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El aventón

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Ese tramo, cuando bajaba del colectivo y caminaba los quinientos metros hasta su casa, apenas saliendo de la Panamericana, lo inquietaba. Daba lo mismo ser o no soltero, porque no le hubiera pedido a su esposa que lo acompañe por aquel páramo oscuro. Pero tal vez el alivio de llegar a casa y ser recibido, hiciera valer la pena, le insuflara más coraje, que atravesarlo solo y saber que en su hogar no lo esperaba más que la sartén del huevo frito, nadando en aceite. Ni a Luba, ni a Mónica, ni a Ludmila ni a Tania les hubiera pedido que lo acompañaran, tampoco; ni mucho menos lo esperaban en su casa: le gustaba visitarlas alternativamente y poder irse cuando quisiera.

Pero el paro de transporte lo había dejado varado. Los que no tenían auto, habían faltado al trabajo. Él había asistido y no tenía auto. Ya se habían ido casi todos: estaba a la deriva. Por fin apareció una pareja. Alguna vez los había visto: ella, de mantenimiento. El hombre, del sector manual. Le preguntó al hombre, con timidez, si habían venido en auto. Y el operario no sólo le respondió que sí: ofreció llevarlo. Aceptó con un irreprimible suspiro de alivio, casi una carcajada de incredulidad.

Era un auto que parecía más caro de lo que podían pagar. Recién andando en la ruta les dijo dónde vivía, con el temor de resultarles una complicación. Pero la pareja era afable y despreocupada: lo llevarían donde necesitara. Era cierto que compartían un mismo lugar de trabajo, la fábrica, y no arriesgaban en seguridad al darle el aventón; pero llevarlo tan lejos sí era una generosidad fuera de lo común. Cuando hablara con sus padres les diría que aún existían, en esta época, gente tan buena como cuando ellos eran chicos.

El hombre le preguntó si era casado, si tenía hijos, si alguien lo esperaba en casa.

-Tres veces no -respondió Andrés-. Como Pedro cuando le preguntaron por Jesús.

-¿Y por qué un muchacho interesante como vos no tiene novia?-agregó la mujer-.

-Tengo novia -respondió Andrés-. Pero no soy interesante.

La pareja rió.

-La convivencia no garantiza nada -dijo el hombre como si discutiera con la pregunta de la mujer-. Virginia y yo convivimos.

Se hizo un silencio incómodo.

-¿Qué querés decir con eso? -la pregunta de Virginia tenía más de risueño que de inquisitivo-.

El conductor soltó una falsa risa sardónica, como si reconociera que había metido la pata, antes de aclarar: -En nuestro caso, la convivencia es aleatoria: no somos una pareja convencional.

-¿A ver? ¿Por qué no somos una pareja convencional? -lo desafió Virginia-.

Andrés sintió una mezcla de alarma y excitación: la inquietud aprensiva de cuando hacía solo, a oscuras, los quinientos metro de tierra.

-Por cómo nos conocimos -dijo en voz baja el hombre-.

-Lucho -pareció quejarse Virginia-, ¿lo tenés que contar justo ahora?

-Nunca se lo contamos a nadie.

-¿Y por qué hay que contarlo?

Lucho se encogió de hombros. El silencio inundó el vehículo como un pasajero más.

-Ahora contáselo – sentenció Virginia-. Si no va a parecer que lo estamos cargando.

Lucho se tomó su tiempo. Sacó un cigarrillo, extrajo el encendedor del tablero del auto, el espiral al rojo vivo, lo prendió, pitó y recién ahí, como olvidado, le preguntó a Andrés si le molestaba que fumara. Andrés tosió que no, y Lucho tiró el cigarrillo por la ventana.

-Virginia era la esposa de un compañero del sector Tufa. En el temporal de hace dos años, ¿te acordás?, que apagaron las máquinas y nos mandaron a todos a casa, Virginia y su marido volvían para mi lado y me llevaron, en este mismo auto.

Andrés se movió incómodo en el asiento trasero.

-No te asustes -dijo Virginia sin girar-.

-Geno, el marido de Virginia, sufrió un paro cardíaco. Se quedó tieso al volante. Así…

Lucho imitó a un muerto sosteniendo el volante como el senador McCain.

-Yo estaba sentado como vos ahora, igual, tomé el volante desde ahí, me pasé para adelante en un santiamén, me senté debajo de Geno, todavía no sé cómo, logré parar el auto al costado de la ruta. Nos salvamos de milagro.

-Me salvó la vida -acotó Virginia-.

-Geno llegó muerto al hospital. De hecho, fue una muerte súbita. Murió al volante, en un segundo.

-Esa misma noche -continuó Lucho-, comenzó nuestro romance.

La pareja se dio un beso en la boca, como si rememorar los impulsara.

-Lo increíble es que hasta ese momento, no nos habíamos dirigido la palabra -informó Lucho-.

