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La historia de Cristina Lescano: de vivir en casas tomadas y cartonear a crear empleo con una cooperativa de reciclaje
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7 años agoon
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donadoho
En el panel hay tres hombres y una mujer. El primero en tomar el micrófono es Fay Hodza, un africano que, entre tantas cosas, trabajó como docente en universidades de los Estados Unidos, Sudáfrica y Zimbabwe. Luego, se lo pasa a Stephen Lake. Uno de sus cargos es el de asesor del Parlamento del Reino Unido sobre estrategia digital. El tercer turno es para Virgilio Barco. Sólo por citar un ítem de su CV, podría decirse que trabajó como consultor en Brasil y analista financiero de un banco español. Además, cuenta con un pregrado en Gobierno de la Universidad de Harvard. La cuarta panelista es argentina. Se llama Cristina Lescano, vivió en casas tomadas de Palermo, fue cartonera antes de que existiera esa palabra y fundó El Ceibo, una cooperativa de recicladores. Ella será la más aplaudida del panel.
«Venimos de la base y vamos hacia arriba», dice a modo de resumen y presentación, en sus primeras palabras. Pero rápidamente se refiere a los comienzos del proyecto, en 1989. «Éramos cien mujeres que vivíamos en casas tomadas de Palermo. No podíamos conseguir trabajo y salimos a cirujear. En ese momento no sabíamos nada de medio ambiente. Lo único que nos interesaba era que revolver la basura nos generaba un recurso. Y ese recurso era la plata… Disculpen que hable así, no soy muy técnica; hablo como soy», dice y se gana los primeros aplausos. Lescano está suelta, cómoda. No es su primera vez ante el público. Ya contó la experiencia en conferencias en los Estados Unidos, Marruecos, India, Emiratos Árabes, Francia, España y varios países más.
El panel se llama «Ciudades incluyentes» y se desarrolla en el marco del segundo día del «Foro Ágora Bogotá: Empresas por los ciudadanos, vida y ciudad», organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá, con colaboración de Invest in Bogotá y sus otras filiales. En la sala hay cerca de 500 personas.
Las mujeres se habían conocido en las distintas ollas populares que funcionaban en el barrio, que todavía no era cool ni tenía restós, ni lugares de moda para ir a merendar, ni hostels. Iban a buscar la comida. Cristina recuerda que les costó relacionarse. O que, mejor dicho, no les fue fácil confesar que vivían en casas tomadas de Palermo y de Villa Crespo. «Cirujeábamos y cada una vendía cartón y papel por su cuenta. Todo lo que era plástico lo negociábamos entre todas y lo guardábamos. Era como un plan de ahorro que teníamos», recuerda.
Pasaron dos horas del panel y Lescano conversa con Clarín en la Planta Baja del Centro Ágora Bogotá, algo así como «La Rural» de esta ciudad. Durante la charla se le acercarán 6 o 7 personas, por separado, y la interrumpirán: para pedirle fotos, o un contacto, o hacerle más preguntas, o felicitarla, o invitarla a otra actividad, o pedirle una entrevista. Todas escucharon su exposición. En todas las conferencias le pasa lo mismo. Ni bien bajó del escenario, también la encararon en grupo. «Los ejecutivos con los que almorcé me llenaron de preguntas», agrega. «Creo que la nuestra es una historia real, y que por eso interesa donde la contemos. Y aparte, porque lo cuento como me sale y sin ninguna vergüenza de decir de dónde venimos».
Y entre lo que cuenta ante todo tipo de audiencias Cristina está la historia de cómo crearon una cooperativa y comenzaron a organizarse. Como notaban que los vecinos les tenían miedo (ya había hombres, también), compraron telas y se hicieron pecheras identificatorias. Cada una llevaba el nombre de la cooperativa y un teléfono. Además, se anotaron en distintos talleres. El fin era mejorar su presencia; que los vieran con otros ojos. «No es que nos enseñaron a hablar. Pero nos sugirieron cómo presentarnos y cómo sería la mejor manera de tocar un timbre. Necesitábamos sacarnos las palabras de la calle», dice Cristina, que nació en Arrecifes y antes de llegar a la Ciudad, vivió durante años en Mar del Plata.
