Salud
La importancia de un buen descanso. 19 de Marzo, Día Mundial del sueño
Dormir poco, dormir mal, tener insomnio son padecimientos tan comunes como subestimados. Según indica Fundación Favaloro, 1 de cada 4 personas en el mundo tiene un claro trastorno en el sueño, aunque solo el 40% de las personas expresa que tiene problemas para dormir. Si bien solemos darle al sueño poca importancia, lo cierto es que es crucial para nuestra salud.
El Coordinador del Programa de Manejos de los Trastornos del Sueño de INECO, Dr. Pablo López, afirma, que cuando los problemas de sueño se vuelven crónicos hay una serie de repercusiones graves: no solo disminuye el bienestar y aparece un estado de fatiga generalizado, ansiedad y déficit de atención sino que también hay factores que afectan a la sociedad en su conjunto, como el mayor ausentismo en el trabajo y el aumento de accidentes automovilísticos. Además, la falta de sueño puede generar problemas de sexualidad y falta de memoria.
Por eso, este 19 de marzo se conmemora el Día Internacional del Sueño para generar consciencia sobre las necesidades de cuidar esa parte de la salud que se basa en el buen dormir, y que influye en distintos aspectos de nuestra vida. Este año, el lema de la fecha, es “Mejor sueño, mejor vida, mejor planeta”. El Dr. López, explica que “cuando dormimos, nuestro cerebro sigue funcionando, consolidando el aprendizaje y procesando información”. Por eso, es importante dormir entre 7 y 8 horas diarias y tener una rutina de sueño “lo más estable posible”.
Unas recomendaciones para mejorar la calidad del sueño:
- Establecer horarios regulares de sueño y, si existe dificultades en la conciliación, evitar el sueño diurno
- No utilizar pantallas (computadoras, celulares, televisión) en la habitación.
- Las comidas más importantes son el desayuno y el almuerzo. No ingerir comidas pesadas en la cena.
- Evitar el uso de sustancias estimulantes, con contenido de cafeína por la tarde-noche. El alcohol no mejora la calidad de sueño, por el contrario, es una sustancia fragmentadora del sueño.
- La actividad física es mejor no realizarla cerca de la hora en se va a dormir.
- Las luces de la casa luego del atardecer deben ser cálidas y preferentemente localizadas.
- Evitar contaminación acústica luego del atardecer.
Enfermedades ligadas al Sueño:
Apneas de Sueño: La prevalencia en la población general aceptada tradicionalmente es de 3.1 a 7.5% en varones y 1.2 a 4.5% en mujeres pre-menopáusicas. En mujeres post-menopáusicas la prevalencia se equipara a la de los hombres. En una revisión de estudios epidemiológicos del año 2015, la prevalencia promedio de AOS fue de 22% en hombres y 17% en mujeres, en tanto que para el SAHOS la media estimada fue de 6% en hombres y 4% en mujeres
Insomnio: Se estima que, a lo largo de un año, entre un 30 y un 40% de la población adulta presenta alguna queja relacionada con el sueño. Esta prevalencia puede variar desde un 1,2% hasta un 48%, dependiendo de la forma de captación de los participantes y de si se limita a pacientes diagnosticados como insomnes, o incluyen los que tienen síntomas relacionados con este.
Movimiento periódico de las piernas: La prevalencia del la enfermedad es de un 11%. Habitualmente se presenta en mayores de 50 años, aumentando su prevalencia con la edad.
Sonambulismo: Se estima que la prevalencia en la población en general es entre 1% y 15%. El comienzo o la persistencia del sonambulismo en adultos es común y usualmente no está asociado con ningún problema psiquiátrico o psicológico. La falta de sueño, el uso de agentes sedativos (incluyendo el alcohol), otros medicamentos, y enfermedades febriles particularmente en niños, pueden precipitar el caminar dormido. La prevalencia total para el sonambulismo y los terrores nocturnos, es del 14.5% al 39.8% (del 8.9%, con un rango de edad de 15 a 24 años)
Parálisis de Sueño: La prevalencia en la población en general va desde 0,3 a 29%, de parálisis del sueño aislada. Asociada a la narcolepsia (con la que forma la tetrada narcoléptica), en aproximadamente 30 al 50% de casos.