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Cuando la fiebre amarilla castigó a Buenos Aires y el presidente Sarmiento escapó de la ciudad en plena epidemia

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Desconozco cuál fue el primer caso de coronavirus en China pues información precisa no hay. También ignoro si las autoridades lo ocultaron desconcertadas o a sabiendas de lo que estaban haciendo. ¿Fueron quizás cuestiones políticas, sanitarias, económicas? Vaya uno a saber. Con el tiempo seguramente conoceremos la causa o no. El asunto viene a cuento pues en nuestro país, cuando se desató la pesadilla de la fiebre amarilla los primeros casos fueron ocultados hasta que la situación se hizo pública; el pueblo murmuraba sobre el incremento de las muertes diarias conociendo que la fiebre amarilla descontrolada en Paraguay ya causaba estragos en Corrientes.

Al saberse en Buenos Aires sobre la epidemia se estableció una cuarentena al puerto, de barcos provenientes de Brasil y Paraguay, pero el presidente Sarmiento, sin dar explicaciones, permitió el arribo de dos de ellos hacia fines de 1870. Las primeras muertes se produjeron el 27 de enero de 1871 y no se registran datos de gente enferma con antelación a esta fecha y que no hubiera muerto. En la calle Bolívar 392 fallecieron Angel Bignollo, de 68 años, italiano, y la mujer de su hijo, Colomba, de 18 años. Era un inquilinato de ocho habitaciones. Fueron atendidos por el doctor Juan Antonio Argerich, de destacada actuación en esos días aciagos, quien sabiendo que se trataba de fiebre amarilla tuvo que mentir una gastroenteritis y una inflamación de los pulmones a pedido del Jefe de la Policía, Enrique O’ Gorman, para no alarmar a la población. Pero las cosas naturalmente trascendieron como rumor, inquietando a la población por falta de información certera dado que ya a mediados de febrero las muertes se aceleraban. Los que lo sabían no querían decir la verdad para no arruinar los carnavales del 24 y 25 de febrero. Sin embargo, el joven médico Eduardo Wilde en una carta el periódico La República, del 22 de febrero, en la que denunció que los muertos son a causa del vómito negro o fiebre amarilla. Manuel Bilbao que hasta ese momento negaba la existencia de la peste y manejaba ese periódico, tituló con la palabra “Terror”. La ciudad se estremece. Pasaron los carnavales y ya en el mes de marzo las muertes diarias pasan de cuarenta a cien. Las autoridades nacionales y provinciales que tenían asiento en Buenos Aires huyen. No queda nadie. La ciudad se muere. El presidente Sarmiento prepara un tren y con 70 ¨zánganos¨, al decir del diario La Nación, se dispara a Mercedes. Ya no hay dudas: se trata de fiebre amarilla. El problema es que no se sabía que provocaba el mal.

Ante la ausencia de las autoridades, se organiza una Comisión Popular de Salud Pública que reunida en el atrio de la Catedral nombra como presidente a José Roque Pérez y como vice al periodista Héctor Varela dueño del periódico La Tribuna. De esa comisión formaron parte, entre otros, Carlos Guido Spano, José María Cantilo, Manuel Quintana, José C. Paz, Lucio Mansilla, Alejandro Korn y Bartolomé Mitre, que se auto propuso. Solo dos diarios permanecieron abiertos: La Prensa y La Nación, que aprovecharon la desafortunada conducta del Presidente acusándolo de cobarde. Es pertinente resaltar el comportamiento de todos aquellos que se quedaron en la ciudad del horror. Muchos murieron como Roque Pérez y Manuel Argerich, retratados para siempre en una estremecedor cuadro de Juan Manuel Blanes y otros contrajeron la enfermedad como Wilde, Mitre y su hijo. El caso de don Bartolo merece una digresión que pinta de cuerpo entero a este hombre tan polémico de la historia política argentina pero valiente y corajudo en lo personal. En octubre del año anterior había perdido a su hijo quien se suicidó en Río de Janeiro de un balazo en la cabeza con el retrato de su padre entre las manos. El dolor fue inmenso según cartas que serían muy extensas citar. No obstante esa terrible pérdida se quedó en Buenos Aires recorriendo sus calles junto a su hijo varón, dando una mano a los enfermos y publicando La Nación.

Al desconocerse las causas de la enfermedad y ser San Telmo y la Boca el epicentro de las muertes, la desesperación hizo responsables a los inmigrantes, la pobreza, el hacinamiento y las miasmas de una ciudad nauseabunda entregada al robo y al saqueo de malvivientes que aprovecharon la soledad en que había quedado Buenos Aires para robar y también matar. Fueron atacados conventillos y prendidas fuego pertenencias de los recién llegados que se agolparon en los consulados para mandarse mudar. El Jefe de la Policía, no obstante su primer error, asumió la tarea de poner orden en el caos.

Como Mitre hubo otros que brindaron su ayuda cargados de una enorme responsabilidad social.