Así, con el tiempo, pasaron a ser «los cirujas vip». El barrio empezó a mirarlos con otros ojos. Cada paso tenía un único objetivo: dejar el carro, abandonar las casas tomadas. En definitiva, lo que buscamos todos: vivir mejor. «Por eso empezamos a relacionarnos con empresas. Diganmé: ¿para qué nos íbamos a juntar con otros pobres como nosotros?, ¿para dar lástima juntos?», dijo durante sus minutos como panelista.
Lo de las empresas fue tras un proceso difícil pero importantísimo en la vida de El Ceibo. Con el fin de dejar sus carros, les propusieron a sus vecinos pasar por sus casas y retirar la basura. Y así hicieron. Desde entonces la meten en bolsos que pasa a retirar un camión por cada una de las zonas, para después llevarlos al Centro Verde. Ahí, otro grupo hace una segunda separación. Ese es el material que finalmente le venden a las empresas.
En su momento, cuando presentaron el proyecto en el Banco Mundial, les enviaron un pasaje a Washington. Cristina se hizo la visa a las corridas y viajó a defender el proyecto. Seguía viviendo en la casa tomada de Paraguay 4742. El viaje no terminó de la mejor manera. Perdieron el premio ante el proyecto de la cooperativa de Héctor «Toty» Flores. Ella no se lamenta. Dice que tal vez no estaban preparados para ganar ese premio en dólares.
Mientras El Ceibo crecía, sus integrantes también. Cristina, que era una especie de mamá de todos, les ponía condiciones. El que trabajaba tenía que estudiar. El que faltaba no cobraba. El que venía con resaca, se volvía. Prefería los mensajes de madrugada, diciéndoles «Doña, estoy borracho. No voy a ir a trabajar».
Con las mujeres trabajaron junto a los médicos del hospital Fernández. Les dieron anticonceptivos y les colocaron el DIU. Otro trabajo duro fue con los hijos de esas primeras cartoneras. Muchos se habían criado en las plazas del barrio: tuvieron problemas con las adicciones y las leyes; terminaron en institutos de menores y cárceles. Varias veces Cristina tuvo que separar peleas entre ellos. «Los íbamos a buscar a sus casas cuando faltaban. No los echamos, les dimos otra oportunidad. Hoy están todos trabajando, y los vecinos les tomaron aprecio. Los vieron crecer, valoraron el cambio. Hasta los llaman para hacer changuitas en sus casas. Al último que rescatamos volvió al barrio hace cinco años. Le propusimos trabajar y nos decía que no iba a aguantar, que no iba a poder. Lo alentamos y se quedó con nosotros».
En esos años Cristina fue declarada ciudadana ilustre de los Estados Unidos, y El Ceibo ganó distintos premios internacionales. Es una de las 12 cooperativas de recicladores que trabajan con el Gobierno de la Ciudad.
Hoy en El Ceibo hay más de cien trabajadores. Ganan entre 19 mil y 40 mil pesos; trabajan entre 2 y 8 horas diarias. Los sábados cobran el doble. Pero para Cristina, lo más importante de todo es que ya nadie vive en casas tomadas de la zona. «Es que uno puede estar mal tres o cuatro años. Pero después tenés que salir adelante…», afirma. Muchos alquilan, o compraron, o se levantaron sus casitas. También progresaron en lo laboral. Una es Licenciada en Economía, otros son chefs profesionales, otros son choferes de micros de larga distancia o tienen emprendimientos propios. Esas son algunas de las historias que nacieron en Palermo y llegaron al mundo. Y que hacen que ahora, cuando Cristina saluda y se para, los bogotanos se le sigan acercando.
