La Noche de los Templos es un evento anual que los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires esperan con entusiasmo. Cada año, esta experiencia única permite a los vecinos y vecinas sumergirse en las historias, creencias, arquitectura y riqueza religiosa y cultural de las diversas comunidades de fe que conviven en la ciudad.
Descubriendo la diversidad religiosa y cultural
La séptima edición de La Noche de los Templos se presenta como una oportunidad invaluable para continuar conociendo y valorando la riqueza que aporta la diversidad religiosa y cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Más de 80 templos abrirán sus puertas en esta noche especial, invitando a todos los vecinos y vecinas a compartir su patrimonio religioso, histórico, cultural, gastronómico y arquitectónico.
Un paseo por la fe en la Comuna 12
El sábado 3 de diciembre, los habitantes de la Comuna 12 tendrán la oportunidad de visitar tres templos emblemáticos:
Parroquia Santa María de los Ángeles (Rómulo Naón 3250):
Gracias a la acción misionera de los Franciscanos Capuchinos, llegados desde Génova, el barrio empezó a soñar con la construcción de un templo propio. En un primer momento se comenzó a celebrar misa en casa alquiladas y luego en una carpa que congregaba a los fieles en el terreno sobre la calle Naon. En octubre de 1928 , Monseñor Bottaro creó la Parroquia de Santa Maria de los Ángeles.
Iglesia Evangélica Luterana San Pablo (Rómulo Naón 1988):
Desde 1850, las primeras comunidades luteranas de Alemania y Dinamarca llegaron a Buenos Aires, seguidas por otras nacionalidades como rusos, noruegos, suecos, alemanes del Volga, eslovacos, húngaros y letones. A partir de 1900, misioneros de Estados Unidos y Alemania llegaron para atender las necesidades espirituales de los fieles en Argentina, fundando comunidades. La Iglesia Evangélica Luterana Argentina se originó con los alemanes del Volga, estableciendo su parroquia en 1917 y consolidándose con la construcción de este templo en 1926.
Templo de la Asociación Soka Gakkai Internacional (Donado 2150):
La Soka Gakkai Internacional (SGI) es un movimiento global de budistas laicos, con más de 12 millones de seguidores. Aplican las enseñanzas del Sutra del Loto en su vida diaria y promueven la paz, cultura y educación en 190 países. En Argentina, la SGI, fundada en 1964, trabaja por la prosperidad social.
Una noche de encuentro y aprendizaje
La Noche de los Templos no solo es una oportunidad para visitar estos lugares sagrados, sino también para conocer a las personas que forman parte de estas comunidades de fe. Los visitantes pueden esperar una cálida bienvenida, compartir historias y experiencias, y aprender sobre las prácticas y creencias que dan forma a las vidas de tantos habitantes de la Ciudad de Buenos Aires.
Fiesta de apertura en Belgrano
La apertura será el sábado 3 de diciembre a las 19.30 horas en la Plaza Manuel Belgrano, Vuelta de Obligado y Juramento en el barrio de Belgrano.
– Presentación de la Misa Criolla a cargo del Coro del Seminario Internacional Teológico Bautista de Buenos Aires. – Al finalizar el acto, abrirán las puertas de los Templos para acceder y así, poder conocer sus historias y rincones. – Las Comunidades de Fe nos muestran su riqueza religiosa y cultural haciendo de Buenos Aires una verdadera Ciudad del Encuentro.
Una buena noticia para los adultos mayores de Saavedra quedó confirmada: la Legislatura porteña aprobó de manera definitiva la continuidad del Centro Recreativo Saavedra durante otros 20 años en el predio donde funciona, en la zona de Valdenegro y Miller.
La norma fue aprobada por 57 votos, todos a favor, y permite que esta histórica institución continúe utilizando de manera gratuita el espacio de la Plazoleta 1° de Marzo. Allí, sus propios socios sostienen desde hace años un lugar pensado especialmente para compartir, hacer actividades y mantener una vida social activa.
Un lugar para encontrarse y disfrutar
El Centro Recreativo Saavedra no es solamente un espacio para practicar deportes o participar de talleres. Para muchos vecinos mayores, representa también la posibilidad de salir de casa, encontrarse con amigos, conversar, tomar un café y compartir algunas horas del día.
Entre sus propuestas aparecen actividades recreativas como tejo, bochas y juegos de salón, además de diferentes talleres culturales. Todo se desarrolla con una mirada puesta en los adultos mayores y en la importancia de mantener los vínculos sociales y comunitarios.
En un barrio donde las instituciones cumplen un papel fundamental, contar con un espacio de estas características durante las próximas dos décadas significa mucho más que conservar un inmueble: permite mantener abierta una puerta para la participación y el encuentro entre generaciones.
Una continuidad que llevó varios pasos
La autorización anterior para utilizar el predio había sido otorgada en 2006 por un período de 20 años. Al acercarse su vencimiento, se impulsó una nueva norma para garantizar la permanencia de la institución.
El proyecto, presentado por el legislador Sergio Siciliano, tuvo una primera aprobación en noviembre de 2025 y posteriormente pasó por una audiencia pública realizada en junio de 2026, antes de llegar a la sanción definitiva.
