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Con pesqueros, rebaños y pozos de petróleo, Santa Cruz sigue produciendo en un mundo quieto
La mayoría de las actividades productivas de Santa Cruz, a excepción del turismo, continúan desarrollándose hoy a pesar del aislamiento aunque con controles: los pesqueros zarpan detrás de los calamares, las minas producen, los rebaños pastan y los pozos de petróleo siguen latiendo.
Entre las postales de una provincia que no deja de trabajar en un mundo paralizado, el sector rural es asistido por el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) y por la policía provincial a través del Grupo de Operaciones Rurales (Geor) para realizar tareas de prevención, asistir en los casos que fuese necesario y completar los controles sobre las rutas para dar cumplimiento a las disposiciones de aislamiento y no circulación.
La mayoría de los establecimientos ganaderos mantienen a su personal durante todo el año en los puestos de las estancias.
La ciudad introdujo confinamientos o cuarentenas obligatorias para los pescadores, tanto de langostinos como de calamar, en el interior de las embarcaciones en rada; pero sin afectar el trabajo de la temporada.
Los tangoneros que capturan calamares, a la altura del paralelo 41, continúan trabajando en la que denominan como «una muy buena temporada»; mientras que trabajadores de Corrientes fueron traídos en colectivos especialmente contratados por las empresas para las campañas de pesca de los langostinos, y posteriormente serán trasladados en los fresqueros, en la zona del paralelo 45.
El recorrido de los aproximadamente 3.000 kilómetros de Corrientes a Santa Cruz se hizo por tierra «casi sin parar y con muchos asientos vacíos para que no hubiera cercanía entre los trabajadores», dijeron a Télam.
Las desinfecciones de las embarcaciones, incluso de los colectivos que hicieron hace pocos días una parada para ese fin en la pequeña localidad de Tellier, a casi 20 kilómetros de Deseado, fueron controladas por la Prefectura Naval Argentina.
La policía de Santa Cruz tiene a su cargo, entre otras acciones, el seguimiento de las personas que deben trasladarse por tierra y que forman parte de empresas vinculadas a la extracción y exploración de gas, del petróleo y la minería.
Allí se observan los móviles policiales frente a los lugares donde los que regresan de los yacimientos y del campo deben hacer la cuarentena obligatoria de 14 días.
En el caso de las mineras de la zona de San Julián, esta semana un vuelo charter llevó a 19 pasajeros desde el aeropuerto de esa localidad; y otro, con destino a Jujuy.
Cada uno de esos desplazamientos es costeado por las empresas y, como allí no hay delegación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), el acompañamiento y el control de la operación está a cargo de la policía provincial.
Por su parte, las obras de la represas sobre el río Santa Cruz tienen a sus trabajadores en el lugar y, según consignaron a Télam fuentes oficiales, hasta el momento no se han producido los relevos que afectan a gran parte de las mil personas que allí se encuentran.
El sindicato petrolero, al detectarse un foco de contagio en el paraje Las Horquetas, a 70 kilómetros de Río Gallegos, hizo responsables a las autoridades de salud y a las empresas.
«En reiteras oportunidades se alertó a las autoridades competentes solicitando su intervención, por el claro quebrantamiento de algunos operantes, quienes en un marco de irresponsabilidad expusieron a los trabajadores, transgrediendo en todas sus formas lo dispuesto por el Poder Ejecutivo Nacional», denunció el sindicato que nuclea a los trabajadores del gas y del petróleo a través de un comunicado.
El turismo, en la práctica, ha sido el único sector que ha parado totalmente la actividad.
La ciudad continúa prohibiendo el ingreso por disposición del intendente Javier Belloni y, por el momento, es la localidad con más casos de pacientes confirmados con coronavirus.
Fuentes policiales informaron a Télam que «aún permanecen más de 70 turistas extranjeros» en Río Gallegos, «que ya cumplieron la cuarentena pero que no pueden regresar a sus lugares por el corte de las rutas».