NS
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Parque Sarmiento bajo la polémica: vecinos denuncian ruidos hasta la medianoche
Publicado
2 meses agoon
1 junio 2026By
donadoho
La convivencia entre los espacios recreativos y el descanso de los vecinos vuelve a estar en el centro de la discusión en el barrio de Saavedra. En los últimos días, la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra volvió a visibilizar una serie de reclamos relacionados con los ruidos que se generan en sectores concesionados del Parque Sarmiento, especialmente durante la noche y fuera del horario habitual de cierre del predio.
Según denunciaron desde la entidad vecinal, las actividades desarrolladas en un espacio privado ubicado dentro del parque, frente a la calle Andonaegui, se extenderían de manera frecuente más allá de las 20 horas, horario establecido para el cierre del tradicional pulmón verde de la Comuna 12.
Las quejas se multiplicaron luego de la difusión de imágenes registradas cerca de las 22.20 horas, donde se observan actividades que, según los vecinos, generan gritos, bombos, silbatos, bocinas y otros ruidos que afectan la tranquilidad de quienes viven en las inmediaciones.
Un reclamo que suma cada vez más voces
Desde la Asociación Vecinal Barrio Cornelio Saavedra sostienen que la problemática no se limita a hechos aislados, sino que se repite de lunes a lunes y en algunos casos se prolonga hasta pasada la medianoche.
Los vecinos aseguran que la situación impacta directamente en la calidad de vida de las familias de la zona, especialmente de adultos mayores, personas que trabajan al día siguiente, niños y también de las mascotas que suelen verse afectadas por los ruidos intensos.
A su vez, remarcan que el Parque Sarmiento es uno de los espacios verdes más importantes de la Ciudad de Buenos Aires y que debería preservarse como un lugar de recreación, deporte y contacto con la naturaleza, respetando las normas vigentes y el descanso de la comunidad.
Pedido de controles y cumplimiento de las normas
Entre los principales reclamos aparece la exigencia de mayores controles por parte de las autoridades y el cumplimiento efectivo de las regulaciones relacionadas con horarios y niveles de ruido.
Los vecinos también cuestionan aspectos vinculados al funcionamiento de algunas concesiones privadas dentro del predio y reclaman mayor transparencia respecto de los servicios utilizados y las condiciones bajo las cuales se desarrollan determinadas actividades.
Un debate que vuelve a instalarse en la Comuna 12
La discusión sobre el uso de los espacios públicos y las concesiones dentro de parques porteños no es nueva. Sin embargo, el reclamo surgido en Saavedra vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio que debe existir entre las actividades recreativas, los emprendimientos privados y el derecho al descanso de quienes viven en los alrededores.
Mientras los vecinos continúan difundiendo imágenes y testimonios para visibilizar la problemática, esperan respuestas concretas que permitan recuperar la tranquilidad en uno de los espacios verdes más emblemáticos de la zona norte de la Ciudad.
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Gratis y en Villa Urquiza: gran show de tango en el CC 25 de Mayo
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3 meses agoon
5 mayo 2026By
donadohoEl tango vuelve a tomar protagonismo en la agenda cultural porteña con una propuesta imperdible para los vecinos de la Comuna 12. El próximo viernes 8 de mayo a las 20 horas, la reconocida Orquesta del Tango de Buenos Aires se presentará en el histórico Centro Cultural 25 de Mayo, en el barrio de Villa Urquiza, con entrada gratuita y reserva previa.
Bajo la dirección del maestro Néstor Marconi, uno de los grandes referentes del género, el concierto contará con la participación especial del cantor Esteban Riera, quien aportará su impronta interpretativa a una noche cargada de emoción y tradición.
Un recorrido por los grandes clásicos
El espectáculo propone un viaje por algunas de las piezas más emblemáticas del repertorio tanguero, con arreglos especialmente pensados para esta formación. Entre los temas destacados se encuentran obras inolvidables como “Balada para un loco”, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer; “Sus ojos se cerraron”, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera; y “Pa’ que bailen los muchachos”, del legendario Aníbal Troilo.
