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Biblioteca Nacional: el edificio amado y odiado que estuvo 20 años en obra y ahora es Monumento Histórico
«Cuando se hacían las excavaciones para montar la estructura apareció un gliptodonte. A tres metros de profundidad, la máquina cortó y quedó un semicírculo. Era el caparazón de un gliptodonte», repetía Clorindo Testa, un hombre que todas las mañanas se vestía de traje gris y tomaba café en el mismo lugar, pero explotaba de genialidad en sus diseños. Recurría siempre a ese recuerdo para hablar de la Biblioteca Nacional, una de sus obras más reconocidas, amada y odiada, que estuvo 20 años en obra y recién este miércoles fue declarada Monumento Histórico Nacional.
Ante periodistas, arquitectos o estudiantes decía: «Si se busca la imagen de un gliptodonte y se la compara con la Biblioteca hay poca diferencia. Están parados en cuatro patas y los dos tienen caparazón. No sabemos si nuestro inconsciente descubrió el gliptodonte que estaba oculto abajo y lo expresó. O si la biblioteca es un gliptodonte que reemplazó al otro. No sabemos», repetía.