Cada 25 de noviembre, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, se convierte en un recordatorio para promover la conciencia sobre los derechos de las mujeres y la lucha por erradicar cualquier forma de violencia que las afecte.
En este contexto, es imperativo reforzar la atención sobre la violencia sexual, un fenómeno que, aunque subdenunciado, sigue siendo una grave violación a los derechos humanos. Las mujeres y personas de la comunidad LGBTI+ continúan enfrentando situaciones en las que sus libertades se ven avasalladas, siendo el miedo y el silencio muchas veces sus peores enemigos.
En este marco, la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), a cargo de la fiscal Mariela Labozzetta, presentó un informe detallado sobre los casos de violencia sexual denunciados entre los años 2019 y 2022 en dos fiscalías descentralizadas de la Ciudad de Buenos Aires: la Fiscalía de Distrito de Saavedra-Núñez y la Fiscalía del Barrio de La Boca. El análisis se basa en una muestra de 85 causas que ofrecen un panorama sobre las características y contextos de la violencia sexual en estas dos áreas urbanas tan diferentes entre sí.
El informe de la UFEM y el análisis de las fiscalías
El estudio realizado por la UFEM fue parte de una estrategia más amplia que busca producir datos confiables para diseñar políticas criminales efectivas, identificar patrones de violencia y mejorar los protocolos de actuación en casos de violencia sexual. De las 85 causas analizadas, 40 corresponden a la fiscalía de Saavedra-Núñez, mientras que 45 pertenecen a la fiscalía de La Boca.
A pesar de compartir el mismo fenómeno de violencia sexual, los contextos en que se desarrollan estas agresiones varían significativamente entre ambas jurisdicciones, lo que evidencia la importancia de comprender las particularidades territoriales en la investigación y el tratamiento de estos delitos.
Saavedra-Núñez: Violencia sexual en contextos laborales y sanitarios
En el análisis de las causas denunciadas en la Fiscalía de Distrito de Saavedra-Núñez, que abarca a los barrios de la Comuna 12, se destaca que las agresiones sexuales ocurren mayoritariamente en contextos laborales (28%) y en ámbitos sanitarios (10%). Estos datos difieren de la realidad observada en La Boca, donde las agresiones tienden a darse en relaciones de pareja o en entornos sociales.
Una característica preocupante en Saavedra-Núñez es que los agresores muchas veces mantienen una relación de poder sobre las víctimas, como jefes o colegas de trabajo, o incluso médicos, lo que dificulta aún más la denuncia. Este tipo de violencia, marcada por una asimetría de poder, deja a las mujeres en situaciones de mayor vulnerabilidad.
En cuanto a la modalidad de las agresiones, en Saavedra y Núñez el 33% de los casos incluyó acceso carnal, una proporción algo menor que en La Boca. Las mujeres víctimas de violencia sexual en esta jurisdicción son, en promedio, mayores que las denunciantes de La Boca, con una edad promedio de 28 años.
La Boca: Mayor prevalencia de violencia en relaciones de pareja y entornos sociales
Por su parte, la Fiscalía del Barrio de La Boca, a cargo de la fiscal Susana Calleja, muestra un panorama diferente, con un predominio de agresiones sexuales en contextos de pareja (20%) o sociales (42%), lo que refleja una dinámica distinta en la interacción entre víctima y agresor.
En esta zona, la violencia sexual suele darse dentro de relaciones sexo-afectivas o familiares, muchas veces con convivencia entre las partes, lo que puede agravar la situación de las víctimas al dificultar su posibilidad de escapar del ciclo de violencia.
Otro dato relevante es que casi la mitad de los casos en La Boca involucró acceso carnal (44%), una cifra mayor que en Saavedra-Núñez. Además, las mujeres que denunciaron en esta jurisdicción son, en promedio, más jóvenes que las de Saavedra, con una media de 23 años, siendo más frecuentes las víctimas adolescentes y extranjeras.
