¿La salida es Ezeiza? Cada vez más jóvenes profesionales argentinos buscan su destino en el exterior
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7 años agoon
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donadoho«Mi rubro en el país no tiene futuro», dice Josefina Botta en la fila del Consulado General de España, en Recoleta. Es diseñadora de indumentaria y está haciendo los trámites para ir a probar suerte a Europa. A su lado, una joven venezolana reparte folletos de una empresa de gestión de trámites. Es toda una metáfora: mientras los venezolanos llegan, una parte de los jóvenes profesionales argetinos de clase media y media alta se van.
Según una encuesta del Instituto de Ciencias Sociales y Disciplinas Proyectuales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el 75% de los más de 1000 jóvenes consultados señaló que durante el año pasado evaluó emigrar. Las crisis económicas recurrentes, la posibilidad de encontrar mejores trabajos en el exterior y la inseguridad fueron los tres principales motivos que los llevaron a pensar en la vida fuera del país.
La migración de los jóvenes argentinos, en su mayoría profesionales, resulta difícil de medir en cifras: al salir desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, la Dirección Nacional de Migraciones no consulta al viajante adónde va ni por cuánto tiempo ni por qué asunto. Sin embargo, se lo puede comprobar fácilmente. Al consultar sobre un contacto de algún joven que resida en el exterior, llueven casos y testimonios, como la experiencia del matrimonio que tiene tres hijas viviendo afuera; o las imágenes de las pilas de paquetes de yerba que se amontonan en los supermercados de diferentes ciudades de Australia; o la situación de la joven pareja que se está por ir a vivir a Barcelona; o el ingeniero que quiere trabajar en energías renovables en el exterior, pero, que por las dudas, hace un curso de barista antes de partir.
El comentario del que «está afuera» circula con intensidad entre conocidos y en las redes sociales. Basta con tipear la frase «argentinos en…» en el buscador de Facebook para que se desplieguen una infinidad de grupos que nuclean a los que viven en Dinamarca, Andorra, Barcelona o Melbourne.
Algunos otros indicios ayudan a delinear el fenómeno. En el Consulado General de España observan que durante el año pasado aumentó la cantidad de personas que se acercan por consultas y trámites: son unas 1200 por día. Y los pasaportes expedidos entre enero y octubre de 2018 y 2019 se incrementaron un 12%.
Un gran porcentaje de los jóvenes que viajan a España, sin embargo, ya tienen pasaporte europeo y no deben pasar por la embajada antes de partir.
El contexto de crisis impulsa a toda una generación que no necesita muchas excusas para viajar. En las empresas los empleados de más de 40 años miran sorprendidos cómo los del segmento de entre 20 y 30 años abandonan puestos prometedores para ir a recolectar frutas a Oceanía, tal como se ofrece en algunas propuestas de viajes.
Si bien ninguno de los entrevistados por LA NACIÓN mencionó la situación política como un disparador de la decisión, señalan que los impulsó la incertidumbre económica, la dificultad para conseguir trabajo o ahorrar y la imposibilidad de acceder a una vivienda.
Consultas
En el folleto que reparte la chica venezolana en las afueras del consulado español se lee, impreso en turquesa, que realizan todo tipo de gestiones para argentinos residentes en Europa. Sin embargo, hoy responden más consultas locales que otra cuestión. «Recibo entre 40 y 70 mails por día de argentinos que se quieren ir del país», dice Eduardo Varas, creador de Gestión Argentina. Según explica, hace dos años se invirtió la proporción y empezaron a asistir más a los que quieren emigrar. «Tengo carpetas gigantes de gente que está sacando las nacionalidades», indica.
Victoria Barbarossa, de 23 años, y su novio, Ignacio Martini, de 34, tienen poco papeleo por delante: ella tiene nacionalidad española y él, italiana. Con esa carta de ingreso, viajarán a probar suerte a España. El aumento del dólar y la «falta de estabilidad» del país impulsaron la decisión de emigrar. Sin embargo, lo que más los motiva es la relación entre el esfuerzo y el bienestar. «Vemos que afuera una persona con un trabajo muy básico puede vivir bien y ahorrar. Y te da bronca, acá siendo abogada me cuesta alquilar», explica Barbarossa. Su novio es odontólogo y está averiguando cómo puede homologar su título. Parten juntos en junio. Si no consiguen trabajos vinculados a sus profesiones, no descartan optar por oficios que requieran una menor calificación.