-Cierto -confirmó Virginia-. Pero nos habíamos visto.

-Visto, sí. Pero nunca hablado.

-La primera vez que hablamos, fue después de que murió Geno -reconoció Virginia-. Porque si lo pensás un poco, cuando te subiste al auto, hablaste con Geno, pero no conmigo.

Lucho asintió. Ante las luces de una atractiva estación de servicio, Lucho avisó: -Tengo que ir a mear.

A Andrés le molestó un poco la declaración en esos términos.

Quedó solo con Virginia en el auto. Pasaron varios minutos. No se dirigieron la palabra. Lucho volvió después de un tiempo razonable. Retomaron el viaje y, cuando faltaban dos salidas para llegar a la suya, Lucho murmuró en una voz extraña: -Creo que me siento mal.

Andrés respingó en su asiento, pero Lucho carcajeó y se burló: -¡Chiste!

Virginia también se rió.

-¿Lo de Geno es chiste?-consultó Andrés-.

-No, no -dijo seria Virginia-. Así nos conocimos.

– Eso es verdad -rubricó solemnemente Lucho-.

Lo dejaron en la entrada al camino de tierra, igual que el colectivo, y no se animó a pedirles que lo llevaran hasta la casa. Nunca tuvo tanto miedo.

Cuando llegó, marcó el número de Mónica, que no lo atendió. Le mandó un whats up a Luba, que gracias a Dios respondió con un audio. Andrés le suplicó que se viniera para su casa, él le pagaba el remise.

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Realizaron una cirugía cerebral con tecnología similar a un GPS en el Pirovano

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El Hospital Pirovano, ubicado en Monroe 3555, en el barrio de Coghlan, incorporó tecnología de última generación para realizar una operación cerebral de alta complejidad. Se trata de un neuronavegador que guía a los profesionales durante la intervención y permite localizar tumores y estructuras delicadas con mayor precisión. El equipo fue adquirido por el Gobierno porteño por más de 550 mil dólares y también podrá utilizarse en otros hospitales públicos de la Ciudad.

La salud pública de la Comuna 12 sumó un avance tecnológico de relevancia. El pasado 24 de septiembre, profesionales del Hospital Pirovano realizaron una cirugía para extraer un tumor cerebral con la asistencia de un dispositivo que funciona de manera similar a un GPS, orientando al equipo médico dentro del cerebro del paciente.

La intervención se llevó adelante en una persona con cáncer de pulmón que presentaba una metástasis en el cerebelo. Durante la operación participaron Ricardo Menéndez, jefe de Neurocirugía del establecimiento, y el especialista en nuevas tecnologías Lucas Ritacco.

Cómo funciona el neuronavegador del Hospital Pirovano

El sistema utiliza imágenes obtenidas mediante resonancias magnéticas y tomografías para generar una reconstrucción tridimensional de la anatomía del paciente. A través de una cámara y una pantalla, los médicos pueden observar en tiempo real dónde se encuentran los instrumentos quirúrgicos y su relación con la lesión que deben tratar.

Antes de comenzar, los especialistas registran puntos de referencia en el cráneo y el rostro para calibrar el equipo. De esta manera, durante la cirugía cuentan con una guía que permite identificar la ubicación del tumor y distinguir su proximidad con estructuras sensibles, como arterias, venas y nervios.

Según explicaron los profesionales, esta tecnología contribuye a planificar mejor los procedimientos, aumentar la precisión y reducir potencialmente los tiempos de intervención y recuperación, aunque los resultados dependen de cada caso.

Además de la neurocirugía, el dispositivo puede utilizarse en otras especialidades, como otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, entre otras intervenciones de cabeza y cuello.

Una inversión para los hospitales públicos porteños

La adquisición demandó una inversión superior a los 550 mil dólares y el equipo es trasladable, por lo que podrá asistir también a otros establecimientos sanitarios de la Ciudad, entre ellos los hospitales Álvarez, Argerich, Curie, Durand, Fernández, Ramos Mejía y Santojanni.

Para los vecinos la noticia pone en primer plano el papel del Hospital Pirovano como centro de referencia de la salud pública porteña.

En paralelo, continúan los trabajos de ampliación del establecimiento, que contemplan nuevos quirófanos y mejoras en la atención ambulatoria.

La incorporación de tecnología especializada representa una herramienta importante para los equipos médicos y abre nuevas posibilidades para atender casos complejos dentro del sistema público. El desafío será acompañar estos avances con infraestructura, personal y recursos que permitan sostener una atención de calidad para toda la comunidad.

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Saavedra

Atropellaron a Fabián Gianola en Saavedra: preocupación por la seguridad vial en los barrios

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La esquina de Deheza y Melián, en el barrio de Saavedra, fue escenario de un accidente que podría haber tenido consecuencias todavía más graves. El actor Fabián Gianola fue atropellado por un automóvil cuando estaba terminando de cruzar la calle por la senda peatonal, a pocos metros del shopping DOT Baires. Si bien se encuentra fuera de peligro y en recuperación, el episodio dejó una lesión importante y un llamado de atención para quienes circulan diariamente por las calles de nuestros barrios.

