Sin categoría
Explosión rosa en la Ciudad: florecieron los palos borrachos
Los aborígenes de la zona del río Pilcomayo lo llaman «mujer» o «madre pegada a la tierra», porque tiene una forma femenina que, con los años, refleja las distintas etapas de la vida: la juventud, la plenitud y la vejez. Y aunque su nombre científico es Ceiba Speciosa, todos lo conocen como palo borracho porque también se asemeja a una botella. En la Ciudad hay 5.000 ejemplares que, en estos días, florecieron y le aportan una explosión de color rosa a Buenos Aires.
“El palo borracho es una de las 295 variedades de árboles que dan vida a los parques y plazas de la Ciudad -explica Facundo Carrillo, secretario de Atención Ciudadana y Gestión Comunal, a cargo de BA Arbolado-. Estamos enfocados en hacer una ciudad cada vez más verde, por eso vamos a plantar 100 mil nuevos árboles en los próximos 4 años”.
Aunque pueden verse algunos en las veredas, el hábitat principal del palo borracho son los parques y plazas debido a su gran tamaño y desarrollo. “Es un árbol muy grande y de crecimiento muy exuberante que empleamos fundamentalmente en espacios verdes”, cuenta el ingeniero agrónomo Jorge Fiorentino, gerente de BA arbolado.
Este árbol tiene el tronco y las ramas de color verde por su alto contenido de clorofila. Con el tiempo se le van formando vetas de color castaño grisáceo. Y le aparecen aguijones cónicos. Llega a medir unos 20 metros de altura y su tercio inferior es más ancho porque allí almacena agua para tiempos de sequía.
El palo borracho es originario de los bosques tropicales y subtropicales de Sudamérica y su distribución natural incluye zonas del sur de Brasil, del este y sudeste de Paraguay, y del noroeste de la Argentina. Pertenece a la familia de las bombacáceas (Bombacaceae), la misma de los enormes baobabs que aparecen en «El principito», el libro de Antoine de Saint-Exupéry.
En el hemisferio sur, florece entre enero y mayo. Las copas se cubren de flores de cinco pétalos, cada uno de los cuales mide unos 10 centímetros de largo y tiene bordes levemente ondulados. En su mayoría son de color rosa, pero las flores también pueden ser blancas o amarillas. Todas tienen un poder: su néctar atrae colibríes y mariposas monarca, que las polinizan. Y sus pétalos sirven de alimento para las cotorras.
El fruto aparece entre agosto y diciembre. Es una vaina ovoide de 20 cm de largo, parecida a una palta grande. Sus semillas están rodeadas de una masa de fibra que parece un copo de algodón.
La floración de los árboles porteños es escalonada y de distintos colores. La idea fue del paisajista Carlos Thays, que fue Director de Paseos de la Ciudad durante 30 años. Plantó mayormente cinco especies: lapachos (dan flores rosas, en septiembre), ceibos (rojas, en octubre), jacarandás (lilas, en noviembre), tipas (amarillas, en diciembre) y palo borracho (hay varias especies, que florecen entre enero y mayo).
Dónde encontrarlos
Si bien hay ejemplares del palo borracho en la mayoría de los barrios de la Ciudad, su presencia se destaca en los siguientes espacios:
Plaza San Martín: Maipú 1210 Parque Las Heras: Av. Coronel Díaz 2444 Plaza Roberto Arlt: Esmeralda 26 Jardín Botánico: Las Heras 3902 Parque Indoamericano: entre las avenidas Lacarra, Escalada, Castañares y Fernández de la Cruz. Parque Avellaneda: entre las avenidas Directorio, Lacarra, Monte – Autopista Perito Moreno (Au 6) – Dr. Ameghino. Parque Centenario: entre las avenidas Díaz Vélez, Leopoldo Marechal y Patricias Argentinas. Plaza Sicilia: entre las avenidas Del Libertador, Sarmiento, Berro, Adolfo y Casares. Corredor 9 de Julio: en toda su extensión de la avenida.
NS