La Parroquia de la Inmaculada Concepción, la más antigua de la ciudad de Buenos Aires, que este domingo cumple 250 años, será objeto de una “restauración integral” en virtud de un proyecto en elaboración de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), cuya ejecución demandará “por los menos cinco años”, según el párroco Gonzalo Benites.
De estilo románico, la iglesia de la avenida Independencia 910, en la esquina con Tacuarí, ocupa un predio de unos 17 metros de ancho por 63 de largo y en su fachada se destacan la torre campanario de 25 metros de altura.
A ambos lados del corredor central, hay sendas naves laterales con cuatro capillas cada una sobre las que se destacan diferentes tallas de madera policromada.
El techo está cubierto con coloridos murales pintados con la técnica del dorado a la hoja y sus paredes decoradas con pinturas ornamentales que a simple vista aparecen como lo más dañado, por estar parcialmente tapadas por manchas de humedad.
La última remodelación integral del edificio data de 1865 -unos 130 años posterior a la primera capilla de adobe levantada en el lugar-, pero la fachada sufrió una última modificación importante en 1978, cuando perdió su atrio como consecuencia del ensanchamiento de la avenida.
“El año pasado terminamos de impermeabilizar los techos, arreglamos la sacristía y la gran claraboya; y este año estuvimos pintando y arreglando la parte exterior”, contó a Télam el sacerdote.
Pero a futuro hay una iniciativa mucho más ambiciosa. “Estamos trabajando en un proyecto de restauración integral, tanto del edificio como del patrimonio pictórico –mural, sobre tela y en tabla- con el grupo Tarea-Instituto de Investigaciones sobre el Patrimonio Cultural de la UNSAM», dijo.
En el acervo patrimonial del templo se destaca el órgano artesanal de tubos que confeccionó en 1868 la afamada firma italiana Fratelli Serassi y que llegó al país junto a su gemelo que se encuentra en la iglesia de Monserrat, a pocas cuadras de allí.
Esta reliquia estuvo en silencio durante más de 40 años, pero a partir de 1991 y luego de una profunda restauración, sus sonidos de reminiscencias renacentistas del siglo XVI volvieron a musicalizar los oficios religiosos y protagonizar los conciertos que ofreció el maestro Enrique Rimoldi en agosto pasado.
“Esta iglesia es una de las antiguas que se salvaron de los incendios del ‘55, porque estaba más alejada del centro y posiblemente porque tenía otra visión de iglesia más cercana a los pobres. Pero sí sufrió vandalismo y robo de piezas coloniales catalogadas a lo largo de su historia”, contó Benites.
El próximo domingo a las 11:30, el obispo auxiliar de Buenos Aires, José María Baliña, presidirá la misa central por el 250° aniversario, tras lo cual «diversos coros y orquestas de música sacra, barroca y renacentista” ofrecerán conciertos en su atrio.