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Historias de cafés notables que se debaten entre la lucha y el olvido
Mientras dos cafés notables preparan su resurrección, otros no corren tanta suerte. A mediados de noviembre, los dueños asturianos del Roma se despedirán de este bar de Balvanera, aunque confían en que otro administrador tome la posta. El local de la Richmond sigue en alquiler, para cualquier uso comercial. Y el bar Plaza Dorrego en San Telmo continúa abierto pese a que se venció el contrato de alquiler, pero sus trabajadores, que formaron una cooperativa, enfrentan una demanda por desalojo que les inició el dueño del inmueble.
Ubicada en Florida al 400, la Richmond fue una confitería emblemática durante casi un siglo pero, desde que cerró sus puertas en 2011, su ritual no volvió a repetirse. Es que su local fue preservado en arquitectura, pero no en usos: tras el cierre del bar, funcionó allí una tienda deportiva, y ahora se ofrece en alquiler para instalar cualquier tipo de comercio.
En el aviso, publicado hace un mes y medio por la inmobiliaria Paredes, se destaca simplemente su superficie -planta baja y subsuelo de 11 metros de frente por 60 de fondo-, que puede obtenerse por la módica suma de $ 900.000 por mes, con expensas de $ 88.000.
El bar Plaza Dorrego sí tiene quién defienda su uso original: sus trabajadores, que desde septiembre ocupan el local día y noche, para evitar su cierre. El contrato de alquiler venció a principios de este mes y les deben sueldos desde agosto. El administrador no da respuestas y el dueño de la propiedad busca recuperar el local de Defensa y Humberto Primo.