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Cuarentena por coronavirus: en los edificios con amenities crecen la tensión y la desconfianza por lo que hace el vecino
El cambio de conducta es uno de los aspectos más difíciles de llevar a cabo en esta novedosa e histórica cuarentena. La mayoría cumple con disciplina y rigurosidad el aislamiento obligatorio, pero siempre hay excepciones que no distinguen estatus ni condición, como el virus que sucumbió al planeta. Transgrede el que vive hacinado pero también quien vive holgado.
Un vigilador de un edificio de avenida del Libertador al 7000, que prefiere no dar su nombre, cuenta que en la semana del 16 de marzo, al mediodía, unos días antes de que el presidente Alberto Fernández anunciara la cuarentena obligatoria, tuvo que amenazar con llamar a la policía para exigir que un grupo de amigos dejara la pileta. «La foto la tomó un vecino, indignado, porque cómo todo el edificio él también quería hacer uso de las instalaciones, pero el concejo administrativo ya había decidido cerrar la pileta, el sauna y el gimnasio el viernes 13 de marzo».