«Acá no podés planear a largo plazo porque te cambian las reglas de juego cada tres o cuatro años. Hay inflación constante y si no tenés algún tipo de asistencia familiar es muy complicado acceder a la casa propia», dice Leonardo Ruiz, un economista experto en data mining de 32 años. Su mujer es odontóloga y ambos tienen pasaporte europeo. La experiencia de un amigo que está en Valencia los entusiasma: «A los seis meses de llegar a Europa ya le habían dado un préstamo hipotecario y un auto. El préstamo es a 30 años y tiene 2% de tasa de interés. Y los alquileres inmobiliarios en España duran cinco años y no se ajustan por inflación», detalla. Partirán en cuanto su pareja termine de homologar su título.
Delfina Blousson tiene 23 años, es licenciada en Administración de Empresas y en marzo parte para Zaragoza, España. Su última experiencia laboral fue una pasantía rentada en una tabacalera que no le pudo renovar el contrato ni efectivizarla, pero le ofreció un puesto similar en Europa. «Para quedarme acá, trabajar 12 horas y no poder ahorrar un peso, ni lo dudo», dice. Ella da por descontado que, eventualmente, podría conseguir otro trabajo en la Argentina. «Pero te pagan chaucha y palito», define. Según sus cálculos, al irse a vivir a una ciudad relativamente económica de España y haciendo el mismo trabajo que en Buenos Aires, el sueldo europeo le va a rendir el doble: suficiente para alquilar, salir a comer afuera y viajar mucho, algo que le interesa particularmente.
Alejo Carreras, de 29 años, acaba de renunciar a su trabajo en una empresa que se dedica a las energías renovables para ir a probar suerte a Australia, el país en que en 2017 duplicó sus visas de Work & Holiday para argentinos, que permiten trabajar y viajar por 12 meses a jóvenes que puedan acreditar estudios. Para esa misma visa se postuló justo antes de cumplir 30 años y motivado por la brusca caída de inversiones que dejó a la empresa en la que trabajaba con pocos proyectos. Irá a un país donde la energía eólica y la solar pisan fuerte con la esperanza de seguir formándose en esa especialidad. Pero, por las dudas, hizo un curso de barista, el oficio más demandado en los clasificados australianos
Gonzalo Bullrich, de 27 años, siempre tuvo ganas de vivir afuera y tres factores lo impulsaron a animarse en los últimos meses: «Estaba trabajando en producciones audiovisuales y cada vez había menos proyectos; mi novia, que es diseñadora, tenía ganas de hacer un posgrado en retoque de imagen que no existe en la Argentina; y justo un jefe que trabajaba conmigo estaba viniendo para acá con la idea de armar una productora», dice desde Barcelona, lugar en el que vive desde hace tres meses. Como el alquiler es caro, junto a su novia comparte un piso con otra pareja. «Pero los sueldos son altos, según lo que vi, un trabajo no demasiado alto en la escala salarial puede pagar unos 1500 euros», explica. Su idea es permanecer en la ciudad española no menos de un año. Y, eventualmente, seguir probando suerte en otras ciudades de ese país. Todo sea por alimentar su propia idea de progreso. Una que para muchos jóvenes, como él, está lejos de casa.
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Saavedra
Una huerta de Saavedra que cosecha reconocimiento internacional
Publicado
1 día agoon
3 noviembre 2026By
donadoho
En medio del movimiento cotidiano de Saavedra, entre canchas de tenis, pádel y espacios deportivos, en la calle Galván 3920 existe un rincón verde que logró trascender las fronteras del barrio. Se trata de una huerta urbana de casi mil metros cuadrados que, por su propuesta y forma de trabajo, llamó la atención de uno de los medios periodísticos más importantes de España.
El diario El País publicó en septiembre un artículo sobre esta experiencia impulsada por el Grupo Mezcla, la empresa gastronómica responsable de los restaurantes Casa Cavia, Asadero y Orno. La iniciativa comenzó en 2020, cuando un terreno que hasta entonces permanecía como un espacio de césped sin utilizar fue transformado en un lugar de producción agroecológica.
