Deportes
El club Platense cumplió 116 años de vida
Corría el año 1905. Ya se habían fundado Independiente, Boca y Colón. El jueves 25 de mayo, Día de la Patria, quedó marcado por la creación del Club Platense ¿Cómo sucedió esto? Un grupo de jóvenes que frecuentaba las calles de Recoleta, que nada tenía que ver con las características sociales del actual barrio porteño, tuvo una corazonada para una carrera que iba a disputarse en el viejo Hipódromo Nacional, ubicado en Belgrano.
Allí fueron y apostaron, sin dudarlo, por el caballo Gay Simón del stud Platense. La alegría de estos amigos desbordó cuando se enteraron que el pingo, su pingo, cruzó el disco en la primera colocación. La historia cuenta que invirtieron el dinero en indumentaria y materiales para jugar al fútbol. Y como el stud del caballo ganador quedaba en La Plata decidieron nombrar “Platense” a su creación.
En las primeras páginas del libro Calamar aparecen unas camisetas rojas con mangas negras, los colores que representaban al stud. Poco tiempo después, el club adopta el marrón y blanco, en homenaje al jinete que se adueñó de la carrera.
En Manuela Pedraza y Blandengues (actual Avenida Libertador), Platense tuvo su primera cancha, un lugar que solía inundarse con facilidad y se formaba mucho barro: de ahí el apodo de Calamares. En 1917 inauguró la vieja cancha de Manuela Pedraza y Crámer y en 1979 arribó a Vicente López.
epasar figuras, nombres y apellidos, campañas históricas, logros y desazones, transformaría un artículo en un libro de varios tomos. Que hoy el Calamar celebre un nuevo aniversario se debe al amor de su gente, a la herencia, al traspaso de esa pasión de generación en generación, a la grandeza de una institución que pudo estar de rodillas pero con pleno conocimiento de saber que un día se iba a levantar.
Y así fue. Platense se puso de pie, una vez más, como en tantas oportunidades. El Marrón dejó de ser recuerdo para transformarse en presente y en futuro. La unión dirigencial, el apoyo inagotable de sus hinchas, el tragar veneno sin darse por vencido, y también el sueño de esos jóvenes que un 25 de mayo de 1905 crearon un club para siempre.
«La banda más fiel» rezaba una bandera en la popular. «El placer de sufrir» era moneda corriente en las voces de la platea. Nadie que se haya identificado con los colores, con el club, con su historia, lo abandonó. Padeció, festejó aniversarios plagados de sinsabores, pero jamás se borró.
Hoy, en su 116 aniversario, el pasado quedó para aprender de los aciertos y no repetir de los errores. El resto es presente, maravilloso tanto en lo deportivo como en lo institucional y edilicio. Y ni hablar del futuro. Tal vez no importan cuántas vueltas al sol haya dado Platense. Al fin y al cabo se trata de un club para toda la vida. ¡Feliz cumpleaños, Calamar!