Saavedra
Crean un microbosque en el CeSAC 27 de Saaveedra
El barrio de Saavedra incorporó un nuevo espacio verde en plena trama urbana con la creación del microbosque nativo del CeSAC 27, ubicado en Arias 3783.
En un contexto donde los espacios verdes se vuelven cada vez más necesarios para mejorar la calidad de vida, esta iniciativa representa una noticia celebrada por vecinos, profesionales de la salud y organizaciones ambientales. El proyecto propone un enfoque innovador que integra naturaleza, bienestar comunitario y salud pública en un mismo espacio.
Una propuesta que transforma el entorno del CeSAC 27
La jornada de plantación contó con una participación de vecinos y vecinas del barrio, acompañados por equipos de salud, instituciones y voluntarios de organizaciones que impulsan este tipo de proyectos en la Ciudad de Buenos Aires.
La creación del microbosque se inscribe dentro del programa “Microbosques Nativos y Salud”, promovido por la Fundación Pablo Cassará y la Fundación Club de Roma Argentina, junto a la Subsecretaría de Ambiente, la Dirección General de Salud Comunitaria del Ministerio de Salud y el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana.
Estas entidades ya desarrollaron otros espacios verdes de características similares en el Parque de la Ciudad y en el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, consolidando una red creciente de microbosques sanadores en ámbitos urbanos.
Un microbosque que invita a reconectar con la naturaleza
El microbosque del CeSAC 27 no solo incorpora cientos de especies nativas, sino que además incluye un camino sensorial y un espacio inmersivo de descanso, pensados para ofrecer momentos de calma, contemplación y encuentro. Para los vecinos y pacientes que transitan diariamente el centro de salud, este espacio demuestra que incluso en medio de la ciudad es posible recuperar la relación con la naturaleza.
Los equipos de salud explicaron que este tipo de entornos contribuye a reducir el estrés, mejorar la calidad del aire, fortalecer la participación comunitaria y generar lugares de pertenencia dentro del barrio, donde la salud se aborda no solo desde lo sanitario sino también desde lo ambiental y lo social.
Participación masiva: más de 150 voluntarios en la plantación
La plantación reunió a más de 150 voluntarios de PwC Argentina, en el marco de la iniciativa global We Are Community First, junto a vecinos del barrio y trabajadores del CeSAC. Durante la jornada, se plantaron más de 1.000 ejemplares nativos, siguiendo la reconocida técnica Miyawaki, un método japonés de restauración que acelera el crecimiento de los bosques y recrea ecosistemas diversos en espacios reducidos.
La técnica permitió incorporar más de veinte especies entre árboles, arbustos y herbáceas —como Tarumá, Sen de Campo y Fumo Bravo— para crear un bosque joven de rápido desarrollo y gran aporte ambiental. Según especialistas, esta metodología promueve una biodiversidad significativa incluso en zonas altamente urbanizadas.
Además del microbosque, los voluntarios trabajaron en la creación de un espacio de huerta orgánica, donde se sumaron plantas aromáticas, hortalizas y algunas especies frutales. Esta área funcionará como un espacio educativo para la comunidad y como herramienta terapéutica para los equipos de salud que desarrollan actividades junto a los pacientes.
La jornada también incluyó la instalación de un cartel informativo con datos sobre las especies, la técnica Miyawaki y el propósito del proyecto dentro del ámbito sanitario.
Un enfoque de “Una Sola Salud”: bienestar humano y ambiental
Las autoridades presentes —entre ellas representantes del Ministerio de Salud, la Subsecretaría de Ambiente, la Dirección de Política y Estrategia Ambiental, y la Dirección de Salud Comunitaria— destacaron la importancia del proyecto como parte del enfoque One Health (Una Sola Salud). Este concepto plantea que la salud humana está íntimamente vinculada al estado de los ecosistemas y que la preservación de la flora nativa es clave para construir entornos urbanos más saludables.
Para los vecinos de Saavedra, esta iniciativa funciona como un recordatorio de que la naturaleza también tiene lugar en medio de la Ciudad de Buenos Aires. La creación del microbosque demuestra que los espacios pequeños pueden transformarse en áreas llenas de vida y que cuidar la biodiversidad local es posible incluso en entornos densamente poblados.