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De escapar a las pandillas en Guatemala y vender panes en el tren, a revolucionar el subte de Buenos Aires
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7 años agoon
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donadohoEs jueves a las dos de la tarde. La linea B del subte porteño no está muy poblada y en la estación Carlos Gardel sube un dúo al vagón. A los pocos minutos, uno de los chicos se presenta: “Somos Lester y el Duende y vamos a bailar para ustedes”. La gente no los mira, pero los escucha. Entonces ponen la música y el subte se llena de ritmo.
Pronto, las piernas de Lester se revolean por el aire y la cabeza del Duende gira como un trompo en el piso. Poco a poco, la gente se va ablandando hasta que en el último beat estalla en un aplauso.
Entonces gira la gorra y el arte callejero irá en busca de otro vagón. Se repite cada semana, cuando Lester y el Duende (Sebastián) tienen ganas de hacer un show. Lester Castro tiene 25 años. Es de Guatemala pero vive en la Argentina desde los veinte. Tenía dos alternativas cuando decidió irse de Guatemala: o ir hasta Panamá y volar a los Estados Unidos, o venir a la Argentina. Optó por la segunda, no sabe muy bien por qué, pero acá está.
No llegó con mucho: la voluntad de prosperar y varios años de entrenamiento en breaking, un tipo de baile propio de la cultura hip hop, en la cual está metido desde los 10 años. “El hip hop me salvó de no estar en las pandillas en mi país, me sacó de ese foco, por decirlo así… es algo bastante especial, con muchos peso en mi vida porque creo que lo vivo 24/7”, dice.
En nuestro país vivió un tiempo en Buenos Aires, luego dos años en Rosario, y finalmente volvió a Buenos Aires. Vive en un hostel en Caballito y trabaja con distintos grupos de arte haciendo shows: los hace para niños, para las municipalidades que los contratan, da talleres… Pero entre evento y evento, cuando las ganas y la necesidad se combinan, habla con su amigo Duende y salen a tirar pasos en el subte. Allí los conoció Infobae, en la línea B a las dos de la tarde yendo de L. N. Alem hacia Juan Manuel de Rosas.
Su amigo el Duende es Sebastián. Tiene 23 años, es de San Fernando, del barrio Alvear, y seguidor de la cultura hip hop desde los 11 años: “El hip hop lo conocí de chico, a los siete años, en mi barrio. A la vuelta de casa se juntaban de la Villa Garrote, que es el barrio vecino, venían a entrenar al Alvear, y siempre organizaban batalla. Eso era para estar más tranquilos, que no haya quilombo. Que puedan entrar y que nosotros podamos ir al otro barrio…”.
—¿Había pica entre los barrios?
—Siempre. Siempre hay bardo entre barrios y esto es como los unificaba un poco más. Las batallas eran batallas de baile, como las que hoy se ven de freestyle. Era ver quién tiraba el mejor paso. O quién tiraba el mejor graffitti, o quién rapeaba las mejores letras…
—¿Operaba como una técnica de paz entre los barrios?
—Claro. Y después era compartir conocimiento. Porque en sí no era tan grande la cultura hip hop en el barrio y tratábamos de que se unieran más que alejarlos, ¿no? Y uno daba un taller o compartía algo que había aprendido, y así se fueron tendiendo puentes entre los dos barrios.
En una de esas competencias fue que se conocieron El Duende y Lester. Les gustó cómo bailaban y se hicieron amigos. Fue entonces cuando Lester le contó a Sebastián cómo era sobrevivir en Guatemala, cómo las pandillas dominan los barrios y reclutan a los chicos para darles armas y tener el control de la calle. Para él, el breaking dance (“break dance es el nombre comercial que le pusieron”, dicen), fue su vía de escape. Las pandillas lo iban a reclutar pero él sobrevivía con los shows y talleres.
Pero la cosa se complicó: “Se empezaron a enojar conmigo porque al dar talleres a los más chicos los estaba manteniendo lejos de las pandillas, les daba una salida, y eso a las pandillas no les gustaba. ‘Nos estás sacando soldados’, me decían”. Tiempo después, Lester decidió dejar el país y probar suerte afuera.
Para el Duende la cosa tampoco fue fácil. Cuando descubrió el break, su madre le preguntó si quería ir al circo o dedicarse al hip hop. Sebastián no dudó. “Yo no soy ningún payaso”, le dijo. Buscaron escuelas, pero la situación económica en su casa no era fácil. Todos los días tenía que salir a trabajar para ayudar a la economía familiar. Salía por San Fernando a vender panes que hacía la madre, pero en cada hueco se juntaba con sus amigos y aprendía un nuevo paso. Finalmente, se quedaba con las bandejas sin vender y pasaba el día entero entrenando.
Todo cambió a los 17 años, cuando lo contrataron por primera vez para un show. “Estaba en un grupo y nos llamaron para bailar en un boliche. Me acuerdo que me pagaron 200 pesos por dos minutos de baile y me dieron consumiciones libres. Para mí era increíble: ¡me estaban pagando por bailar! Era lo que siempre había querido”, cuenta.
