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Un alimento muy beneficioso para nuestra salud

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Si hablamos de uno de los condimentos imprescindibles en nuestra cocina, tenemos que mencionar el ajo. Se trata de un ingrediente en cocinas de todo el mundo que nos aporta un toque de sabor inigualable a platos y recetas. Pero, además de su sabor, debes saber que es un alimento muy beneficioso para nuestra salud, ¿lo sabías? A continuación, vamos a descubrirte las principales propiedades y beneficios del ajo para que, así, sepas por qué es un ingrediente muy recomendado para incluir en tu día a día.

Abre el apetito

Otra de las cualidades del ajo es que estimula las mucosas gastrointestinales, provocando un aumento de las secreciones digestivas y de la bilis. Esto se traduce en una mejor preparación del tracto digestivo para la digestión de los alimentos.

 Es un eficaz antibiótico

Un estudio de la Universidad Estatal de Washington (EE.UU.) y publicado en la revista Journal of Antimicrobial Chemotherapy, concluye que el sulfuro de dialilo, un compuesto del ajo, es 100 veces más eficaz que los antibióticos populares para luchar contra la bacteria Campylobacter (una de las causas más comunes de infecciones intestinales).

Disminuye el riesgo de parto prematuro

Diversos estudios como el llevado a cabo por la División de Epidemiología del Instituto Noruego de Salud Pública han demostrado que la ingesta de frutos secos y verduras como el ajo, reducen el riesgo de parto prematuro, ya que mantienen a raya las infecciones microbianas durante el embarazo.

Reduce el colesterol

Un estudio publicado en la revista Journal of Nutritional Biochemistry demostró tras un experimento que el ajo era capaz de bajar los niveles de colesterol, así como la presión arterial.

Cuida tus huesos

El ajo es beneficioso para aquellas personas que sufren de artritis o cualquier dolor articular gracias a su alto contenido de selenio y sulfuro.

Fortalece el sistema inmunológico

Añadir ajo en nuestras recetas es muy beneficioso para las defensas ya que es antiviral, antihongos y antibacteriano. A diferencia de los antibióticos sintéticos, las bacterias, virus y hongos no ofrecen resistencia al ajo.

Las propiedades adelgazantes del ajo

Siempre se tiene que tomar con moderación, ya que en cantidades elevadas es contraproducente para pacientes con hemorragias debido a sus propiedades anticoagulantes y puede provocar irritación estomacal. Asimismo, es importante complementarlo con una dieta equilibrada y ejercicio físico si deseas bajar de peso de forma eficaz.

El ajo también:

  • Acelera el metabolismo. Según un estudio el ajo contribuye a que el sistema nervioso aumente la producción de la hormona adrenalina y, así, incremente el consumo de calorías.
  • Es diurético, ya que ayuda a eliminar los líquidos y toxinas del organismo.
  • Regula los niveles de azúcar en la sangre. Permite al organismo producir menos insulina, lo cual ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre y al mismo tiempo a que el metabolismo trabaje mejor.

Un estudio realizado a más de 100 personas con enfermedad hepática crónica reveló que los individuos que tomaron un suplemento de 800 mg de ajo en polvo perdieron más peso que los que consumieron un placebo.

Cómo consumir el ajo para adelgazar

En general, la manera más eficaz de tomar este alimento para lograr bajar de peso es en forma de infusión por la mañana y en ayunas, ya que prepara el sistema digestivo y además tiene un efecto saciante. Para su preparación necesitarás:

  • 1 diente de ajo picado
  • 1/2 cucharada de canela en polvo
  • 1 taza de agua caliente

Para prepararla se debe poner un vaso de agua a hervir y, una vez llegado al punto de ebullición, se le añade un diente de ajo picado junto a la canela. Tras unos 10 minutos de cocción a fuego lento se cuela la infusión, ya lista para tomar, a la que se puede añadir también una cucharada de jugo de limón. De esta forma, no solo obtendrás una ayuda para adelgazar, sino que también actuará como protector de la salud cardíaca.

Ajo para la hipertensión

Esta enfermedad, que puede afectar en muy distintos grados y que pasa desapercibida por hasta un tercio de las personas que la sufren, puede llegar a provocar graves daños en todo el organismo, desde las arterias y el corazón a los riñones y el mismo cerebro, entre muchas otras complicaciones y disfunciones.

Además de la edad, una alimentación poco adecuada y un modo de vida sedentario son dos de sus grandes detonantes, de ahí la importancia de mantener un estilo de vida sano y activo. Uno de los principales aliados que podemos encontrar en la lucha contra la hipertensión, además de, evidentemente, la atención médica, es un alimento sabroso y terriblemente fácil de encontrar: el ajo.

Según estudios realizados, el ajo actúa como protector de la salud cardíaca, ayudando a reducir el conocido como colesterol malo y a regular la tensión gracias, entre otras cosas, a sus efectos vasodilatadores.

Sin embargo, no es necesario lanzarse a masticar dientes de ajo para fortalecer el sistema cardiovascular: la dieta mediterránea contempla el uso del ajo como ingrediente en todo tipo de platos, y hay aún más formas de consumirlo para aportar variedad y evitar el aburrimiento en la dieta.

Así, los dientes de ajo como tales se usan a menudo en todo tipo de platos típicos, y en muchas zonas es tradicional su consumo en crudo por las mañanas. También es común el restregar un diente de ajo cortado contra una tostada de pan, regada después con unas gotas de aceite de oliva.

Sal de ajo

Otro gran recurso es elaborar la conocida como sal de ajo: un sustituto de la sal elaborado a base de ajo y aceite, que ayuda así doblemente en la lucha contra la hipertensión. Para hacer sal de ajo sólo hay que sofreír los ajos pelados en una sartén con un poco de aceite de oliva, procurando siempre que no se quemen. Tras esto, se secan del aceite y se guardan en un recipiente que los mantenga libres de humedad. En adelante, en lugar de añadir sal a un plato, se puede simplemente rallar uno de los dientes sofritos, al gusto.

Té de ajo

Preparar té de ajo resulta también un gran complemento muy agradable de tomar tras el almuerzo o a media tarde. Para ello se debe poner un vaso de agua a hervir y, una vez llegado al punto de ebullición, se le añade un diente de ajo triturado junto a 3 gramos de jengibre rallado y una cucharada de miel. Tras 20 minutos de cocción a fuego lento se cuela la infusión, ya lista para tomar, a la que se puede añadir también una cucharada de jugo de limón.

Esto no es todo, hay otros muchos modos de tomar este gran alimento, como macerado en aceite o comprado en seco como especia.

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