiva.
El permiso establece que el inmueble deberá continuar destinado exclusivamente a las actividades sociales, culturales, recreativas y deportivas del Centro Recreativo. También fija obligaciones de conservación, higiene, seguros y mantenimiento.
Así, el Centro Recreativo Saavedra podrá seguir siendo durante otros 20 años ese lugar tan necesario para los vecinos mayores: un espacio donde todavía tienen valor el encuentro cara a cara, una partida de bochas, una charla entre amigos y ese cafecito compartido que muchas veces también forma parte de la vida del barrio.
Hay instituciones que forman parte de la vida de un barrio mucho antes de que muchos de sus vecinos hayan llegado. En Villa Urquiza, una de ellas es la Asociación Vecinal Villa Urquiza Nor-Oeste y Club Atlético California, que este 2026 celebra nada menos que un siglo de historia.
Fundado el 18 de septiembre de 1926, el tradicional club de Andonaegui 3347 recibió un importante reconocimiento de la Legislatura porteña, que aprobó un homenaje por sus 100 años y dispuso la colocación de una placa conmemorativa en su sede.
El reconocimiento pone en valor una trayectoria que va mucho más allá del deporte. Durante décadas, el California fue un verdadero punto de encuentro para las familias de la zona, con actividades sociales, culturales y recreativas que acompañaron el crecimiento de Villa Urquiza.
De las bochas y el billar a la escuelita de fútbol
Los comienzos fueron bien de club de barrio. La institución nació en un local ubicado en Bucarelli y Pirán, donde funcionaban mesas de billar y una cancha de bochas. Con el tiempo pasó por José Pascual Tamborini 5459 hasta llegar a su actual sede de Andonaegui.
Por sus instalaciones también pasaron orquestas, concursos y tradicionales fiestas de carnaval, momentos que quedaron en la memoria de varias generaciones de vecinos.
Hoy, adaptado a los nuevos tiempos, el California mantiene ese espíritu comunitario y tiene entre sus principales actividades a la escuelita de fútbol infantil, donde chicos del barrio encuentran un lugar para hacer deporte, compartir y crecer.
Una noche especial para festejar los 100 años
El aniversario tendrá su celebración central el viernes 18 de septiembre, desde las 20, en la sede de Andonaegui 3347.
La propuesta incluirá comida y bebida, magia, premios, shows en vivo y distintas sorpresas para compartir una noche que promete reunir a socios, familias, exintegrantes y vecinos.
El homenaje legislativo llega así en un momento muy especial: el California cumple un siglo y vuelve a poner sobre la mesa el valor de esos clubes que, generación tras generación, siguen siendo lugares de encuentro, pertenencia y contención para la vida cotidiana de Villa Urquiza.
En elbarrio de Saavedra, la educación pública vuelve a mostrar que también puede ser una herramienta para transformar la vida cotidiana. La Escuela de Educación Media N.° 5 D.E. 15 “Monseñor Enrique Angelelli”, ubicada en Tronador 4134, desarrolló un proyecto que pone la tecnología al servicio de un problema que muchas veces pasa desapercibido: la contaminación sonora.
La iniciativa, llamada “Sound Blue Project”, fue realizada por estudiantes de 3°, 4° y 5° año y propone encontrar soluciones frente a los niveles excesivos de ruido que pueden afectar especialmente a niños y adolescentes dentro de los espacios educativos.
Tecnología pensada desde el barrio
El proyecto combinó ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática —el enfoque conocido como STEAM— con metodologías de Aprendizaje-Servicio y Design Thinking.
Los alumnos comenzaron midiendo los niveles de ruido en el Jardín de Infantes Integral N.° 2 “Merceditas”. A partir de los datos obtenidos desarrollaron un “semáforo de ruido”, un prototipo realizado con una placa Micro:bit que permite advertir mediante señales cuándo el sonido supera parámetros considerados saludables.
Pero la propuesta fue más allá de la tecnología
Durante la investigación, los estudiantes consultaron a una especialista y descubrieron que las personas neurodivergentes pueden experimentar de manera especialmente intensa los estímulos sonoros. Esa información llevó al grupo a pensar nuevas herramientas de acompañamiento.
Así surgieron también un cuento infantil y un modelo de auriculares destinados a disminuir el impacto del ruido, además de una campaña de concientización a través de Instagram.
Una escuela muy ligada a la comunidad
El trabajo realizado por la Angelelli también refleja el fuerte vínculo que la institución mantiene con el Barrio Mitre y sus vecinos. La escuela funciona como un espacio de pertenencia para muchos jóvenes de Saavedra y sus alrededores, y este tipo de proyectos busca que lo aprendido en las aulas tenga una aplicación concreta en la comunidad.
“Sound Blue Project” muestra, en definitiva, que una problemática cotidiana puede convertirse en una oportunidad para investigar, crear y aprender. En este caso, los estudiantes no solamente estudiaron el ruido: midieron, analizaron, diseñaron soluciones y pensaron cómo mejorar los espacios que comparten con otros chicos.