Saavedra
Centenario del Polaco Goyeneche: Saavedra celebró con un emotivo acto en su casa
El barrio de Saavedra volvió a latir al ritmo del tango el pasado sábado, cuando vecinos, artistas y autoridades participaron de un emotivo homenaje a Roberto “Polaco” Goyeneche, uno de los máximos referentes de la cultura popular argentina. En la puerta de su vivienda de la calle Melián al 3100, donde el cantor forjó gran parte de su historia, se descubrió una placa conmemorativa impulsada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en el marco del centenario de su nacimiento.
La ceremonia se llevó a cabo frente al domicilio donde el Polaco vivió durante años, convertido hoy en un verdadero símbolo del barrio. Allí una buena cantidad de vecinos se acercaron para recordar al artista que supo representar como pocos la esencia porteña, con una voz inconfundible y una sensibilidad única para interpretar el tango.
El acto contó con la presencia de integrantes de la Junta Comunal 12, legisladores porteños y familiares del cantante. Entre los momentos más destacados, su hijo tomó la palabra para evocar recuerdos personales y destacar el profundo vínculo que su padre mantuvo siempre con Saavedra. Además, la artista Luján Famularo presentó una muestra de obras inspiradas en la figura del Polaco, sumando una dimensión artística al homenaje.
La colocación de la placa había sido aprobada previamente por la Legislatura, resaltando el “invalorable aporte” de Goyeneche a la cultura nacional. El texto recuerda que en ese lugar vivió el reconocido cantor, actor y compositor, cuya figura trascendió generaciones.
Pero más allá del reconocimiento institucional, el homenaje puso en evidencia algo aún más profundo: el lazo indisoluble entre el Polaco y su barrio. Saavedra no fue solo su lugar en el mundo, sino también el escenario donde construyó su identidad. Sus calles, sus esquinas y su gente moldearon ese estilo único que lo convirtió en una leyenda del tango.
Vecino querido, hincha apasionado de Platense y protagonista activo de la vida barrial, Goyeneche supo ganarse el cariño de todos. Su compromiso con la comunidad, su defensa del barrio y su cercanía con los vecinos lo transformaron en mucho más que un artista: en un símbolo vivo de pertenencia.
Hoy, su legado se respira en cada rincón de Saavedra. Desde murales hasta espacios que llevan su nombre, como avenidas y túneles, el Polaco sigue presente en la memoria colectiva. Incluso, muchos vecinos llaman con orgullo a la zona como la “Comuna Goyeneche”, reflejando el impacto imborrable que dejó.