Él también fue creciendo. Hoy da talleres sociales, hace shows y va a competencias para que se lo conozca. A veces sube videos a su Instagram o al de Lester (@Duende.bboy y @Lester94castro). Cuando puede y siente la energía, llama a Lester y sale a bailar al subte o al tren. Ambos territorios están dominados por los vendedores ambulantes, que ya les dieron el aval para hacer shows en algunas estaciones.
—¿Cómo es la respuesta de la gente?
Sebastián: Positiva. Bastante positiva. Se ceba, les gusta. Nosotros siempre aclaramos que no es necesario que nos den plata sino que con una simple sonrisa a nosotros nos basta. Como que a veces están re enfocado en la suya y te miran, y cuando vos vas a pasar la gorra se hacen como que no te vieron. ¿Viste? Porque no tienen plata o algo. Algunos te dicen: “Che, no tengo plata pero la verdad que me encantó su show”.
—¿Y eso de la simple sonrisa es verdad? ¿Si alguien no tiene plata te alcanza, te alegra con un aplauso?
Sebastián: Y sí. Obvio. O sea, no es todo plata en la vida. Aunque nosotros necesitamos… Yo vivo en un barrio con mi familia y nosotros vivimos en situaciones precarias, como en todo barrio, y se necesita la plata. Pero también somos expresión corporal y si nosotros tenemos un mal día se ve en nuestro baile.
—¿Y hacia vos, Lester? ¿Cómo es la mirada del público argentino como bailarín de break y como extranjero?
Lester: Bastante bien. Creo que hacia dentro de la cultura hip hop ha sido un poco más duro. Se trata del respeto. Te tenés que ganar tu respeto para que te aprueben por decirlo así.
—¿Cómo te ganás ese respeto?
Lester: En la pista. Por eso se hacen las competencias también, para estar activo. Y creo que ahí la gente te va tomando el respeto.
—¿Qué significa tu compañero el Duende para vos?
Lester: Uh… ¡mis ojos en la espalda! A morir… Es como un escudo también: me cubre, y yo lo cubro.
—Y a para vos, ¿qué significa Lester?
Sebastián: Lester es el que me aviva. El que me dice: “Te quiero, pero te quiero vivo”. Es como un hermano. Estamos juntos, vamos para todos lados. Y bueno, él tiene su movida, yo tengo la mía, pero tratamos de siempre coordinar en lo que nos hace bien a ambos, ¿no? Y seguir para adelante. Es una re persona para mí.
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Parque Sarmiento bajo la polémica: vecinos denuncian ruidos hasta la medianoche
Publicado
2 meses agoon
1 junio 2026By
donadoho
La convivencia entre los espacios recreativos y el descanso de los vecinos vuelve a estar en el centro de la discusión en el barrio de Saavedra. En los últimos días, la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra volvió a visibilizar una serie de reclamos relacionados con los ruidos que se generan en sectores concesionados del Parque Sarmiento, especialmente durante la noche y fuera del horario habitual de cierre del predio.
Según denunciaron desde la entidad vecinal, las actividades desarrolladas en un espacio privado ubicado dentro del parque, frente a la calle Andonaegui, se extenderían de manera frecuente más allá de las 20 horas, horario establecido para el cierre del tradicional pulmón verde de la Comuna 12.
Las quejas se multiplicaron luego de la difusión de imágenes registradas cerca de las 22.20 horas, donde se observan actividades que, según los vecinos, generan gritos, bombos, silbatos, bocinas y otros ruidos que afectan la tranquilidad de quienes viven en las inmediaciones.
Un reclamo que suma cada vez más voces
Desde la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra sostienen que la problemática no se limita a hechos aislados, sino que se repite de lunes a lunes y en algunos casos se prolonga hasta pasada la medianoche.
Los vecinos aseguran que la situación impacta directamente en la calidad de vida de las familias de la zona, especialmente de adultos mayores, personas que trabajan al día siguiente, niños y también de las mascotas que suelen verse afectadas por los ruidos intensos.
A su vez, remarcan que el Parque Sarmiento es uno de los espacios verdes más importantes de la Ciudad de Buenos Aires y que debería preservarse como un lugar de recreación, deporte y contacto con la naturaleza, respetando las normas vigentes y el descanso de la comunidad.
Pedido de controles y cumplimiento de las normas
Entre los principales reclamos aparece la exigencia de mayores controles por parte de las autoridades y el cumplimiento efectivo de las regulaciones relacionadas con horarios y niveles de ruido.
Los vecinos también cuestionan aspectos vinculados al funcionamiento de algunas concesiones privadas dentro del predio y reclaman mayor transparencia respecto de los servicios utilizados y las condiciones bajo las cuales se desarrollan determinadas actividades.
Un debate que vuelve a instalarse en la Comuna 12
La discusión sobre el uso de los espacios públicos y las concesiones dentro de parques porteños no es nueva. Sin embargo, el reclamo surgido en Saavedra vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio que debe existir entre las actividades recreativas, los emprendimientos privados y el derecho al descanso de quienes viven en los alrededores.