Allí se cultivan distintas variedades de verduras, hortalizas y hierbas aromáticas que luego recorren unos pocos kilómetros hasta las cocinas de los restaurantes. Tomates de árbol, puerros, lechugas, kale, remolachas y hasta cucamelones forman parte de una producción que busca incorporar ingredientes diferentes y aprovechar los alimentos propios de cada estación.
Saavedra y una huerta que conecta la tierra con la gastronomía
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que no se limita a producir alimentos. La huerta funciona como un espacio de intercambio entre ingenieros agrónomos y cocineros, que participan en la planificación de cada temporada, proponen cultivos y experimentan con nuevos productos.
Marcela Harris y Christian Krizaj, ingenieros agrónomos vinculados al proyecto desde sus comienzos, acompañan el desarrollo de los cultivos y trabajan junto a los equipos gastronómicos para definir qué sembrar y cómo aprovechar cada cosecha.
Para los chefs, tener los ingredientes a pocos metros de distancia permite conocer de primera mano sus características, respetar los tiempos naturales de producción y diseñar platos de acuerdo con la disponibilidad de cada temporada.
La experiencia también deja una enseñanza que va más allá de la gastronomía: conocer el origen de los alimentos, comprender cómo se producen y valorar el trabajo que existe detrás de cada ingrediente.
Más espacios verdes y agricultura dentro de la Ciudad
La publicación de El País vuelve a poner en escena una experiencia que tiene como protagonista a Saavedra y que demuestra que la agricultura también puede encontrar su lugar dentro de una gran ciudad.
En Buenos Aires, las huertas urbanas y comunitarias vienen ganando espacio como alternativas para recuperar el contacto con la naturaleza, promover prácticas sustentables y generar nuevas formas de relacionarse con el entorno.
Para los vecinos de la Comuna 12, esta experiencia es un ejemplo interesante de cómo un espacio urbano puede transformarse y adquirir una nueva función. En una ciudad donde cada metro verde tiene un valor especial, iniciativas como la de Saavedra permiten imaginar otras maneras de aprovechar la tierra, producir alim
Coghlan
Coghlan recibe a más de 200 jóvenes de 20 países para el Congreso Internacional Ana Frank
Publicado
3 días agoon
1 noviembre 2026By
donadoho
El barrio de Coghlan tendrá durante varios días una importante presencia internacional. Más de 200 jóvenes provenientes de distintos puntos del mundo llegarán a Buenos Aires para participar de la tercera edición del Congreso Internacional Ana Frank de Jóvenes para Jóvenes, una propuesta que encuentra en la memoria histórica una herramienta para pensar el presente y construir un futuro con mayor respeto por las diferencias.
La sede principal será el Centro Ana Frank Argentina para América Latina, ubicado en Superí 2647, una institución que desde su inauguración en 2009 trabaja para mantener vigente la historia de Ana Frank y promover la educación en derechos humanos, la inclusión y la prevención de la discriminación y la violencia.
Éste encuentro para los vecinos representa también una oportunidad para reconocer la importancia de contar con una institución de estas características en el barrio, que recibe visitantes, estudiantes y delegaciones de distintos lugares para transmitir una historia que la humanidad no debería olvidar.

Memoria, derechos humanos y participación juvenil
La programación, que se extenderá hasta el 7 de noviembre, estará organizada alrededor de siete grandes ejes. Entre ellos se encuentran la memoria del Holocausto, otros genocidios y las dictaduras; el arte como forma de resistencia; la convivencia y la cultura de paz; los derechos de las mujeres y las diversidades; la participación juvenil frente a los desafíos ambientales y la inclusión social y educativa.
También habrá espacio para discutir el papel de la inteligencia artificial en la educación, la comunicación y el futuro laboral, una temática que atraviesa especialmente a las nuevas generaciones.
La apertura oficial está prevista para el miércoles 4 de noviembre a las 8.45 en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, ubicado en Viamonte 1549. Participarán autoridades nacionales e internacionales y se entregará el Premio Ana Frank a Ronald Leopold, director de la Anne Frank House de Ámsterdam. Además, se firmarán acuerdos de cooperación con Uruguay y la provincia de Misiones.

