Cómo viven la pandemia de coronavirus los 80 argentinos aislados en una base de la Antártida
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7 años agoon
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donadohoBASE MARAMBIO, Antártida.- La Antártida fue desde tiempos remotos una tierra aislada. Su clima hostil, sus aguas heladas y profundas, y sus barreras de témpanos la separaron del resto de los continentes. La pandemia del coronavirus la hizo retomar esa condición. Sin embargo, como el resto del planeta, está en riesgo .
Por ahora es de los pocos lugares en la Tierra en donde no se han registrado casos . Pero si llegara a entrar alguien infectado en este ambiente de convivencia estrecha, el contagio sería masivo. Además, las posibilidades de evacuar Marambio , la más populosa de las bases argentinas, se limitan cada día más con el fin del verano, conforme se cierran las pocas ventanas climáticas para que el C-130 Hércules aterrice en una pista de apenas 1200 metros. «La única manera de que entre una enfermedad es por el continente», asegura el vicecomodoro Roberto Saravia, jefe de la base. «Hemos recibido órdenes de que nadie entre del continente», confirma el comodoro Lucas Carol Lugones, un veterano de la vida antártica, desde Marambio.
Un equipo de LA NACION estuvo allí hace dos semanas, antes de que el Gobierno declarara la cuarentena obligatoria, los últimos civiles en ingresar y egresar del sector de la Antártida reclamado por la Argentina.
Temperaturas
La Argentina tiene trece bases: siete de verano y seis permanentes. Es el país con más establecimientos de este tipo del mundo. Es común en estos días que el termómetro baje hasta 20 grados bajo cero. Durante algunos días salen al exterior solo aquellos que tienen que hacer alguna actividad muy necesaria. «A veces tenemos que quedarnos durante varios días encerrados», afirma Pablo Díaz, coordinador de la base.
Marambio es la base más populosa de las argentinas. En estos días, tiene 80 habitantes, pero hasta hace un par de semanas había alrededor de 200. Recibe visitas de científicos de todo el mundo. Hay una base china a menos de 150 km. Se llama La Gran Muralla.
«Por lo que sabemos, el gobierno chino ordenó que nadie salga de sus bases -tienen tres- hasta próximo aviso», cuenta Saravia. «Los chinos no relevaron su personal y prohibieron que la gente que iba a la Antártida de su Programa Antártico (estatal) tomara contacto con el resto del personal en la Antártida (independientemente del país que sea)», completa Lugones. Con estas medidas, la Antártida comienza a perder contacto con el mundo.
La vida en la Antártida en medio de la pandemia
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Sin contacto
«La próxima operación aérea del Hércules tiene órdenes de no entrar en contacto físico con personal de la Base Marambio», confirma Lugones. El riesgo es muy grande. Las instalaciones de la base se hallan selladas para asegurar que la temperatura interior permita la vida humana. Las ventanas son de triple capa de vidrio con gas argón en su interior para conservar el calor. Los habitantes son pocos, pero están en convivencia estrecha.
El coronavirus se siente como algo de otro mundo, aunque los lazos familiares emocionan y preocupan. En el salón comedor, la televisión está encendida durante todo el día. Los canales de noticias muestran el avance de la pandemia. «Para nosotros es un trastorno por nuestros familiares, los llamamos a cada momento para preguntarles cómo están, qué medidas están tomando para prevenir el contagio», reconoce Saravia. Luego de cenar, en los pasillos, en los baños y en cualquier lugar que pueda generar cierta intimidad, se oyen las llamadas a los familiares.
Un médico y una enfermera son los responsables de cuidar la salud de toda la dotación. La suboficial principal Marcela Soledad Ignacio camina por la base. Su familia está en Jujuy, tiene esposo y dos hijos, y se queda durante todo el invierno. «Sé por los medios que cerraron las escuelas, y me parece muy bien», dice. La aparición de la pandemia la movilizó. «Sabemos que el contagio es grande», confirma. «Los extraño, pero todos los días hago videollamadas con ellos; eso ayuda a estar más comunicados», asegura.
