Villa Urquiza

Escuelas de Villa Urquiza reclaman contra el cierre de cursos

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La educación es uno de los pilares fundamentales de toda comunidad. Garantizar el derecho a aprender, sostener escuelas abiertas y valorar la tarea de los docentes no solo fortalece el presente, sino que construye el futuro de una sociedad más justa e inclusiva.

En ese marco, el rol del Estado resulta central: acompañar, proteger y fortalecer a las instituciones educativas, especialmente en contextos sociales cada vez más complejos. Sin embargo, en distintos establecimientos de Villa Urquiza, la situación genera una creciente preocupación entre docentes, familias y estudiantes.

En las últimas semanas, comunidades educativas del barrio comenzaron a manifestarse frente a decisiones oficiales que incluyen el cierre de grados, la reducción de horas y la eliminación de materias en escuelas primarias.

Estas medidas, según denuncian desde las propias instituciones, impactan de lleno tanto en la continuidad pedagógica de los alumnos como en la estabilidad laboral de los docentes, además de alterar proyectos educativos consolidados a lo largo de años.

Abrazos simbólicos y reclamos en escuelas históricas del barrio

Durante esta semana se realizaron abrazos simbólicos y protestas pacíficas en dos escuelas primarias de Villa Urquiza, como forma de visibilizar el rechazo al cierre de secciones anunciado cuando el ciclo lectivo ya había finalizado.

Uno de los reclamos tuvo lugar en la Escuela Primaria Nº 1 del Distrito Escolar 15, ubicada en la intersección de Avenida Triunvirato y Nahuel Huapi, frente a la plaza Echeverría. Fundada en 1888, se trata de la institución educativa más antigua del barrio y una referencia histórica para generaciones de vecinos. Allí, docentes, familias y alumnos se congregaron para expresar su rechazo al cierre de grados previsto para el próximo ciclo lectivo.

La protesta se desarrolló de manera pacífica, con carteles, banderas y aplausos sostenidos que buscaron llamar la atención de quienes circulaban por la zona. La consigna principal fue clara: defender la educación pública y evitar una medida que, lejos de resolver problemas estructurales, profundiza las desigualdades dentro del sistema educativo.

La Escuela Primaria Nº 8 también alzó su voz

Un reclamo similar se llevó adelante en la Escuela Primaria Nº 8 del Distrito Escolar 15 “Jorge Ángel Boero”, ubicada en Villa Urquiza, donde la comunidad educativa realizó otro abrazo simbólico al edificio escolar y una manifestación en las inmediaciones.

En este establecimiento se anunció el cierre de un primer y un segundo grado, lo que implicaría menos vacantes para niños del barrio y la pérdida de puestos de trabajo para docentes.

Protesta en la escuela Boero

Desde la comunidad educativa señalaron que estas decisiones no solo afectan a quienes hoy asisten a la escuela, sino también a las familias que proyectaban la continuidad educativa de sus hijos en la institución.

El cierre de grados obliga a muchos alumnos a ser reubicados en otros establecimientos, rompiendo vínculos construidos y afectando trayectorias escolares.

Protesta en la escuela Boero

Baja matrícula, un argumento que genera dudas

El principal argumento oficial para justificar el cierre de secciones es una supuesta baja en la matrícula. Sin embargo, desde las escuelas advierten que las inscripciones aún no se encuentran cerradas y que los números no reflejan la complejidad real de las aulas actuales. En los últimos años, y especialmente después de la pandemia, la composición de los cursos cambió significativamente.

Muchas aulas cuentan con estudiantes que requieren acompañamiento permanente, chicos con Certificado Único de Discapacidad o con Acompañante Personal No Docente, lo que implica mayores desafíos pedagógicos. En este contexto, reducir grados no mejora la calidad educativa: por el contrario, genera aulas superpobladas en algunas escuelas mientras otras quedan debilitadas por falta de matrícula asignada.

Además, se cuestiona el funcionamiento del sistema de inscripción online, que no siempre respeta criterios territoriales ni pedagógicos. Esto provoca una distribución desigual de alumnos, con escuelas que concentran muchísimos estudiantes por curso y otras que, con menor cantidad, son señaladas para el cierre de secciones.

Impacto en docentes, alumnos y familias

Las notificaciones sobre el cierre de grados llegaron a docentes y directivos en el último día de clases, lo que profundizó el malestar. Estas decisiones no solo afectan el trabajo docente, sino que generan incertidumbre en las familias y alteran la planificación educativa de los alumnos.

En escuelas como la Primaria Nº 1, la identidad institucional se construyó sobre la inclusión, la diversidad y la contención de estudiantes provenientes de distintos contextos sociales, incluso de otras jurisdicciones. Lejos de ser una debilidad, estas características fortalecieron el rol social de la escuela dentro del barrio.

Las manifestaciones en Villa Urquiza se suman a reclamos similares en otros distritos escolares de la Ciudad de Buenos Aires. En reiteradas ocasiones, la movilización de las comunidades educativas logró frenar o revertir decisiones de ajuste. Sin embargo, la reiteración de estos anuncios vuelve a encender las alarmas sobre el rumbo de las políticas educativas.

Docentes, familias y estudiantes coinciden en que no se trata de una cuestión meramente administrativa, sino de una definición política sobre qué educación pública se quiere construir y sostener.

La educación como derecho y responsabilidad del Estado

La educación no puede reducirse a números ni planillas. Es un derecho social fundamental y una herramienta clave para la igualdad de oportunidades. Defender a los docentes, garantizar condiciones pedagógicas adecuadas y sostener las escuelas abiertas es una responsabilidad indelegable del Estado.

Las protestas en Villa Urquiza no buscan confrontar, sino visibilizar una preocupación profunda: que el ajuste educativo termine debilitando uno de los pilares más importantes de la vida comunitaria. En cada abrazo simbólico, en cada cartel y en cada reclamo, se expresa una convicción compartida: sin educación pública fortalecida, no hay futuro posible.

En ese sentido, la defensa de las escuelas, de los docentes y de los alumnos no es solo una demanda sectorial, sino un llamado colectivo a priorizar la educación como base del desarrollo social, cultural y humano de toda la comunidad.

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