Fue el caso del joven médico Eduardo Wilde, que muchos años después recordaba las trágicas jornadas: ¨La fiebre amarilla brotó en Buenos Aires traída de no sé dónde. Se discutía mucho acerca de si se trataba del vomito negro yo escribí un artículo demostrando que la enfermedad era fiebre amarilla y de la mejor calidad. La gente empezó a emigrar y hasta muchos médicos, yo me quedé en ella y cumplí con mi deber asistiendo gratuitamente a todo el mundo. Mi trabajo fue de noche y día, los caballos de mi coche, cojos y estropeados, reclamaron la ayuda de otra yunta con la que continué hasta enfermarme. Yo vivía en la calle Belgrano al lado de una botica y pegada a ella un conventillo, en que la familia de un vasco ocupaba varios cuartos, esta familia era formada por el marido, la esposa, cuatro o cinco hijos y varios parientes. Solían sentarse en la puerta del conventillo y cuando yo pasaba los saludaba al ver la cara de simpatía que me ponían; la madre era una vasca hermosa, blanca, rosada, fornida y sus hijos gozaban de una salud y una belleza rustica incomparables. Llega la fiebre amarilla, hay enfermos en la familia vasca, me llaman, voy y apenas me presento, la hermosa vasca me dice: por fin lo vemos a usted en esta casa. A los ocho días los más de los enfermos fallecieron, no obstante mis asiduos cuidados, fue inútil todo esfuerzo contra el mal. Entre tanto otras gentes menos meritorias se salvaron, a pesar de mi asistencia¨.

El último muerto fue el español Pedro García, carpintero que vivía en la calle México 159. Fue el 24 de mayo de 1871. De una ciudad de 180.000 habitantes murieron aproximadamente quince mil. Para huir del mal las clases sociales acomodadas marchaban a las afueras: Flores, Belgrano. Diez años después fue un médico cubano quien descubrió la responsabilidad del mal. El mosquito anófeles era el transmisor de la peste.

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Realizaron una cirugía cerebral con tecnología similar a un GPS en el Pirovano

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El Hospital Pirovano, ubicado en Monroe 3555, en el barrio de Coghlan, incorporó tecnología de última generación para realizar una operación cerebral de alta complejidad. Se trata de un neuronavegador que guía a los profesionales durante la intervención y permite localizar tumores y estructuras delicadas con mayor precisión. El equipo fue adquirido por el Gobierno porteño por más de 550 mil dólares y también podrá utilizarse en otros hospitales públicos de la Ciudad.

La salud pública de la Comuna 12 sumó un avance tecnológico de relevancia. El pasado 24 de septiembre, profesionales del Hospital Pirovano realizaron una cirugía para extraer un tumor cerebral con la asistencia de un dispositivo que funciona de manera similar a un GPS, orientando al equipo médico dentro del cerebro del paciente.

La intervención se llevó adelante en una persona con cáncer de pulmón que presentaba una metástasis en el cerebelo. Durante la operación participaron Ricardo Menéndez, jefe de Neurocirugía del establecimiento, y el especialista en nuevas tecnologías Lucas Ritacco.

Cómo funciona el neuronavegador del Hospital Pirovano

El sistema utiliza imágenes obtenidas mediante resonancias magnéticas y tomografías para generar una reconstrucción tridimensional de la anatomía del paciente. A través de una cámara y una pantalla, los médicos pueden observar en tiempo real dónde se encuentran los instrumentos quirúrgicos y su relación con la lesión que deben tratar.

Antes de comenzar, los especialistas registran puntos de referencia en el cráneo y el rostro para calibrar el equipo. De esta manera, durante la cirugía cuentan con una guía que permite identificar la ubicación del tumor y distinguir su proximidad con estructuras sensibles, como arterias, venas y nervios.

Según explicaron los profesionales, esta tecnología contribuye a planificar mejor los procedimientos, aumentar la precisión y reducir potencialmente los tiempos de intervención y recuperación, aunque los resultados dependen de cada caso.

Además de la neurocirugía, el dispositivo puede utilizarse en otras especialidades, como otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, entre otras intervenciones de cabeza y cuello.

Una inversión para los hospitales públicos porteños

La adquisición demandó una inversión superior a los 550 mil dólares y el equipo es trasladable, por lo que podrá asistir también a otros establecimientos sanitarios de la Ciudad, entre ellos los hospitales Álvarez, Argerich, Curie, Durand, Fernández, Ramos Mejía y Santojanni.

Para los vecinos la noticia pone en primer plano el papel del Hospital Pirovano como centro de referencia de la salud pública porteña.

En paralelo, continúan los trabajos de ampliación del establecimiento, que contemplan nuevos quirófanos y mejoras en la atención ambulatoria.

La incorporación de tecnología especializada representa una herramienta importante para los equipos médicos y abre nuevas posibilidades para atender casos complejos dentro del sistema público. El desafío será acompañar estos avances con infraestructura, personal y recursos que permitan sostener una atención de calidad para toda la comunidad.

