No fue una mañana más en la ciudad. Las nuevas medidas anunciadas ayer por el presidente Alberto Fernández para frenar la expansión del coronavirus , entre ellas la suspensión total de clases de nivel inicial, primario y secundario , tuvieron impacto en el nivel de actividad en las calles, escuelas, comercios y transporte público.
La diferencia se notó sobre todo en las primeras horas del día. Entre las 7 y las 8, horario en el que se amontonan los vehículos y florecen las bocinas, y en las veredas se suele ver a padres e hijos apurados de camino al colegio, el tránsito fluía con normalidad y los peatones eran muchos menos que de costumbre. Y no había chicos. Por momento parecía más bien un feriado o fin de semana, antes que un lunes hábil.
Timbre habitual
A las 7.40 en punto, como todos los días, el timbre sonó en la Escuela de Comercio Nº 7 ubicada en avenida Monroe al 3000, en el barrio porteño de Belgrano. Pero en los alrededores no había nadie apurado por llegar a tiempo. «Suspensión de clases», decía un cartel improvisado a mano en la puerta. «Están reunidos los directivos con los docentes para ver cómo hacemos. Estamos esperando medidas», explicó un auxiliar.
«Vine a preguntar cómo seguimos, pero todavía no saben», contó Gustavo Pujol que se acercó junto a sus dos hijos, Sofía y Gonzalo, alumnos de la institución, para conocer las novedades. «Estoy de acuerdo con las medidas, pero creo que habría que cortar más actividades como el transporte», opinó. Y Sofía agregó: «Yo quiero que nos den algo para hacer y me gustaría que pudiéramos recuperar las clases».
En la misma cuadra, a menos de cincuenta metros, está la Escuela Argentina General Belgrano, que pertenece al sector privado. «Nosotros vamos a hacer todo virtual, utilizando distintos tipos de plataforma -contó su coordinadora general, Alejandra Tapela-. Buscaremos los recursos para hacerlo». Para Tapela, la decisión del gobierno nacional de suspender las actividades escolares es correcta. «Los chicos no se van a atrasar por diez días de clases», apuntó, y explicó que el personal de la escuela continuará yendo a trabajar con normalidad. «Nosotros estamos acá. No son vacaciones, es un momento de crisis», dijo.
Los comerciantes del barrio notaron el bajón de la actividad. «Está todo más parado. Es un cambio del 100%», señaló Damián Mancini, canillita de 47 años. «Desde anoche que se vende muy poco. A esta hora siempre vienen chicos a comprar alfajores o cosas para el colegio y hoy está muy bajo», explicó el empleado de un kiosko en la esquina de avenida Cabildo y Juramento. En la cafetería Zurich de la calle Cuba al 2000 ya advirtieron la merma la semana pasada. «Hay un 30% o 40% menos de gente. En la zona hay cuatro colegios. Y ahora al no haber clases, vienen aún menos clientes», se lamentó un camarero.
Mientras esperaba el semáforo para cruzar avenida Cabildo de la mano de su hija de seis años, Gastón, un contador público de 40, opinó sobre la decisión de suspender las clases. «Me parece correcto, pero están tomando las medidas en cuotas y creo que estamos perdiendo mucho tiempo. Las tomaron un domingo a la noche cuando tendrían que haberlas tomado un viernes», relató. Y contó que llevaba a la niña a la casa de la abuela para dejarla a su cuidado, porque tanto él como su pareja tenían que trabajar. «En ese tema nos dejaron colgados, no hubo anuncios, y ahora no me queda otra que exponerla», se quejó.
Menos gente en el subte
«En hora pico, un día lunes. No existe, parece un feriado», dijo un empleado de Metrovías mostrando su celular en la estación Juramento de la Línea D. En la pantalla se veía la foto del interior de una formación del subte con muchos menos pasajeros de lo habitual. «Es de hace un rato, en dirección al centro», aclaró. Otro trabajador confirmó que el servicio seguía funcionando con normalidad, pero que había algunas boleterías cerradas y menos personal «porque no están viniendo los que tienen factor de riesgo». Sobre el subte, dijo: «Desde la semana pasada bajó la cantidad de pasajeros. Creo que muchos están optando por otro medio de transporte».
A pesar de la suspensión de las clases, tampoco hubo gran presencia de los chicos en las plazas, algo que suele ocurrir los feriados o fines de semana. De hecho, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció esta mañana, entre otras medidas, el cierre de los patios de juegos en todos los parques de la ciudad .
Alrededor de las 9, en la plaza Barrancas de Belgrano las pocas personas que había eran adultas. Había quien paseaba a su mascota y quien hacía ejercicio, pero los toboganes, hamacas, trepadoras y subibajas del patio de juegos estaban totalmente vacíos y la puerta del recinto estaba rodeada con una faja. «Acabamos de recibir la orden por teléfono y cerrarlo», dijeron, cinta de clausura en mano, Liliana y Claudio, los guardaparques del lugar. La biblioteca infantil que funciona en el predio también permanecía cerrada al público.
«Las plazas que no tengan rejas en los patios de juegos directamente las vamos a cerrar. Es lo que corresponde, porque no son vacaciones -opinó Liliana-. El único problema es que la gente mayor sigue viniendo a pasear sus perros, exponiéndose. Ya les avisamos, pero no nos hacen caso. Yo creo que ellos también tendrían que quedarse en sus casas».
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