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Coronavirus en Argentina: cómo viajar en subte entre 170 personas y superar el miedo y la paranoia
El tren sale de la estación Congreso de la línea A. Se mueve y un pasajero amaga a caerse. Para evitarlo no usa las manos. Con el hombro le apunta al caño central, el que está cerca de la puerta, y se apoya. Así continúa el viaje hasta que se baja, en Río de Janeiro. Sus manos no se apoyaron en ningún lado. Otros se toman de las manijas verde manzana, como hacen siempre. Ni se lo cuestionan. Y un poco más allá, una chica que viaja apoyada contra uno de los laterales, estornuda dos veces en el pliegue del codo. Hay lugar porque es de noche.
Viajar en subte es un hábito que se repite a diario. Y las costumbres de los pasajeros ya empezaron a cambiar por el coronavirus.