Saavedra
El origen de Fate en Saavedra y el cierre de una marca emblemática
La empresa Fate cerró este martes 18 de febrero de 2026 su planta de neumáticos en Virreyes, poniendo fin a más de ocho décadas de actividad. El cierre de Fate tiene un vínculo directo con el barrio de Saavedra, donde funcionó su primera planta industrial, ubicada en Crisólogo Larralde (ex Republiquetas) entre Roque Pérez y Superí.
La noticia tiene relevancia local porque ese predio fue el punto de partida de una de las marcas industriales más reconocidas del país. Hoy, ese espacio fue reciclado y convertido en un complejo de viviendas y locales comerciales, pero su origen está ligado al desarrollo productivo del barrio.
Los orígenes de Fate en Saavedra
Fate fue fundada en 1940 por Leiser Madanes y su nombre es un acrónimo de Fábrica Argentina de Telas Engomadas. En sus inicios no fabricaba neumáticos, sino telas impermeables y bandas de rodamiento para reparación de cubiertas.
Desde esa pequeña planta de Saavedra, de unos mil metros cuadrados, la empresa comenzó su expansión. Recién en 1945 inició la producción de neumáticos y cámaras a escala reducida, antes de trasladar su actividad principal a la provincia de Buenos Aires.
Del crecimiento al cierre definitivo
En 1960 se inauguró la gran planta de San Fernando, donde Fate se convirtió en pionera tecnológica al fabricar el primer neumático radial del país en 1969 y el primero con cinturón de acero en 1981. También alcanzó acuerdos con empresas internacionales y logró una producción anual de millones de unidades.
En los últimos años, la compañía atravesó una fuerte crisis. En 2019 se redujo personal y en 2024 se inició un Procedimiento Preventivo de Crisis. Finalmente, el cierre dejó a unos 920 trabajadores sin empleo, en un contexto de aumento de importaciones de neumáticos.
Qué queda en el barrio
Para Saavedra, el cierre de Fate reactualiza la memoria de su pasado fabril. El predio original ya no tiene actividad industrial, pero forma parte de la historia productiva del barrio y de una etapa en la que pequeñas plantas daban trabajo y vida económica a la zona.
El final de Fate marca el cierre de un ciclo que comenzó en Saavedra y terminó en Virreyes, con impacto directo en cientos de familias y en la industria nacional.