El frío y la sensación de estar alejados de todo el mundo y sin posibilidad de irse influye en el ánimo de algunos. «A veces se acercan compañeros cuando se sienten tristes», sostiene el jefe de la división sanidad de la base, el primer teniente Pablo Ocampo.
Protocolo
«El primer lugar del país donde se aplicó el protocolo para la prevención del coronavirus fue la Antártida», destaca a ete medio el ministro de Defensa, Agustín Rossi. A fines de enero y principios de febrero, se acercaron a las bases argentinas Carlini y Marambio embarcaciones con científicos chinos. «El Gobierno atendió desde la hora cero la problemática del coronavirus en la Antártida. Le exigimos a la tripulación china que todos aquellos que tuvieran intenciones de bajar lo hicieran con declaraciones juradas de sanidad, asegurando que estuvieran libres de síntomas de la enfermedad», afirma el funcionario. «También restringimos las interacciones de nuestros científicos que estuvieron en los campamentos con sus colegas chinos», sostiene.
Es común la libre circulación en la Antártida, y la cooperación entre los miembros de las diferentes bases. Chile, por ejemplo, recibe hasta cruceros de turistas. Estas bases se asientan en el extremo norte de la península Antártica; allí existen bases coreanas, rusas y chilenas, entre otras.
El aislamiento es un sentimiento que se comparte, se padece, se acepta y es un rasgo comunitario que los une a los que deben permanecer allí invernando. A partir de esta época del año es común la formación de «mares de nubes», estructuras nebulosas que bajan hasta la base, cerrando la visibilidad a pocos metros.
«Te desorientás muy fácilmente, no sabés dónde estás», afirma Nicolás Di Natale, uno de los helicopteristas. A esto se le suman la nieve, los vientos huracanados que nacen directamente en el Polo Sur. A medida que avanza marzo, el puente aéreo con Río Gallegos se hace más difícil. En invierno suele haber cruces cada 45 días.
La Base Marambio tiene un conjunto de instalaciones donde se distribuye el personal. Hangares para aeronaves, pabellón científico, oficinas, capilla, comedor, gimnasio, alojamientos, biblioteca, sala de juegos y una sala de sanidad donde están los médicos de la dotación. La camaradería es fundamental en un ambiente en donde es común en estos días que la sensación térmica se acerque a los 15/20 grados bajo cero. Los vientos llegan a superar los 150 kilómetros por ahora. Para salir se necesita un equipo especial, con guantes y viseras que permitan soportar la alta exposición solar producto del reflejo del sol con la nieve. «Estamos naturalmente esterilizados por el clima y nuestra vestimenta», afirma Saravia.
Con señal 4G, en los pasillos, en los turnos de comida, las llamadas telefónicas a maridos, hijos, esposas y amigos son el común denominador. El coronavirus es el tema que más se oye en las mesas y espacios comunes. El aislamiento aquí es total; los sentimientos trabajan en el interior de estos hombres y mujeres que saben que hasta noviembre no saldrán del encierro voluntario, donde dominan el hielo y el viento.
«Es muy difícil que nos enfermemos acá, excepto que ya vengas con algo del continente», reafirma Saravia. Hasta próximo aviso, no verán entrar a la base a nadie más.
Edición Fotográfica: Fernando Gutiérrez
Edición Audiovisual: Florencia Abd, Andrea Platón, Lucio Sepliarsky y Francisco Ferrari
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Saavedra
Una huerta de Saavedra que cosecha reconocimiento internacional
Publicado
24 horas agoon
3 noviembre 2026By
donadoho
En medio del movimiento cotidiano de Saavedra, entre canchas de tenis, pádel y espacios deportivos, en la calle Galván 3920 existe un rincón verde que logró trascender las fronteras del barrio. Se trata de una huerta urbana de casi mil metros cuadrados que, por su propuesta y forma de trabajo, llamó la atención de uno de los medios periodísticos más importantes de España.
El diario El País publicó en septiembre un artículo sobre esta experiencia impulsada por el Grupo Mezcla, la empresa gastronómica responsable de los restaurantes Casa Cavia, Asadero y Orno. La iniciativa comenzó en 2020, cuando un terreno que hasta entonces permanecía como un espacio de césped sin utilizar fue transformado en un lugar de producción agroecológica.
