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Liberación de 41 monos en Saavedra: Después de décadas, parten hacia Sudáfrica

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Después de años de encierro y uso en experimentos científicos, 41 monos capuchinos que se encontraban en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC), ubicado en el barrio de Saavedra, fueron finalmente liberados y trasladados a un santuario en Sudáfrica. Este hecho marca el cierre de una larga y polémica historia en la que los animales vivieron durante décadas en jaulas en el tercer subsuelo del edificio de la institución, utilizados para investigaciones médicas hasta el año 2021.

El traslado, que se concretó este miércoles, fue posible gracias a la colaboración entre el CEMIC, organizaciones holandesas y la Subsecretaría de Ambiente de la Nación. A pesar de varios intentos frustrados y la existencia de una causa judicial por maltrato animal, se logró enviar a estos simios a su nuevo hogar en el Hidden Forest Wildlife Sanctuary, cerca de Ballito, Sudáfrica.

El debate sobre el maltrato animal

La liberación de estos animales fue precedida por un intenso debate legal y social. La causa fue impulsada por la abogada y activista de derechos de los animales María de las Victorias González Silvano, quien se opuso inicialmente al traslado por la falta de transparencia sobre el estado de salud de los monos y los experimentos a los que fueron sometidos.

Entre sus preocupaciones también se encontraba el destino de los animales, aludiendo que el santuario sudafricano es un lugar privado donde los turistas pagan para ver a los animales, lo que, según ella, podría perpetuar su explotación.

Sin embargo, el fiscal a cargo de la causa, Carlos Rolero Santurian, de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), rechazó el pedido de frenar el traslado, argumentando que, tras cuarenta años de ser utilizados en condiciones indignas y precarias, los monos tendrían la oportunidad de vivir en un entorno más adecuado. «Cuesta creer que su ubicación en un centro situado en Sudáfrica, también un santuario para elefantes y otras especies, pueda convertirse en un lugar de cosificación por el ingreso de visitantes», expresó Rolero Santurian en su resolución.

Un largo proceso de reubicación

El proceso de reubicación de estos animales comenzó en 2017, cuando el CEMIC decidió gradualmente dejar de utilizar primates para sus investigaciones. No obstante, fue recién en septiembre de 2022 cuando el Conicet emitió un informe técnico recomendando el desmantelamiento del bioterio y la reubicación de los monos.

Según este informe, los primates fueron clasificados en tres grupos según su estado de salud: óptimo, sub-óptimo y no óptimo. Para aquellos que se encontraban en peor estado, se recomendó la eutanasia, una medida que finalmente no fue adoptada por considerarse excesiva. A pesar de ello, algunos de los monos han fallecido por causas naturales desde entonces.

El traslado fue financiado por organizaciones de Países Bajos, quienes cubrieron los más de 200.000 dólares que costó la operación, en la que los simios fueron embarcados en un avión de la aerolínea KLM Royal Dutch Airlines. Este operativo ya había sido intentado en dos ocasiones previas, en diciembre y el pasado viernes, pero fue pospuesto por cuestiones logísticas.

¿Qué pasará con los monos que no fueron trasladados?

Aunque 41 de los capuchinos ya se encuentran en camino a Sudáfrica, otros 16 permanecen en el CEMIC, a la espera de encontrar un nuevo lugar donde vivir. Entre estos se encuentran 9 monos de la especie sapajus cay, conocidos comúnmente como cai, y 7 macacos fascicularis o macacos, quienes aún no han encontrado un destino adecuado y siguen confinados en las jaulas del subsuelo del hospital, sin acceso a la luz solar.

La situación de estos animales es incierta, y aunque se continúa buscando opciones para su reubicación, la falta de lugares que puedan recibirlos ha sido un desafío. La Defensoría del Pueblo y otras organizaciones continúan monitoreando la situación, mientras que se espera una pronta resolución para evitar que estos monos sigan viviendo en condiciones de confinamiento prolongado.

¿Qué hay detrás de los experimentos con animales?

El uso de animales para la experimentación científica ha sido, desde hace décadas, un tema de controversia a nivel global. En el caso del CEMIC, el bioterio fue fundado en 1983 con el objetivo de realizar investigaciones en materia de reproducción y fertilidad, siendo uno de los pocos laboratorios del país que utilizaban primates para estos fines.

A pesar de que el uso de primates en la investigación científica ha disminuido en los últimos años, en gran parte debido a la creciente presión social y al desarrollo de alternativas tecnológicas, todavía es una práctica permitida en muchas jurisdicciones bajo estrictos protocolos internacionales.

Sin embargo, estas prácticas no están exentas de críticas. Muchos defensores de los derechos animales argumentan que la experimentación en animales es cruel e innecesaria, y destacan que hay productos de uso cotidiano, como cosméticos, productos de higiene personal y cigarrillos, que aún se prueban en animales. En este sentido, hacen un llamado a la responsabilidad del consumidor, promoviendo la compra de productos libres de crueldad animal.

Por ahora, los capuchinos que fueron trasladados a Sudáfrica podrán vivir en condiciones más cercanas a su hábitat natural, en un santuario dedicado a la protección de especies en riesgo. Mientras tanto, la sociedad seguirá atenta al destino de los 16 monos que aún permanecen en el CEMIC, esperando una solución definitiva que les permita disfrutar de una vida digna.

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