Villa Urquiza
«Video VHS», el local que todavía resiste en Villa Urquiza
En la era del streaming, el alquiler de películas por hora parece cosa del pasado. Sin embargo, todavía existen en la Ciudad de Buenos Aires algunos videoclubs que se mantienen a flote gracias a la fidelidad de sus clientes. Entre ellos se encuentra «Video VHS», un comercio ubicado en la Avenida Triunvirato al 4800, en el barrio de Villa Urquiza, que se ha convertido en uno de los últimos 10 videoclubs porteños que se resisten a desaparecer.
Regentado por Cristina Diacono, una jubilada de 65 años, «Video VHS» es un negocio que ha sobrevivido a los embates del tiempo y que hoy en día es el único videoclub que aparece en el Mapa Productivo-Laboral Argentino elaborado por el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) y el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) del Ministerio de Trabajo.
Cristina repasó la historia del videoclub, que comenzó en 1989 con su hermano en Congreso y Capdevila, también en Villa Urquiza, en una época donde la televisión por cable era una rareza y el alquiler de películas era una actividad muy popular. El negocio fue creciendo y en su mejor momento llegó a tener hasta 9 empleados distribuidos en otros tres locales anexos.
Sin embargo, el auge del streaming y la crisis de 2001 llevaron al videoclub a una situación de supervivencia. Para mantener el negocio a flote, Cristina se vio obligada a realizar una reconversión del mismo, incorporando productos de venta como cables para instalación de consolas, DVDs y juegos de computadora.
A pesar de los tiempos difíciles, el videoclub ha mantenido su esencia original, con el cine spaghetti western como marca distintiva y una amplia selección de películas clásicas en DVD. También ha sobrevivido al cierre de las empresas editoras de video, que ha sido otro golpe duro para el sector.
Hoy en día, el negocio se sostiene gracias al alquiler de DVDs, principalmente a escuelas y nostálgicos del cine. A pesar de que el cierre de «Video VHS» parece ser inminente, su historia es un testimonio de resistencia y perseverancia en una época en que la tecnología parece estar devorándolo todo.