Allí se cultivan distintas variedades de verduras, hortalizas y hierbas aromáticas que luego recorren unos pocos kilómetros hasta las cocinas de los restaurantes. Tomates de árbol, puerros, lechugas, kale, remolachas y hasta cucamelones forman parte de una producción que busca incorporar ingredientes diferentes y aprovechar los alimentos propios de cada estación.
Saavedra y una huerta que conecta la tierra con la gastronomía
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que no se limita a producir alimentos. La huerta funciona como un espacio de intercambio entre ingenieros agrónomos y cocineros, que participan en la planificación de cada temporada, proponen cultivos y experimentan con nuevos productos.
Marcela Harris y Christian Krizaj, ingenieros agrónomos vinculados al proyecto desde sus comienzos, acompañan el desarrollo de los cultivos y trabajan junto a los equipos gastronómicos para definir qué sembrar y cómo aprovechar cada cosecha.
Para los chefs, tener los ingredientes a pocos metros de distancia permite conocer de primera mano sus características, respetar los tiempos naturales de producción y diseñar platos de acuerdo con la disponibilidad de cada temporada.
La experiencia también deja una enseñanza que va más allá de la gastronomía: conocer el origen de los alimentos, comprender cómo se producen y valorar el trabajo que existe detrás de cada ingrediente.
Más espacios verdes y agricultura dentro de la Ciudad
La publicación de El País vuelve a poner en escena una experiencia que tiene como protagonista a Saavedra y que demuestra que la agricultura también puede encontrar su lugar dentro de una gran ciudad.
En Buenos Aires, las huertas urbanas y comunitarias vienen ganando espacio como alternativas para recuperar el contacto con la naturaleza, promover prácticas sustentables y generar nuevas formas de relacionarse con el entorno.
Para los vecinos de la Comuna 12, esta experiencia es un ejemplo interesante de cómo un espacio urbano puede transformarse y adquirir una nueva función. En una ciudad donde cada metro verde tiene un valor especial, iniciativas como la de Saavedra permiten imaginar otras maneras de aprovechar la tierra, producir alim
Coghlan
Coghlan recibe a más de 200 jóvenes de 20 países para el Congreso Internacional Ana Frank
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3 días agoon
1 noviembre 2026By
donadoho
El barrio de Coghlan tendrá durante varios días una importante presencia internacional. Más de 200 jóvenes provenientes de distintos puntos del mundo llegarán a Buenos Aires para participar de la tercera edición del Congreso Internacional Ana Frank de Jóvenes para Jóvenes, una propuesta que encuentra en la memoria histórica una herramienta para pensar el presente y construir un futuro con mayor respeto por las diferencias.
La sede principal será el Centro Ana Frank Argentina para América Latina, ubicado en Superí 2647, una institución que desde su inauguración en 2009 trabaja para mantener vigente la historia de Ana Frank y promover la educación en derechos humanos, la inclusión y la prevención de la discriminación y la violencia.
Éste encuentro para los vecinos representa también una oportunidad para reconocer la importancia de contar con una institución de estas características en el barrio, que recibe visitantes, estudiantes y delegaciones de distintos lugares para transmitir una historia que la humanidad no debería olvidar.

Memoria, derechos humanos y participación juvenil
La programación, que se extenderá hasta el 7 de noviembre, estará organizada alrededor de siete grandes ejes. Entre ellos se encuentran la memoria del Holocausto, otros genocidios y las dictaduras; el arte como forma de resistencia; la convivencia y la cultura de paz; los derechos de las mujeres y las diversidades; la participación juvenil frente a los desafíos ambientales y la inclusión social y educativa.
También habrá espacio para discutir el papel de la inteligencia artificial en la educación, la comunicación y el futuro laboral, una temática que atraviesa especialmente a las nuevas generaciones.
La apertura oficial está prevista para el miércoles 4 de noviembre a las 8.45 en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, ubicado en Viamonte 1549. Participarán autoridades nacionales e internacionales y se entregará el Premio Ana Frank a Ronald Leopold, director de la Anne Frank House de Ámsterdam. Además, se firmarán acuerdos de cooperación con Uruguay y la provincia de Misiones.

