Saavedra
La expansión del «Polo DOT» de Saavedra despierta críticas vecinales
Saavedra, uno de los barrios más tradicionales y tranquilos de la Ciudad de Buenos Aires, está en el ojo del huracán debido a los nuevos proyectos inmobiliarios que se avecinan. El barrio, conocido por su fisonomía de casas bajas y calles apacibles, ha visto una transformación en los últimos años, y ahora enfrenta un nuevoproblema: la construcción de más torres de gran altura por parte del Grupo IRSA en la zona conocida como «Polo DOT», particularmente en la calle Posta al 4700.
Una Ciudad en construcción permanente
La Ciudad de Buenos Aires ha experimentado un auge en la construcción de torres y edificios residenciales en los últimos años. Este crecimiento desmesurado, aunque impulsado por la demanda inmobiliaria, ha generado numerosas críticas por parte de vecinos y organizaciones barriales que temen las consecuencias que estos proyectos pueden acarrear en términos de infraestructura y calidad de vida.
El Grupo IRSA, una de las mayores desarrolladoras inmobiliarias del país, ha anunciado un ambicioso plan de expansión en Saavedra. Según informó Eduardo Elsztain, presidente de la compañía a La Nación, se destinarán 120 millones de dólares para construir 80.000 metros cuadrados adicionales en el área cercana al DOT Baires, que incluirán oficinas, locales comerciales y edificios residenciales.
El plan de IRSA contempla la creación de 10.000 metros cuadrados de oficinas corporativas, comercios y 150 unidades de vivienda en el edificio Zetta, ubicado en Posta 4789, donde actualmente se encuentra Mercado Libre. Este desarrollo, dirigido a un público de ingresos medio-alto o alto, busca replicar el éxito de otras áreas exclusivas de la ciudad, como Puerto Madero.
Desde la inauguración del shopping DOT Baires en 2009, la zona ha sido objeto de un constante desarrollo, reemplazando lo que alguna vez fue la fábrica Philips. Sin embargo, esta transformación ha traído consigo no sólo nuevas oportunidades, sino también graves inconvenientes para los vecinos.
La construcción de grandes torres en Saavedra ha generado preocupación, especialmente aquellos que viven en el lindero Barrio Mitre. Las organizaciones vecinales han expresado su malestar, recordando las devastadoras inundaciones de 2012 y 2013, que causaron estragos en la zona y resultaron en víctimas fatales. Estas tragedias se atribuyen en gran parte a la sobrecarga del sistema de desagües y cloacas, que no está preparado para soportar el volumen de agua adicional que generan las nuevas construcciones.
La falta de infraestructura adecuada para soportar estas mega obras es uno de los principales argumentos esgrimidos por los opositores al proyecto. Temen que la construcción de más torres exacerbe los problemas existentes, como los cortes de servicios, el colapso de los desagües y la vulnerabilidad ante futuras inundaciones.
El futuro de Saavedra: Un barrio en transformación
Aunque aún es prematuro hablar de los detalles específicos de las nuevas propiedades habitacionales que se construirán, se anticipa que estarán diseñadas para satisfacer la demanda del mercado, con precios que probablemente serán elevados. La ubicación estratégica de Saavedra, en la intersección de la autopista Panamericana y la avenida General Paz, lo convierte en un punto de interés para los desarrolladores, pero también plantea interrogantes sobre el futuro del barrio y su capacidad para mantener su identidad y calidad de vida.
El Polo DOT, con sus características únicas y su proximidad a las principales arterias de la ciudad, ha sido un imán para los desarrolladores. Pero a medida que el barrio se transforma, también lo hace la vida de sus residentes, quienes ahora enfrentan la incertidumbre de cómo estos cambios afectarán su día a día.
Este proyecto en Saavedra no solo pone en evidencia la tensión entre el progreso y la conservación, sino que también subraya la necesidad de una planificación urbana que considere no solo las ganancias económicas, sino también el bienestar de los habitantes. Mientras tanto, los vecinos seguirán luchando por un barrio que, a pesar de los cambios, mantenga su esencia.