Coghlan
Cristian Graf fue sobreseído y la familia Fernández Lima apelará la medida
La historia de Diego Fernández Lima, el joven desaparecido hace más de 40 años en el barrio de Coghlan, volvió a conmover a los vecinos de la Comuna 12. Esta semana, la Justicia porteña decidió sobreseer a Cristian Graf, el principal sospechoso en la causa, y la noticia cayó como un golpe devastador para la familia, que desde hace décadas busca respuestas sobre lo que ocurrió con el adolescente.
La decisión fue tomada por el juez Alejandro Litvack, quien resolvió el sobreseimiento de Graf en el expediente que investiga la muerte de Diego. El caso cobró notoriedad nacional en 2024, cuando albañiles que trabajaban en una casa de la avenida Congreso, en Coghlan, encontraron restos humanos ocultos en una medianera, mientras derribaban una pared. Aquellos huesos, según confirmó luego la Justicia, pertenecían a Diego Fernández, desaparecido en 1983 cuando tenía apenas 17 años.
Cuatro décadas de silencio y una herida que no cierra
El hallazgo en la vivienda —que actualmente pertenece a la familia de Cristian Graf— reabrió viejas heridas y reavivó la esperanza de que finalmente se hiciera justicia. Sin embargo, el reciente fallo judicial que libera de responsabilidad al principal sospechoso volvió a hundir a la familia en la angustia y la desolación.
“Mi mamá se enteró hace un rato, está triste, estamos todos muy mal”, contó Javier Fernández, hermano de Diego. “No puedo creer que la Justicia otra vez nos haya abandonado, como abandonó a mi papá hace 41 años. Ahora me deja solo a mí”, expresó con profundo dolor en diálogo con los medios.
La familia siempre sostuvo que Diego fue asesinado y enterrado deliberadamente en esa propiedad para ocultar el crimen. “Le sacaron la vida porque se les ocurrió”, dijo Javier. “Nosotros esperábamos a Diego todos los días. Y el 20 de mayo nos enteramos que lo asesinaron, no fue un accidente: lo mataron y lo enterraron ahí para que nadie lo encuentre”.
“Un asesinato no puede prescribir”: el reclamo por la Ley Diego
El hermano de la víctima, que desde hace meses impulsa una iniciativa llamada Ley Diego, insiste en que los homicidios no deberían prescribir, aunque hayan pasado décadas. “Es una locura que no se hayan actualizado las leyes del Código Penal. Un asesinato no puede prescribir”, sostuvo.
Javier también remarcó que, durante el proceso judicial, existían pruebas suficientes para seguir investigando a Graf y a otros posibles implicados que habitaron la casa donde fueron hallados los restos. “Con todas las pruebas que hay, esta gente se rió 41 años de nosotros, y ahora se ríe de todo un país”, denunció con indignación.
La familia asegura que Graf intentó desviar a los obreros durante la demolición, cuando comenzaron a descubrir los restos humanos. “Sabía que estaba ahí abajo”, afirmó Javier. Además, mencionó que en el momento del crimen también vivían en la casa otros familiares del acusado, entre ellos su hermana, su madre y su padre (ya fallecido), y una prima que también habría habitado la vivienda.
Un caso que conmocionó a Coghlan
El barrio de Coghlan sigue consternado. La casa de la avenida Congreso donde se produjo el hallazgo se transformó en un símbolo del dolor y la memoria, un recordatorio de una desaparición que marcó a una familia y a toda una comunidad. Muchos vecinos acompañaron el reclamo de justicia desde el primer momento, impactados por el hecho de que los restos de Diego hubieran permanecido ocultos durante cuatro décadas.
Pese a la resolución judicial, la familia Fernández Lima no se resigna. Confirmaron que apelarán el sobreseimiento y que seguirán exigiendo justicia hasta el final. Además, revelaron que aún no les fueron entregados los restos de Diego, lo que impide cerrar el duelo. “Nosotros seguimos sufriendo, sigo sin dormir y esta gente sigue haciendo su vida como si nada. Ahora la Justicia los avala”, lamentó Javier.