El informe también subraya las diferencias en los mecanismos de denuncia. En Saavedra-Núñez, el 68% de las causas se iniciaron tras la denuncia en comisarías o sedes policiales, mientras que en La Boca esta proporción es mucho menor, siendo frecuente que las denuncias se inicien por intervención de la policía en el lugar de los hechos (42%). Esto pone en evidencia la necesidad de fortalecer el acceso a la justicia para todas las víctimas, sin importar el contexto territorial.
¿Qué hacer ante un caso de violencia sexual?
En caso de sufrir violencia sexual, es fundamental que las víctimas sepan que no están solas y que existen recursos para acompañarlas. En Argentina, la Línea 137 está disponible para ofrecer contención, asistencia y acompañamiento a quienes atraviesen situaciones de violencia familiar o sexual. Este servicio es gratuito y está disponible las 24 horas, con atención personalizada por psicólogos y trabajadores sociales.
Además, el informe de la UFEM destaca la importancia de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) y de las intervenciones de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI), que colaboran en la atención de casos graves.
Las víctimas pueden recibir asesoramiento legal, acompañamiento para la denuncia y asistencia médica. También se les brinda seguimiento judicial y medidas de protección, asegurando que estén a salvo y cuenten con un entorno de apoyo.
La violencia sexual sigue siendo un problema estructural que afecta gravemente a las mujeres, y es responsabilidad de toda la sociedad no solo condenar estos actos, sino también generar espacios seguros y de apoyo para quienes han sufrido esta forma de violencia.
Una buena noticia para los adultos mayores de Saavedra quedó confirmada: la Legislatura porteña aprobó de manera definitiva la continuidad del Centro Recreativo Saavedra durante otros 20 años en el predio donde funciona, en la zona de Valdenegro y Miller.
La norma fue aprobada por 57 votos, todos a favor, y permite que esta histórica institución continúe utilizando de manera gratuita el espacio de la Plazoleta 1° de Marzo. Allí, sus propios socios sostienen desde hace años un lugar pensado especialmente para compartir, hacer actividades y mantener una vida social activa.
Un lugar para encontrarse y disfrutar
El Centro Recreativo Saavedra no es solamente un espacio para practicar deportes o participar de talleres. Para muchos vecinos mayores, representa también la posibilidad de salir de casa, encontrarse con amigos, conversar, tomar un café y compartir algunas horas del día.
Entre sus propuestas aparecen actividades recreativas como tejo, bochas y juegos de salón, además de diferentes talleres culturales. Todo se desarrolla con una mirada puesta en los adultos mayores y en la importancia de mantener los vínculos sociales y comunitarios.
En un barrio donde las instituciones cumplen un papel fundamental, contar con un espacio de estas características durante las próximas dos décadas significa mucho más que conservar un inmueble: permite mantener abierta una puerta para la participación y el encuentro entre generaciones.
Una continuidad que llevó varios pasos
La autorización anterior para utilizar el predio había sido otorgada en 2006 por un período de 20 años. Al acercarse su vencimiento, se impulsó una nueva norma para garantizar la permanencia de la institución.
El proyecto, presentado por el legislador Sergio Siciliano, tuvo una primera aprobación en noviembre de 2025 y posteriormente pasó por una audiencia pública realizada en junio de 2026, antes de llegar a la sanción definitiva.
El permiso establece que el inmueble deberá continuar destinado exclusivamente a las actividades sociales, culturales, recreativas y deportivas del Centro Recreativo. También fija obligaciones de conservación, higiene, seguros y mantenimiento.
Así, el Centro Recreativo Saavedra podrá seguir siendo durante otros 20 años ese lugar tan necesario para los vecinos mayores: un espacio donde todavía tienen valor el encuentro cara a cara, una partida de bochas, una charla entre amigos y ese cafecito compartido que muchas veces también forma parte de la vida del barrio.
Hay instituciones que forman parte de la vida de un barrio mucho antes de que muchos de sus vecinos hayan llegado. En Villa Urquiza, una de ellas es la Asociación Vecinal Villa Urquiza Nor-Oeste y Club Atlético California, que este 2026 celebra nada menos que un siglo de historia.