Mientras los vecinos continúan difundiendo imágenes y testimonios para visibilizar la problemática, esperan respuestas concretas que permitan recuperar la tranquilidad en uno de los espacios verdes más emblemáticos de la zona norte de la Ciudad.
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Gratis y en Villa Urquiza: gran show de tango en el CC 25 de Mayo
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3 meses agoon
5 mayo 2026By
donadohoEl tango vuelve a tomar protagonismo en la agenda cultural porteña con una propuesta imperdible para los vecinos de la Comuna 12. El próximo viernes 8 de mayo a las 20 horas, la reconocida Orquesta del Tango de Buenos Aires se presentará en el histórico Centro Cultural 25 de Mayo, en el barrio de Villa Urquiza, con entrada gratuita y reserva previa.
Bajo la dirección del maestro Néstor Marconi, uno de los grandes referentes del género, el concierto contará con la participación especial del cantor Esteban Riera, quien aportará su impronta interpretativa a una noche cargada de emoción y tradición.
Un recorrido por los grandes clásicos
El espectáculo propone un viaje por algunas de las piezas más emblemáticas del repertorio tanguero, con arreglos especialmente pensados para esta formación. Entre los temas destacados se encuentran obras inolvidables como “Balada para un loco”, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer; “Sus ojos se cerraron”, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera; y “Pa’ que bailen los muchachos”, del legendario Aníbal Troilo.
La propuesta también incluirá composiciones propias del director, como “L’Atelier” y “A la alta escuela”, además de una selección de obras de grandes referentes del género, consolidando un repertorio que combina tradición y actualidad.ImagenSube un archivo de imagen, elige uno de tu biblioteca de medios o añade uno con una URL.SubirBiblioteca de mediosInsertar desde una URL

Una orquesta con historia y prestigio
La Orquesta del Tango de Buenos Aires, creada en 1980, es un organismo estable dependiente de la Dirección General de Música del Gobierno de la Ciudad. A lo largo de su trayectoria, ha compartido escenario con figuras históricas como Roberto Goyeneche, Susana Rinaldi y Raúl Lavié, entre muchos otros.
Su calidad artística fue reconocida con importantes distinciones, entre ellas el Premio Konex de Platino y un Latin Grammy al mejor álbum de tango, consolidándola como una de las agrupaciones más destacadas del género en las últimas décadas.
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Emprendedores en el Colegio Cristo Rey con entrada gratuita
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11 meses agoon
10 septiembre 2025By
donadoho
El barrio de Villa Urquiza vivirá una jornada especial este sábado 13 de septiembre, cuando el Colegio Cristo Rey, ubicado en Quesada 5228, abra sus puertas para recibir a vecinos, vecinas y visitantes en una nueva edición de la Feria de Emprendedores.
El encuentro tendrá lugar de 12 a 18:30 horas, con entrada libre y gratuita, y busca ser una tarde llena de creatividad, productos únicos y el entusiasmo característico de los emprendedores barriales.

Un espacio de encuentro para la comunidad
Las ferias barriales se han consolidado en los últimos años como verdaderos motores de la vida comunitaria. En este caso, el Colegio Cristo Rey será el espacio donde los vecinos podrán recorrer stands con artesanías, manualidades, productos innovadores y propuestas originales, además de disfrutar de un clima familiar y amigable que fomenta la interacción social.
“Será una jornada especial para compartir en comunidad y apoyar a quienes todos los días ponen esfuerzo y pasión en sus proyectos”, señalaron los organizadores de la feria, que invitan a acercarse con amigos y familia para disfrutar de una propuesta diferente en Villa Urquiza.
Beneficios para emprendedores y artesanos
Este tipo de ferias cumplen un rol fundamental en la economía de los feriantes y artesanos, ya que ofrecen un canal de venta directo, permitiéndoles dar visibilidad a sus productos y fortalecer sus marcas frente a un público diverso.
Entre los principales beneficios se destacan:
- Visibilidad y ventas: la posibilidad de exhibir creaciones directamente al consumidor, generando ingresos inmediatos.
- Retroalimentación: un espacio ideal para recibir opiniones y comentarios que ayudan a mejorar la calidad de los productos.
- Conexiones estratégicas: la oportunidad de vincularse con otros emprendedores y generar futuras colaboraciones.
- Refuerzo de marca: una plataforma para consolidar la identidad y dar a conocer las propuestas a un público más amplio.
Y más allá del aspecto económico, las ferias de emprendedores también cumplen una función clave en la construcción de identidad barrial, en este sentido, la feria del Colegio Cristo Rey se presenta como una herramienta de integración y desarrollo local, con beneficios concretos:
- Identidad local: refleja el talento, la creatividad y el espíritu de trabajo de los vecinos de Villa Urquiza.
- Promoción cultural: rescata el valor de lo artesanal y lo hecho a mano, promoviendo la cultura de cada puestero que participa.
- Atracción de visitantes: abre la puerta a que personas de otros barrios se acerquen y participen.
- Lazos comunitarios: fomenta el encuentro, el intercambio y la colaboración entre vecinos.
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