Un espacio de Coghlan que mantiene viva la historia
El Centro Ana Frank Argentina representa en América Latina a la institución de Ámsterdam dedicada a preservar la memoria de la joven que murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen, después de permanecer escondida junto a su familia durante la persecución nazi.
Su historia, conocida mundialmente a través de su diario, sigue siendo una referencia para reflexionar sobre el odio, la intolerancia, la persecución y las consecuencias de la discriminación.
Que más de 200 jóvenes de 20 países se reúnan alrededor de estos valores en el corazón de Coghlan no es un dato menor. En tiempos en los que la violencia, los discursos de odio y las divisiones sociales siguen presentes, estos espacios educativos y de intercambio recuerdan que la memoria no debe quedar encerrada en los libros: necesita transmitirse, discutirse y mantenerse viva entre las nuevas generaciones.
Desde la Comuna 12, la presencia de este centro constituye un motivo para valorar una institución que, desde el barrio, trabaja todos los días para que una de las etapas más oscuras de la humanidad nunca sea olvidada.

Comuna 12
Semana del Patrimonio 2026: actividades gratuitas en Saavedra y Coghlan
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6 días agoon
29 octubre 2026By
donadoho
La historia de los barrios también se conserva en los libros que pasaron por las escuelas, las caricaturas que reflejaron la política de otras épocas y las estaciones ferroviarias que acompañaron el crecimiento de Buenos Aires. Con esa mirada, la tercera edición de la Semana del Patrimonio ofrecerá actividades gratuitas para acercar a los vecinos a los espacios y relatos que forman parte de la identidad porteña.
En la Comuna 12, las propuestas se concentrarán en Saavedra y Coghlan, con encuentros que invitan a mirar el pasado desde lugares conocidos y reconocer el valor cultural que permanece cerca de casa.

Museo Saavedra: libros escolares y caricaturas políticas
El Museo Histórico Cornelio de Saavedra, ubicado en avenida Crisólogo Larralde 6309, será una de las paradas de la programación.
El miércoles 4 de noviembre, a las 17, se realizará la charla “Libros y lecturas escolares de un siglo a otro”, un recorrido por los textos utilizados en la escuela primaria argentina desde mediados del siglo XIX hasta fines del siglo XX. La propuesta permitirá conocer cómo cambiaron los contenidos, los materiales y las formas de enseñar a lo largo de las generaciones.
El viernes 6, también a las 17, llegará “Algo más que risas: caricatura, política y prensa en la Buenos Aires del siglo XIX”. A cargo de Claudia Román, doctora en Letras de la UBA, la actividad analizará el papel de las caricaturas en los medios de comunicación de aquella época y su influencia en la formación de la opinión pública.

Coghlan: una búsqueda entre el pasado y el presente
La estación de Coghlan, uno de los lugares más hermoso y emblemático del barrio, será escenario de una experiencia participativa organizada por la Asociación Amigos de la Estación Coghlan, con sede en Estomba 2649.
Bajo el nombre “La búsqueda de Coghlan en el tiempo”, la propuesta invita a descubrir historias y secretos del patrimonio ferroviario y relacionarlos con la identidad actual de la zona.
Habrá dos oportunidades para participar: el viernes 6 de noviembre, a las 14.30, y el sábado 7, a las 16.

Una oportunidad para valorar el patrimonio barrial
La Semana del Patrimonio se desarrollará en distintos puntos de la Ciudad, con visitas guiadas, talleres, charlas y recorridos por edificios históricos. La mayoría de las actividades serán gratuitas, aunque algunas requieren inscripción previa.
Para los vecinos la agenda representa una oportunidad para conocer mejor el lugar donde viven y reconocer que el patrimonio no está solamente en los grandes monumentos: también permanece en las instituciones, los espacios ferroviarios, los documentos y las historias transmitidas de generación en generación.
Participar de estas propuestas permite mantener viva la memoria de los barrios y comprender por qué conservar su historia resulta fundamental para las próximas generaciones.
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