Un espacio de Coghlan que mantiene viva la historia
El Centro Ana Frank Argentina representa en América Latina a la institución de Ámsterdam dedicada a preservar la memoria de la joven que murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen, después de permanecer escondida junto a su familia durante la persecución nazi.
Su historia, conocida mundialmente a través de su diario, sigue siendo una referencia para reflexionar sobre el odio, la intolerancia, la persecución y las consecuencias de la discriminación.
Que más de 200 jóvenes de 20 países se reúnan alrededor de estos valores en el corazón de Coghlan no es un dato menor. En tiempos en los que la violencia, los discursos de odio y las divisiones sociales siguen presentes, estos espacios educativos y de intercambio recuerdan que la memoria no debe quedar encerrada en los libros: necesita transmitirse, discutirse y mantenerse viva entre las nuevas generaciones.
Desde la Comuna 12, la presencia de este centro constituye un motivo para valorar una institución que, desde el barrio, trabaja todos los días para que una de las etapas más oscuras de la humanidad nunca sea olvidada.

Comuna 12
Semana del Patrimonio 2026: actividades gratuitas en Saavedra y Coghlan
Publicado
6 días agoon
29 octubre 2026By
donadoho
La historia de los barrios también se conserva en los libros que pasaron por las escuelas, las caricaturas que reflejaron la política de otras épocas y las estaciones ferroviarias que acompañaron el crecimiento de Buenos Aires. Con esa mirada, la tercera edición de la Semana del Patrimonio ofrecerá actividades gratuitas para acercar a los vecinos a los espacios y relatos que forman parte de la identidad porteña.
En la Comuna 12, las propuestas se concentrarán en Saavedra y Coghlan, con encuentros que invitan a mirar el pasado desde lugares conocidos y reconocer el valor cultural que permanece cerca de casa.

Museo Saavedra: libros escolares y caricaturas políticas
El Museo Histórico Cornelio de Saavedra, ubicado en avenida Crisólogo Larralde 6309, será una de las paradas de la programación.
El miércoles 4 de noviembre, a las 17, se realizará la charla “Libros y lecturas escolares de un siglo a otro”, un recorrido por los textos utilizados en la escuela primaria argentina desde mediados del siglo XIX hasta fines del siglo XX. La propuesta permitirá conocer cómo cambiaron los contenidos, los materiales y las formas de enseñar a lo largo de las generaciones.
El viernes 6, también a las 17, llegará “Algo más que risas: caricatura, política y prensa en la Buenos Aires del siglo XIX”. A cargo de Claudia Román, doctora en Letras de la UBA, la actividad analizará el papel de las caricaturas en los medios de comunicación de aquella época y su influencia en la formación de la opinión pública.

Coghlan: una búsqueda entre el pasado y el presente
La estación de Coghlan, uno de los lugares más hermoso y emblemático del barrio, será escenario de una experiencia participativa organizada por la Asociación Amigos de la Estación Coghlan, con sede en Estomba 2649.
Bajo el nombre “La búsqueda de Coghlan en el tiempo”, la propuesta invita a descubrir historias y secretos del patrimonio ferroviario y relacionarlos con la identidad actual de la zona.
Habrá dos oportunidades para participar: el viernes 6 de noviembre, a las 14.30, y el sábado 7, a las 16.

Una oportunidad para valorar el patrimonio barrial
La Semana del Patrimonio se desarrollará en distintos puntos de la Ciudad, con visitas guiadas, talleres, charlas y recorridos por edificios históricos. La mayoría de las actividades serán gratuitas, aunque algunas requieren inscripción previa.
Para los vecinos la agenda representa una oportunidad para conocer mejor el lugar donde viven y reconocer que el patrimonio no está solamente en los grandes monumentos: también permanece en las instituciones, los espacios ferroviarios, los documentos y las historias transmitidas de generación en generación.
Participar de estas propuestas permite mantener viva la memoria de los barrios y comprender por qué conservar su historia resulta fundamental para las próximas generaciones.
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