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Comedores sociales en riesgo por la cuarentena: pocos recursos para alimentar a cada vez más gente
Muchos argentinos, si no salen, no trabajan. Y, si no trabajan, no comen. O lo hacen, con suerte, en comedores sociales, los mismos que esta semana denuncian dificultades para asistir a cada vez más gente. El aislamiento obligatorio no es sólo un tema en sí mismo: también funciona como un gran reflector. Echa luz sobre problemas sabidos y proyecta sus sombras, ahora más grandes y agudas. Entre esos problemas figura el de la informalidad laboral, que impacta directamente en los comedores.
“A las 200 raciones de guiso las transformamos en 340”, cuenta Jonathan Rondán, desde un comedor de La Boca. “No cubrimos ni la tercera parte de la gente que viene. Se forma lista de espera, aunque les digamos que no hay lugar”, explica Johanna Benitez, de otro espacio comunitario, en la Villa 20 de Lugano.