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Buenos Aires, ciudad desigual

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El desafío de la Igualdad es el nombre del libro publicado en 1998 por Temas Grupo Editorial, que tiene como autores a Horacio Rodríguez Larreta (h) y Gonzalo Robredo. Aunque el pretencioso título pudiera hacernos pensar en discusiones sobre el modelo de desarrollo económico, la distribución del ingreso o la cuestión de género, no encontré más que la afirmación acerca de que el crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente para un mejoramiento de la calidad de vida del conjunto. Relativización de la teoría del derrame, enhorabuena.

Su contenido refleja la mirada de entonces, y aún vigente, sobre los programas de combate a la pobreza patrocinada por los organismos internacionales de crédito que combinan estrategias de transferencias de ingresos, mecanismos de focalización y promoción de la responsabilidad individual.

Pero no es objeto de estas líneas poner en cuestión las ideas de ese libro. Sirva apenas de disparador para decir lo tristemente obvio: la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por uno de esos autores, ha abandonado cualquier pretensión de integración y de construcción de ciudad justa e igualitaria.

Hablar de la cuestión social no puede eludir la referencia a la pobreza urbana y a la disparidad en los modos de acceso y participación al mercado de trabajo, al acceso a la vivienda, a las condiciones de salud, al sistema educativa, entre una serie de aspectos que se expresan en una clara distribución socioespacial norte-sur. A modo de ejemplo, la desocupación en Ciudad es de 10.9% para el 2º Trimestre de 2019, según datos de la Dirección General de Estadísticas y Censos. En la zona norte es de 8,4%, mientras que en el sur es de 14,7%. Por supuesto, estos problemas están atravesados por las desigualdades de género: el desempleo entre las mujeres es del 13,10 %, mientras que entre el hombres es del 8,8 % (2do Trimestre 2019 – Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos).

La pobreza urbana, visible en el crecimiento poblacional de las villas o en la gran cantidad de personas en situación de calle, y cuantificada en la reciente publicación de los datos de pobreza del INDEC (34.5% a nivel nacional) muestran un escenario social preocupante.

Y la Ciudad más rica del país no es ajena a ese escenario: 585 mil personas (19,1%) son pobres (1°T 2019), lo que equivale a 192 mil hogares en situación de pobreza. Hay 184 personas que no alcanzan a cubrir la CBA: es indigente el 6% de la Ciudad. Sólo entre el primer trimestre del 2018 y del 2019 se sumaron 94.000 nuevos pobres y 52.000 nuevos indigentes. Entre 2015 y 2019 casi se duplicó la población en situación de indigencia No sólo aumentó la pobreza, también la desigualdad: en 2015 el 10% más rico tenía un ingreso de 17 veces mayor al 10% más pobre, en 2019 la brecha se amplió a 26 veces, según el Informe de “Pobreza Extrema y desigualdad en la Ciudad” del Centro de Estudios de Ciudad de la UBA.

Esta desigualdad estructural no ha logrado revertirse, ni matizarse durante la gestión de Cambiemos en todo caso, se ha profundizado material y simbólicamente.

El presupuesto del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano es de $15.244 millones, 4% del total del presupuesto porteño. En 2007 representaba un 6.1%. Desde el 2006 a la actualidad, y particular los últimos 3 años, ha disminuido el gasto público invertido en Servicios Sociales mientras que aumentaron los Servicios de Seguridad (por el traspaso de parte de la Policía federal a la Ciudad) y los Servicios de Deuda. En 2018 la inversión social (educación, salud, trabajo, asistencia social y vivienda) fue de 52.9% del gasto público total, mientras que en el 2007 representaba el 65,7%.

En este invierno Sergio Zacarías falleció como consecuencia de una hipotermia porque no tenía un lugar para vivir. “En realidad, tenes más gente que viene a pasar el día, que viene de la provincia a pedir en la calle y se vuelve. Gente durmiendo a la noche en la calle aumentó un poquito”, nos explicaba Rodríguez Larreta sobre el “fenómeno casi natural” que lleva a que haya cada vez más personas en situación de calle. Lo que no nos dice es que el derecho a vivir en esta Ciudad está siendo vedado, tanto para Sergio como para miles de personas. ¿Quiénes son los vecinos hacia los que se dirigen las políticas públicas de la actual gestión? ¿Para quiénes gobiernan? Por lo pronto, no para los haraposos que deambulan entre el conurbano y la ciudad, entre la venta ambulante y la mendicidad, entre la calle, las piezas de las villas o cuartos de hotel.

Para esta gestión las políticas sociales son servicios para los pobres, quienes tienen la imposibilidad de acceder a ellos por la vía del mercado. Los vecinos son considerados consumidores de servicios, cuyo merecimiento debe ser demostrado. La complejización en los mecanismos de acceso vulnera cualquier pretensión – a esta altura abandonada – de reparación de derechos que en términos discursivos o conceptuales, los programas y sus funcionarios sugirieran tener.

No hace falta reafirmar que tanto la generación de la pobreza como su eventual erradicación no resultan de la intervención más o menos exitosa de la asistencia social, sino en todo caso del campo de la economía. Sin embargo, la asistencia es un instrumento indispensable para resolver necesidades inmediatas para que nadie muera de frío en la Ciudad más rica del país.

En la Ciudad de Buenos Aires, no existe ni modelo económico inclusivo, ni políticas tendencialmente más públicas, ni derecho a la asistencia frente a la pobreza más urgente. Aunque parezca una quimera, seguiremos apostando a una idea de ciudad integrada socialmente. Una ciudad que priorice la reducción de las desigualdades, que garantice la satisfacción de necesidades básicas, el derecho a la vivienda, el acceso al empleo de calidad, a la salud, a la educación y a los bienes culturales. Una ciudad justa, en la que todos tengan derecho a vivirla.

La autora es integrante de la Asociación Civil Bitácora. Licenciada en Trabajo Social (UBA) e Investigadora del Centro de Estudios de la Ciudad (CEC). Además, es docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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