El permiso establece que el inmueble deberá continuar destinado exclusivamente a las actividades sociales, culturales, recreativas y deportivas del Centro Recreativo. También fija obligaciones de conservación, higiene, seguros y mantenimiento.
Así, el Centro Recreativo Saavedra podrá seguir siendo durante otros 20 años ese lugar tan necesario para los vecinos mayores: un espacio donde todavía tienen valor el encuentro cara a cara, una partida de bochas, una charla entre amigos y ese cafecito compartido que muchas veces también forma parte de la vida del barrio.
Hay instituciones que forman parte de la vida de un barrio mucho antes de que muchos de sus vecinos hayan llegado. En Villa Urquiza, una de ellas es la Asociación Vecinal Villa Urquiza Nor-Oeste y Club Atlético California, que este 2026 celebra nada menos que un siglo de historia.
Fundado el 18 de septiembre de 1926, el tradicional club de Andonaegui 3347 recibió un importante reconocimiento de la Legislatura porteña, que aprobó un homenaje por sus 100 años y dispuso la colocación de una placa conmemorativa en su sede.
El reconocimiento pone en valor una trayectoria que va mucho más allá del deporte. Durante décadas, el California fue un verdadero punto de encuentro para las familias de la zona, con actividades sociales, culturales y recreativas que acompañaron el crecimiento de Villa Urquiza.
De las bochas y el billar a la escuelita de fútbol
Los comienzos fueron bien de club de barrio. La institución nació en un local ubicado en Bucarelli y Pirán, donde funcionaban mesas de billar y una cancha de bochas. Con el tiempo pasó por José Pascual Tamborini 5459 hasta llegar a su actual sede de Andonaegui.
Por sus instalaciones también pasaron orquestas, concursos y tradicionales fiestas de carnaval, momentos que quedaron en la memoria de varias generaciones de vecinos.
Hoy, adaptado a los nuevos tiempos, el California mantiene ese espíritu comunitario y tiene entre sus principales actividades a la escuelita de fútbol infantil, donde chicos del barrio encuentran un lugar para hacer deporte, compartir y crecer.
Una noche especial para festejar los 100 años
El aniversario tendrá su celebración central el viernes 18 de septiembre, desde las 20, en la sede de Andonaegui 3347.
La propuesta incluirá comida y bebida, magia, premios, shows en vivo y distintas sorpresas para compartir una noche que promete reunir a socios, familias, exintegrantes y vecinos.
El homenaje legislativo llega así en un momento muy especial: el California cumple un siglo y vuelve a poner sobre la mesa el valor de esos clubes que, generación tras generación, siguen siendo lugares de encuentro, pertenencia y contención para la vida cotidiana de Villa Urquiza.
En elbarrio de Saavedra, la educación pública vuelve a mostrar que también puede ser una herramienta para transformar la vida cotidiana. La Escuela de Educación Media N.° 5 D.E. 15 “Monseñor Enrique Angelelli”, ubicada en Tronador 4134, desarrolló un proyecto que pone la tecnología al servicio de un problema que muchas veces pasa desapercibido: la contaminación sonora.
La iniciativa, llamada “Sound Blue Project”, fue realizada por estudiantes de 3°, 4° y 5° año y propone encontrar soluciones frente a los niveles excesivos de ruido que pueden afectar especialmente a niños y adolescentes dentro de los espacios educativos.
Tecnología pensada desde el barrio
El proyecto combinó ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática —el enfoque conocido como STEAM— con metodologías de Aprendizaje-Servicio y Design Thinking.
Los alumnos comenzaron midiendo los niveles de ruido en el Jardín de Infantes Integral N.° 2 “Merceditas”. A partir de los datos obtenidos desarrollaron un “semáforo de ruido”, un prototipo realizado con una placa Micro:bit que permite advertir mediante señales cuándo el sonido supera parámetros considerados saludables.
Pero la propuesta fue más allá de la tecnología
Durante la investigación, los estudiantes consultaron a una especialista y descubrieron que las personas neurodivergentes pueden experimentar de manera especialmente intensa los estímulos sonoros. Esa información llevó al grupo a pensar nuevas herramientas de acompañamiento.
Así surgieron también un cuento infantil y un modelo de auriculares destinados a disminuir el impacto del ruido, además de una campaña de concientización a través de Instagram.
Una escuela muy ligada a la comunidad
El trabajo realizado por la Angelelli también refleja el fuerte vínculo que la institución mantiene con el Barrio Mitre y sus vecinos. La escuela funciona como un espacio de pertenencia para muchos jóvenes de Saavedra y sus alrededores, y este tipo de proyectos busca que lo aprendido en las aulas tenga una aplicación concreta en la comunidad.
“Sound Blue Project” muestra, en definitiva, que una problemática cotidiana puede convertirse en una oportunidad para investigar, crear y aprender. En este caso, los estudiantes no solamente estudiaron el ruido: midieron, analizaron, diseñaron soluciones y pensaron cómo mejorar los espacios que comparten con otros chicos.