Según relató el propio actor, el vehículo, un Audi que transitaba por Melián, dobló hacia Deheza y lo embistió sin que el conductor advirtiera su presencia. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona y volvió a poner en discusión una situación que preocupa a muchos vecinos: los riesgos que aparecen cuando quienes manejan no prestan la atención necesaria al entorno.

Una fractura y una operación tras el choque en Saavedra

El impacto le provocó a Gianola una fractura expuesta de radio y una lesión ligamentaria en la muñeca derecha, además de otros traumatismos. Afortunadamente, no sufrió golpes en la cabeza. El actor fue intervenido quirúrgicamente en el Sanatorio de la Trinidad de San Isidro, donde le colocaron una placa y tornillos para estabilizar el hueso afectado.

Durante su relato, explicó que intentó protegerse la cabeza al caer y que esa reacción pudo haber contribuido a las lesiones en el brazo. También contó que el conductor se detuvo, llamó al 911 y permaneció en el lugar. Según el testimonio que brindó posteriormente, un policía le comentó que el automovilista había reconocido que no estaba atento porque estaba poniendo música o realizando alguna acción similar.

El proceso de recuperación requerirá inmovilización y rehabilitación, aunque el actor decidió continuar con sus compromisos teatrales adaptando su actuación a las limitaciones físicas.

Un llamado de atención para conductores y peatones

El caso tomó trascendencia por tratarse de una figura conocida, pero los accidentes de tránsito forman parte de una preocupación cotidiana para quienes caminan, conducen o utilizan otros medios de transporte en los barrios porteños.

En Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Saavedra y Coghlan, como en tantos otros sectores de la Ciudad, cada cruce exige atención. Respetar la prioridad peatonal, reducir la velocidad al doblar, evitar el uso del celular y mirar antes de avanzar son conductas fundamentales para prevenir situaciones peligrosas.

También los peatones deben mantenerse atentos al tránsito, incluso cuando cruzan por los lugares habilitados y tienen prioridad. Esa precaución no traslada la responsabilidad del conductor, pero puede ayudar a anticipar riesgos.

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Saavedra impulsa una colecta de libros infantiles para llevar historias y lectura a Santiago del Estero

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Un libro que ya recorrió una casa, acompañó la infancia de un chico o quedó guardado en una biblioteca puede iniciar una nueva aventura en manos de otro lector. Con esa idea como motor, la Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra de la avenida García del Río 2737, puso en marcha una campaña solidaria de donación de libros infantiles para acercar nuevas historias a chicos de Monte Quemado, en la provincia de Santiago del Estero.

La convocatoriaestá abierta a los vecinos que pueden sumarse revisando las bibliotecas familiares y acercando aquellos ejemplares que estén en buenas condiciones y puedan seguir siendo disfrutados por otros chicos.

El material reunido será entregado al equipo de la profesora Ramona Luna, que lleva adelante distintas propuestas para promover la lectura en esa localidad santiagueña. De esta manera, los libros que hoy están en desuso en algunos hogares podrán encontrar nuevos lectores y convertirse en herramientas para aprender, imaginar y descubrir otros mundos.

Dónde y cuándo donar libros infantiles en Saavedra

Quienes quieran colaborar pueden acercar sus ejemplares a la administración de la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, de lunes a sábados, entre las 15 y las 19 horas. La recepción continuará hasta la primera semana de noviembre, por lo que todavía hay tiempo para participar.

La propuesta invita a realizar un gesto sencillo: elegir cuentos, relatos y otros libros infantiles que estén en buen estado y darles una segunda oportunidad. No se trata solamente de liberar espacio en los estantes, sino de contribuir a que más chicos tengan acceso a materiales de lectura.

Historias que ayudan a crecer

Los libros infantiles cumplen un papel importante durante los primeros años de vida. A través de los cuentos, los chicos incorporan palabras, desarrollan la imaginación, ejercitan la atención y encuentran nuevas formas de expresar lo que sienten.

La lectura compartida, además, puede generar momentos de cercanía entre adultos y niños, despertar preguntas y abrir conversaciones sobre situaciones, personajes y emociones. Cada historia ofrece una oportunidad para aprender y mirar el mundo desde otra perspectiva.

Por eso, esta campaña trasciende la donación de objetos: busca acompañar el trabajo de quienes acercan la literatura a las infancias y generar nuevas oportunidades para disfrutar de la lectura.

Desde la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra, la invitación es a participar con los libros que puedan continuar su recorrido. Un cuento guardado puede convertirse en la próxima historia favorita de otro chico, a cientos de kilómetros de distancia.

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