Fundado el 18 de septiembre de 1926, el tradicional club de Andonaegui 3347 recibió un importante reconocimiento de la Legislatura porteña, que aprobó un homenaje por sus 100 años y dispuso la colocación de una placa conmemorativa en su sede.
El reconocimiento pone en valor una trayectoria que va mucho más allá del deporte. Durante décadas, el California fue un verdadero punto de encuentro para las familias de la zona, con actividades sociales, culturales y recreativas que acompañaron el crecimiento de Villa Urquiza.
De las bochas y el billar a la escuelita de fútbol
Los comienzos fueron bien de club de barrio. La institución nació en un local ubicado en Bucarelli y Pirán, donde funcionaban mesas de billar y una cancha de bochas. Con el tiempo pasó por José Pascual Tamborini 5459 hasta llegar a su actual sede de Andonaegui.
Por sus instalaciones también pasaron orquestas, concursos y tradicionales fiestas de carnaval, momentos que quedaron en la memoria de varias generaciones de vecinos.
Hoy, adaptado a los nuevos tiempos, el California mantiene ese espíritu comunitario y tiene entre sus principales actividades a la escuelita de fútbol infantil, donde chicos del barrio encuentran un lugar para hacer deporte, compartir y crecer.
Una noche especial para festejar los 100 años
El aniversario tendrá su celebración central el viernes 18 de septiembre, desde las 20, en la sede de Andonaegui 3347.
La propuesta incluirá comida y bebida, magia, premios, shows en vivo y distintas sorpresas para compartir una noche que promete reunir a socios, familias, exintegrantes y vecinos.
El homenaje legislativo llega así en un momento muy especial: el California cumple un siglo y vuelve a poner sobre la mesa el valor de esos clubes que, generación tras generación, siguen siendo lugares de encuentro, pertenencia y contención para la vida cotidiana de Villa Urquiza.
En elbarrio de Saavedra, la educación pública vuelve a mostrar que también puede ser una herramienta para transformar la vida cotidiana. La Escuela de Educación Media N.° 5 D.E. 15 “Monseñor Enrique Angelelli”, ubicada en Tronador 4134, desarrolló un proyecto que pone la tecnología al servicio de un problema que muchas veces pasa desapercibido: la contaminación sonora.
La iniciativa, llamada “Sound Blue Project”, fue realizada por estudiantes de 3°, 4° y 5° año y propone encontrar soluciones frente a los niveles excesivos de ruido que pueden afectar especialmente a niños y adolescentes dentro de los espacios educativos.
Tecnología pensada desde el barrio
El proyecto combinó ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática —el enfoque conocido como STEAM— con metodologías de Aprendizaje-Servicio y Design Thinking.
Los alumnos comenzaron midiendo los niveles de ruido en el Jardín de Infantes Integral N.° 2 “Merceditas”. A partir de los datos obtenidos desarrollaron un “semáforo de ruido”, un prototipo realizado con una placa Micro:bit que permite advertir mediante señales cuándo el sonido supera parámetros considerados saludables.
Pero la propuesta fue más allá de la tecnología
Durante la investigación, los estudiantes consultaron a una especialista y descubrieron que las personas neurodivergentes pueden experimentar de manera especialmente intensa los estímulos sonoros. Esa información llevó al grupo a pensar nuevas herramientas de acompañamiento.
Así surgieron también un cuento infantil y un modelo de auriculares destinados a disminuir el impacto del ruido, además de una campaña de concientización a través de Instagram.
Una escuela muy ligada a la comunidad
El trabajo realizado por la Angelelli también refleja el fuerte vínculo que la institución mantiene con el Barrio Mitre y sus vecinos. La escuela funciona como un espacio de pertenencia para muchos jóvenes de Saavedra y sus alrededores, y este tipo de proyectos busca que lo aprendido en las aulas tenga una aplicación concreta en la comunidad.
“Sound Blue Project” muestra, en definitiva, que una problemática cotidiana puede convertirse en una oportunidad para investigar, crear y aprender. En este caso, los estudiantes no solamente estudiaron el ruido: midieron, analizaron, diseñaron soluciones y pensaron cómo mejorar los espacios que comparten con otros chicos.