La propuesta también incluirá composiciones propias del director, como “L’Atelier” y “A la alta escuela”, además de una selección de obras de grandes referentes del género, consolidando un repertorio que combina tradición y actualidad.ImagenSube un archivo de imagen, elige uno de tu biblioteca de medios o añade uno con una URL.SubirBiblioteca de mediosInsertar desde una URL

Una orquesta con historia y prestigio
La Orquesta del Tango de Buenos Aires, creada en 1980, es un organismo estable dependiente de la Dirección General de Música del Gobierno de la Ciudad. A lo largo de su trayectoria, ha compartido escenario con figuras históricas como Roberto Goyeneche, Susana Rinaldi y Raúl Lavié, entre muchos otros.
Su calidad artística fue reconocida con importantes distinciones, entre ellas el Premio Konex de Platino y un Latin Grammy al mejor álbum de tango, consolidándola como una de las agrupaciones más destacadas del género en las últimas décadas.
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Emprendedores en el Colegio Cristo Rey con entrada gratuita
Publicado
11 meses agoon
10 septiembre 2025By
donadoho
El barrio de Villa Urquiza vivirá una jornada especial este sábado 13 de septiembre, cuando el Colegio Cristo Rey, ubicado en Quesada 5228, abra sus puertas para recibir a vecinos, vecinas y visitantes en una nueva edición de la Feria de Emprendedores.
El encuentro tendrá lugar de 12 a 18:30 horas, con entrada libre y gratuita, y busca ser una tarde llena de creatividad, productos únicos y el entusiasmo característico de los emprendedores barriales.

Un espacio de encuentro para la comunidad
Las ferias barriales se han consolidado en los últimos años como verdaderos motores de la vida comunitaria. En este caso, el Colegio Cristo Rey será el espacio donde los vecinos podrán recorrer stands con artesanías, manualidades, productos innovadores y propuestas originales, además de disfrutar de un clima familiar y amigable que fomenta la interacción social.
“Será una jornada especial para compartir en comunidad y apoyar a quienes todos los días ponen esfuerzo y pasión en sus proyectos”, señalaron los organizadores de la feria, que invitan a acercarse con amigos y familia para disfrutar de una propuesta diferente en Villa Urquiza.
Beneficios para emprendedores y artesanos
Este tipo de ferias cumplen un rol fundamental en la economía de los feriantes y artesanos, ya que ofrecen un canal de venta directo, permitiéndoles dar visibilidad a sus productos y fortalecer sus marcas frente a un público diverso.
Entre los principales beneficios se destacan:
- Visibilidad y ventas: la posibilidad de exhibir creaciones directamente al consumidor, generando ingresos inmediatos.
- Retroalimentación: un espacio ideal para recibir opiniones y comentarios que ayudan a mejorar la calidad de los productos.
- Conexiones estratégicas: la oportunidad de vincularse con otros emprendedores y generar futuras colaboraciones.
- Refuerzo de marca: una plataforma para consolidar la identidad y dar a conocer las propuestas a un público más amplio.
Y más allá del aspecto económico, las ferias de emprendedores también cumplen una función clave en la construcción de identidad barrial, en este sentido, la feria del Colegio Cristo Rey se presenta como una herramienta de integración y desarrollo local, con beneficios concretos:
- Identidad local: refleja el talento, la creatividad y el espíritu de trabajo de los vecinos de Villa Urquiza.
- Promoción cultural: rescata el valor de lo artesanal y lo hecho a mano, promoviendo la cultura de cada puestero que participa.
- Atracción de visitantes: abre la puerta a que personas de otros barrios se acerquen y participen.
- Lazos comunitarios: fomenta el encuentro, el intercambio y la colaboración entre vecinos.
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