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Saavedra

Atropellaron a Fabián Gianola en Saavedra: preocupación por la seguridad vial en los barrios

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La esquina de Deheza y Melián, en el barrio de Saavedra, fue escenario de un accidente que podría haber tenido consecuencias todavía más graves. El actor Fabián Gianola fue atropellado por un automóvil cuando estaba terminando de cruzar la calle por la senda peatonal, a pocos metros del shopping DOT Baires. Si bien se encuentra fuera de peligro y en recuperación, el episodio dejó una lesión importante y un llamado de atención para quienes circulan diariamente por las calles de nuestros barrios.

Según relató el propio actor, el vehículo, un Audi que transitaba por Melián, dobló hacia Deheza y lo embistió sin que el conductor advirtiera su presencia. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona y volvió a poner en discusión una situación que preocupa a muchos vecinos: los riesgos que aparecen cuando quienes manejan no prestan la atención necesaria al entorno.

Una fractura y una operación tras el choque en Saavedra

El impacto le provocó a Gianola una fractura expuesta de radio y una lesión ligamentaria en la muñeca derecha, además de otros traumatismos. Afortunadamente, no sufrió golpes en la cabeza. El actor fue intervenido quirúrgicamente en el Sanatorio de la Trinidad de San Isidro, donde le colocaron una placa y tornillos para estabilizar el hueso afectado.

Durante su relato, explicó que intentó protegerse la cabeza al caer y que esa reacción pudo haber contribuido a las lesiones en el brazo. También contó que el conductor se detuvo, llamó al 911 y permaneció en el lugar. Según el testimonio que brindó posteriormente, un policía le comentó que el automovilista había reconocido que no estaba atento porque estaba poniendo música o realizando alguna acción similar.

El proceso de recuperación requerirá inmovilización y rehabilitación, aunque el actor decidió continuar con sus compromisos teatrales adaptando su actuación a las limitaciones físicas.

Un llamado de atención para conductores y peatones

El caso tomó trascendencia por tratarse de una figura conocida, pero los accidentes de tránsito forman parte de una preocupación cotidiana para quienes caminan, conducen o utilizan otros medios de transporte en los barrios porteños.

En Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Saavedra y Coghlan, como en tantos otros sectores de la Ciudad, cada cruce exige atención. Respetar la prioridad peatonal, reducir la velocidad al doblar, evitar el uso del celular y mirar antes de avanzar son conductas fundamentales para prevenir situaciones peligrosas.

También los peatones deben mantenerse atentos al tránsito, incluso cuando cruzan por los lugares habilitados y tienen prioridad. Esa precaución no traslada la responsabilidad del conductor, pero puede ayudar a anticipar riesgos.

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Saavedra impulsa una colecta de libros infantiles para llevar historias y lectura a Santiago del Estero

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Un libro que ya recorrió una casa, acompañó la infancia de un chico o quedó guardado en una biblioteca puede iniciar una nueva aventura en manos de otro lector. Con esa idea como motor, la Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra de la avenida García del Río 2737, puso en marcha una campaña solidaria de donación de libros infantiles para acercar nuevas historias a chicos de Monte Quemado, en la provincia de Santiago del Estero.

La convocatoriaestá abierta a los vecinos que pueden sumarse revisando las bibliotecas familiares y acercando aquellos ejemplares que estén en buenas condiciones y puedan seguir siendo disfrutados por otros chicos.

El material reunido será entregado al equipo de la profesora Ramona Luna, que lleva adelante distintas propuestas para promover la lectura en esa localidad santiagueña. De esta manera, los libros que hoy están en desuso en algunos hogares podrán encontrar nuevos lectores y convertirse en herramientas para aprender, imaginar y descubrir otros mundos.

Dónde y cuándo donar libros infantiles en Saavedra

Quienes quieran colaborar pueden acercar sus ejemplares a la administración de la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, de lunes a sábados, entre las 15 y las 19 horas. La recepción continuará hasta la primera semana de noviembre, por lo que todavía hay tiempo para participar.

La propuesta invita a realizar un gesto sencillo: elegir cuentos, relatos y otros libros infantiles que estén en buen estado y darles una segunda oportunidad. No se trata solamente de liberar espacio en los estantes, sino de contribuir a que más chicos tengan acceso a materiales de lectura.

Historias que ayudan a crecer

Los libros infantiles cumplen un papel importante durante los primeros años de vida. A través de los cuentos, los chicos incorporan palabras, desarrollan la imaginación, ejercitan la atención y encuentran nuevas formas de expresar lo que sienten.

La lectura compartida, además, puede generar momentos de cercanía entre adultos y niños, despertar preguntas y abrir conversaciones sobre situaciones, personajes y emociones. Cada historia ofrece una oportunidad para aprender y mirar el mundo desde otra perspectiva.

Por eso, esta campaña trasciende la donación de objetos: busca acompañar el trabajo de quienes acercan la literatura a las infancias y generar nuevas oportunidades para disfrutar de la lectura.

Desde la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, la invitación es a participar con los libros que puedan continuar su recorrido. Un cuento guardado puede convertirse en la próxima historia favorita de otro chico, a cientos de kilómetros de distancia.

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