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Coronavirus: el desafío de mantener el aislamiento en la villa 31, donde falta espacio y también aumentan los precios
En villas y asentamientos porteños, las plazas y las canchitas son siempre un refugio, un punto de encuentro. El patio trasero, el balcón que los vecinos y las vecinas de estos barrios populares no tienen. Y son casi el único sitio en donde muchos pueden respirar algo de aire fresco y escapar un poco del aire viciado y húmedo que se concentra en las paredes de sus casas.
Particularmente en la Ciudad -como en todas las grandes ciudades en donde crecen los “asentamientos humanos”, como los define Naciones Unidas- estos barrios están caracterizados por el apiñamiento. En estos momentos de la pandemia de coronavirus, cuando el Estado decretó el “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, el hacinamiento y la precariedad laboral signan la decisiones de las familias cuando se plantea la permanencia adentro de sus viviendas.